Categorías
LA SITUACIÓN

Otra vida después de fallecer o la muerte permanente del ser – Sesión 7

Escucha el artículo RESPUESTAS a preguntas fundamentales – Escuela alternativa solidaria – SESIÓN 7

A dónde vamos después de morir, ¿importa? Infierno o paraíso, ¿existen? Si nuestro ser muere en la Tierra, ¿continúa en el más allá?

Qué sucede después que el cuerpo muere, quizás el alma sobrevive. Hay quien piensa que sí. Hay quien piensa que no. La respuesta, sobre si hay vida después de la muerte, sigue siendo un enigma que cautiva al ser humano.

exodopodcast SPOTIFY

exodopodcast IVOOX

exodopodcast YOUTUBE

Si la hay, vida, después de la muerte. Será cada uno que lo descubrirá. Solamente al llegar el momento, comprenderemos la verdad.

Por ahora, es imposible demostrar semejante posibilidad, dado que es un ser vivo quien habla y se expresa en la Tierra, por consiguiente, desconoce la experiencia del haber fallecido. Nadie ha regresado jamás.. ¡de entre los muertos!

Quizás la cuestión más obvia será determinar lo que es o no es la muerte. En lo particular, me resulta reconfortante saber que el viaje continúa. Percibo que le sigue otra vivencia distinta, que tiene que ver con la ausencia de la caja que ocupamos en este planeta.

En el lenguaje del ser humano, se entienden los conceptos de nacer, crecer, procrear y morir. Es decir, hay un principio, una historia, y un desenlace que cierra la historia con un fin. Sin embargo, equivale a un completo final.. o se trata de una transición a otra manera de manifestación más espiritual y no tan orgánica. ¿Sí? ¿No?

Todos mantenemos una vinculación con la vida. En algún momento de la vida, todos hemos tenido relación directa con la muerte. Participamos de algún nacimiento y asistimos al funeral de un familiar o un amigo. Tal vez cuando una vida se enciende, otra se apaga. Pero también es cierto que en la historia de nuestra especie, la población mundial ha crecido exponencialmente, por lo que sería una teoría absurda. A menos que se contemple la idea de que las vidas que no se reactivan en la Tierra, y que ya no están de vuelta por aquí, lo están en otras galaxias. Quién puede saberlo con la suficiente certeza. ¡Nadie! Si alguien lo afirma, probablemente miente. O lo visualiza, proyectando su imaginación. Si la acción lo tranquiliza, es perfecto para su paz interior.

En cualquier caso, situarse en el ayer y el pasado, preguntándonos de dónde venimos. O situarse en el mañana y el futuro, preguntándonos a dónde iremos al morir. Equivale a una elucubración mental que poco o nada contribuye a la existencia plena en la Tierra. Es imposible afirmar la existencia del más allá. Pero existir a plenitud de facultades en el aquí y el ahora, resulta esencial y fácil de comprobar. Porque sea que hay o sea que no hay, una continuidad, lo cierto es que la vida con la que no te relacionas intensamente, se escapa. Desaparece. Se marcha.

La muerte «en vida» es quizás la peor de todas. Vivir «vegetando» en vez de vibrar con el alma al vuelo. Con la apariencia humana, pero con el comportamiento de un zombi. Peor aún, de un autómata que reacciona a los estímulos de la Inteligencia Artificial, ¿esto es vida?

Hombres y mujeres que como piezas perfectas, han encajado en la maquinaria del Sistema, sobreviven enajenados de sí mismos. Se han extraviado de su genuina esencia, apartándose de su energía que aprisionada en la armadura del ego y la mente, asfixia su potencialidad.

A menudo utilizo el concepto «detrás del horizonte» para referirme a la necesidad de cruzar las líneas rojas que marca la autoridad. Alcanzar la zona prohibida, para desvelar los misterios de la vida y el mundo que el Sistema se empeña en ocultar, proporcionando únicamente los conocimientos que dan forma a sus ilusiones, así como al laberinto de la ignorancia que contribuye a que los ciudadanos-computadora continúen su tarea de alimentar a la maquinaria. Para que la maquinaria siga funcionando sin detenerse. Para que el Sistema se perpetúe en el tiempo, sin que pueda detenerse o evitarse.

También denomino a este territorio que existe, detrás del horizonte, como la quinta dimensión. La zona identificada como espiral. En vez del círculo vicioso de la tercera dimensión, donde la expresión de la totalidad humana está restringida y limitada. Ver más allá de lo evidente, es darle espacio a la intuición. Significa comprender que hay fabulosos detalles que pasan desapercibidos. Claras señalas que nos hablan y nos explican las cuestiones más fundamentales de la vida auténtica, así como la alternativa de la sociedad mejorada.

Una sociedad que se mejora a sí misma, desde la base y hacia arriba. Porque hay múltiples fenómenos que existen “por debajo” o existen «por detrás» de lo evidente de la información académica y gubernamental. A través de los instintos de hombres y mujeres, lleva el Sistema a los callejones sin salida. Pero el ser sensitivo que siente, más que piensa, fluye y vive y comprende. Asume la responsabilidad de lo que sabe y expresa. Lo que manifiesta y se expande en la comunidad, creando la historia de nuestra especie.

Conformarse con la narrativa oficial y las ideas y conceptos y términos tradicionales, que causan la inercia y la rutina de la robotización, ocasiona una muerte invisible fulminante. El asesinato de la sociedad que muere a manos de los algoritmos. El código binario que organizan la vida del mundo virtual, a base de etiquetas que conforman la vida artificial de las personas con máscaras sintéticas. Mecanismos que se insertan, para que ondas electromagnéticas los conviertan en dispositivos de corporaciones que teledirigen su trabajo, sus pensamientos, su comportamiento. Deshojando la flor de su humanidad.

Resignados a lo que está al alcance de la mano, a lo más accesible y predecible, sin las sorpresas que hacen de la existencia humana un juego y una aventura, se daña a la energía que albergan los cuerpos ciudadanos que no viven la vida. Porque lastiman y perjudican la vida natural del ser. Mueren a diario en una vida artificial que se escapa de su control.

¿Vives muriendo a cada rato? … ¿Morirás viviendo?… O arrepentido y sufriendo por todo aquello que nunca te atreviste a realizar…

La muerte habita nuestro planeta. Al fallecer por accidente o por asesinato o por muerte natural del cuerpo anciano, esto es un punto final. Porque se diluye la energía del alma en el espíritu universal. Todo es una y la misma sola cosa: energía.

Cada vez que paseo dejando que el agua invada mis pies descalzos en la arena, me digo en delicado susurro. Somos gotas de agua. Nos convertimos en olas. Bañamos la orilla de la playa con nuestra revoltosa espuma. Pero siempre regresamos al mar. Un mar que se evapora. Un mar que regresa en forma de lluvia. Besa la montaña. Acariciando la tierra mientras camina por los ríos, hasta fundirse con el mar. ¡Siempre el mar!

Cuando hay una existencia humana plena, tan solo podemos divertirnos y disfrutar. Cuando nos alcanza la muerte física, tampoco debemos temer nada. Hay que abrazar la muerte con una sonrisa. Mirarla a los ojos fijamente y, entonces, agradecerle por habernos permitido existir. Hemos podido «ser». Dejamos de ser.

Con la muerte en nosotros, ya no somos. Aunque todavía hay células en los huesos que viven 15 años más. Al cuerpo inerte, le crecen las uñas y el cabello. Algo en el cuerpo de carbono se resiste a fallecer completamente.

¿Qué sucede a continuación? Imposible saberlo con exactitud. Jamás nadie podrá contarnos la experiencia del fallecer. Mejor es cerrar este capítulo. Tomar una página en blanco y escribir el relato de nuestra experiencia vital durante el paseo por la Tierra.

Porque al morir, dejamos de existir como seres humanos. Desaparece la consciencia de lo que somos, regresamos a la fuente universal. Por tal motivo animo a no tenerle miedo al hecho simple e inequívoco que alcanza a todos por igual.

Así como interpreto que el acto de dormir por la noche es una «muerte chiquita», entiendo que abandonar el cuerpo, ocupado durante un periodo histórico concreto, equivale a finalizar la forma de vida que da continuidad a otra manera diferente de ser y estar. Un nuevo período que deja atrás el trayecto recorrido en la Tierra. Un planeta que habitamos ocasionalmente, del mismo modo que habita nuestra energía, la caja física en la que el alma insufla vida.

Confirmo que se trata de una sencilla intuición. Una sutil percepción íntima que comparto. Sin afán de convencer a nadie. Sin pretender que otros puedan dar crédito a mi testimonio. Aporto algunos destellos de luz, para quienes puedan sentirse atrapados en la oscuridad de la angustia y la duda. Lo que explico, nunca puede considerarse una certeza Sin embargo, a mí me agrada esta opción singular que me serena por dentro. El sosiego es vital para liberar la energía capaz de vibrar en sociedad. Un saludo afectuoso.


-- Descargar artículo Otra vida después de fallecer o la muerte permanente del ser - Sesión 7 as PDF --


Por CIUDADANO COSMICO

Método NACIÓN GLOBAL ENERGYS es un movimiento de innovación social que parte de la base de la sociedad civil y se convierte en el acimut comunal. Surge de la necesidad de recuperar los principios humanistas que el actual Sistema ha extirpado de la vida cotidiana. Su finalidad, además de recuperar la libertad y la dignidad de los seres humanos, es promover el empoderamiento ciudadano que viene determinado por conceptos como “aunar esfuerzos" y "vibrar en la misma frecuencia", así como la "economía de cooperación” y la “anarquía del alma” que se concretan en La Agenda Ciudadana para la Armonía Planetaria, de la cuál el Programa de Humanidades ÉXODO Podcast es su altavoz, al igual que las canciones de consciencia del género musical Rockaware que compone e interpreta el artista Ol Sasha.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Este sitio usa MATA-HOYGAN para eliminar el Lenguaje HOYGAN y Censurar el Lenguaje Obsceno.