TRES DÍAS EN TIKAL

Esta madrugada de junio del 2014 revivo aquellos tres días inolvidables. Había anotado en mi diario durante la estancia en El Encanto… “En este instante comprendo que estoy preparado para cualquier tarea que se me proponga dispuesto a evolucionar, rompiendo el círculo para que se ensanche al convertirlo en espiral”. Pero fueron necesarios once años hasta comprender que me desviaba del camino y debía detenerme para escuchar nuevamente mi voz interior. Me retiré… desconecté del mundo y volví a conectar… este es el relato de mi experiencia mágica…

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Ol Sasha - EL HOMBRE QUE SE ABRAZÓ POR DENTRO

22 Diciembre, 2012

En el corazón del Petén, semioculta por la enmarañada jungla tropical se encuentra una ciudad de estilizados templos piramidales cuya escalinata principal conduce a los santuarios coronados por esbeltas cresterías que como elegantes peinetas sobresalen por encima del manto vegetal. El área montañosa cortada por profundos valles desaparece de repente al ser sustituida por la base de piedra caliza.

Tikal es una pieza que se perdió en el anonimato de los portentosos eventos de existencia humana que llamamos Historia.

Tikal - Guatemala PLATAFORMA CIUDADANO CÓSMICO 

Había anotado Iván en su agenda un mes antes:

Tikal es la puerta del mundo de los mayas, y el Mundo Maya, un encuentro con la Naturaleza, el Hombre, y el Tiempo. Constituye un prodigioso campo de investigación que precisa voluntarios con mentes abiertas.

Se especula mucho acerca de sus secretos. Surgen hipótesis respaldadas por una década, pero se desvanecen cuando un explorador defiende lo contrario al encontrar nuevos datos escondidos en viejos manuscritos. Constantemente llegan argumentos provenientes de los hallazgos.

Los Maya desarrollaron un sistema de escritura jeroglífica similar a los Egipcios. Dominaban las matemáticas y la astronomía. Convivieron armónicamente con su entorno y erigieron una de las civilizaciones más refinadas de la historia universal… hasta que se torcieron y perecieron.

 

Además, había otro personaje clave… También Oscar había anotado en su agenda a mediados de noviembre de 2012:

Tikal es la más espectacular ciudad de la antigua civilización Maya. Es la Atenas del viejo mundo, la cuna de su civilización que desde allí se repartió por toda Centro América. Es un santuario cultural de un profundo sentido sagrado. Una especie de escenografía simbólica con una proporción áurea. Un observatorio astronómico que durante siglos observó la ruta de los cuerpos celestes en el cielo para la perfección del calendario solar, lunar, y el ciclo del planeta Venus.

 

Vuelvo a estar en Tikal en esta espléndida madrugada de ensueño, porque ya entonces me resultó difícil entender por qué llegó a su fin. Supongo que las condiciones previas a la extinción de la raza fueron el aumento de la población y la escasez de los productos agrícolas, y, al igual que en nuestros días, el colapso e inmediato derrumbe se originó a causa de la lucha por el control del poder.

Ahondé en el simbolismo lejos de la actitud poco curiosa del turista que visita las ruinas de un país, más como entretenimiento que como posibilidad de adquirir sabiduría. Muchas personas acuden para mirar la obra de sus antepasados sin observar sus piezas artesanales, sin atender las construcciones que fueron realizadas por personas que habitaron el lugar hace mucho tiempo. No se interesan por su verdadero valor ni por descubrir el oculto mensaje. No exploran en su significado social. Ni exhuman lo existencial desnudando lo humano. Esta falta de interés hace que no se logre comprender la riqueza espiritual de quienes realizaron las construcciones, sin duda por alguna razón más allá de la estética.

Los Maya insuflaron vida a sus piedras. Su trabajo de cantera semeja la filigrana de la joya más exquisita. Pero una gran mayoría no acariciaron la grandeza del alma humana. Y aunque elevaron sus pirámides hasta el cielo, desde allí, no lograron escuchar el sonido del silencio. Aún a setenta metros de altura no percibieron este anhelo.

Aquí sigo deslumbrado por la inmensidad de este escenario que tiene una topografía caprichosa. Revivir Tikal me permite asomarme a una ventana donde el pasado surge otra vez. Su gloria se percibe entre las miles de rocas que conforman este centro de gravedad energético de dieciséis kilómetros cuadrados arqueológicos donde hay más de tres mil estructuras entre templos, altares, palacios, pirámides, y habitaciones de múltiples usos que le confieren un diseño arquitectónico soberbio. Estuvo habitada durante un milenio. Un milenio tardaron en darse cuenta. ¿Cuánto tiempo nos llevará a nosotros?

Penetro en su secreto, penetrando en el misterio de mí mismo…

 

Cada tarde al retirarse el sol bajan de los árboles monos de cara blanca hasta la parte central de la Plaza Mayor custodiada por dos fenomenales templos donde pelean con sus invariables adversarios los monos araña, que se acercan hasta las ruinas en busca de los restos de comida que dejan caer los visitantes.

Está en compañía de pisotes cuando Oscar se le acerca por detrás.

Se encuentra junto al Templo de las Máscaras. No hay otro lugar mejor para él. La fachada del Templo realizada en mosaico de piedra caliza es un gran mascarón.

_ ¡Vaya sólo podías ser tú! En el aeropuerto me advirtieron sobre un loco español que duerme en la jungla a los pies de Tikal. Dime Iván, ¿cuánto tiempo llevas en este lugar? ¿Qué es lo que te ha traído hasta aquí?

Y aunque les separan diez años desde su último encuentro, Iván le responde como si apenas hiciera un par de semanas.

_ Que más da cuanto tiempo lleve o por qué estoy aquí. Lo importante es lo que ha sucedido durante mi estancia y, sabes… estoy desconcertado. He escuchado voces. Incesantes voces distorsionadas en la noche me decían que tú vendrías. Nuestras vidas son paralelas, pero llego a la conclusión que deben entrelazarse cada cierto tiempo. Había palabras que proclaman que no tenemos varias existencias efímeras. Son voces que me trae el viento empujadas desde un encantador lugar que proviene de aquí mismo. Augurios que se funden en mis oídos mientras me acarician el rostro absorto en este sencillo acontecimiento que es el intercambio, y pienso, que quizás se trate de esta esfinge de piedra tallada que me habla sin parar, por eso mis pies no quieren abrazar una cama lejos de aquí. Prefiero esta tienda de campaña que traslado con facilidad persiguiendo las voces.

Iván se levanta para abrazar a su amigo con pronunciado afecto.

_ Ayer un presagio avanzó quietamente hasta encontrarse frente a mí con un aspecto saludable y jovial, pese a su blanco cabello y una larga barba descuidada, no sé, tiene ojos llenos de paz y una mirada serena y sus labios dibujan una media sonrisa que le da un agradable aspecto de bondad y me parece que siempre está aquí… como si fuera eterno… a los viajeros inquietos nos sobreviene una extraña agitación en la sangre que advierte de su repentina aparición.

De pronto una sensación especial fluye por las venas de Oscar e Iván porque llega una aparición desde el enigmático templo situado en frente conocido como Gran Jaguar cuya denominación es debido al motivo grabado sobre el dintel central.

_ Él no es eterno pero su mensaje sí.

Desciende desde la terraza de la crestería que se eleva a cuarenta y cinco metros sobre la Plaza Mayor para dirigirse a los dos amigos. Se desplaza por la escalinata del Templo del Gran Jaguar de grandes bloques ensamblados con sus mansos principios recuperados para decirles a los dos.

_ No es un presagio ni un duende es Oküli quien llega a ti. Antes lo hizo conmigo cuando con la armonía de una danza marina entre los rayos de sol recogió unas algas para fruncir con ellas una corona mojada empapada de sacralidad.

          La raza humana se perpetúa al enlazar de manera adecuada su pasado con el presente. Es necesario tener una idea clara de nuestra historia, para comprender que no somos únicamente el resultado de circunstancias actuales, sino de un proceso que trasciende desde tiempos inmemorables. El Universo no es una realidad estática, sino una verdad dinámica que nos proporciona cualidades cambiantes. Y este movimiento cíclico tiene un orden que permite la permanencia y la estabilidad.

      La comprensión de Tikal puede ayudarnos a sobrevivir y manejar el propio destino porque sabiendo lo que ocurrió en el pasado se puede prevenir el futuro. Es decir, si queremos. Se trata de una elección.

Ha surgido el Jaguar como hombre puro y se ha plantado entre Oscar e Iván. En medio de ambos templos se alza el Jaguar y formula una pregunta que todavía crea más confusión.

_ ¿Queréis saber sobre Tikal?… ¿Os atrevéis con la hipótesis más reveladora de todas?

Los dos amigos asienten mediante un ligero movimiento afirmativo de cabeza. Se acomodan de pies cruzados abriendo sus corazones y clavando sus ojos en tan singular ser para no perder palabra ni detalle.

      Y semejante al recién nacido sano que ajeno a cualquier doctrina evoca la propia comienza así:

_ Es una pena que el viaje a lomos de un caballo pertenezca al pasado. Hemos llegado demasiado cómodamente hasta aquí, donde se estableció una de las civilizaciones más sorprendentes que el mundo actual jamás haya imaginado, y digo imaginado, no conocido, pero yo he tenido ese privilegio. Esta ciudad monumental de tan ancestral cultura no es el fin de una gran civilización. La semilla tiene su cosecha en un lugar donde florece la dicha. Puedo hablaros con conocimiento de causa y la certeza de la verdad más absoluta porque “el mundo perdido” del que habla Tikal existe. ¡Yo lo he encontrado! Está bajo del Charco Esmeralda en la isla de Ometepe. Su nombre es El Encanto.

Un escalofrío recorre el cuerpo de Oscar que mira a su buen amigo arqueando las cejas a la espera de una reacción, pero Iván le guiña el ojo en señal de complicidad, concentrando su atención en el insólito personaje que ha comparecido a su encuentro y, tenso, interesado en saber, acerca su mano a la pierna de Oscar tranquilizándolo con unos golpecitos que indican que no se le ocurra abrir la boca. Y continúa el recién llegado.

_ La erudición Maya no desapareció. Se perfeccionó. Abandonaron cultos erróneos, sacrificios estériles, y ornamentos desmesurados para subir a un nivel superior.

         Tikal es la máxima expresión del estilo de vida que forma parte de un pasado que no debían repetir, por eso se marcharon hace aproximadamente dos mil quinientos años. Los Maya poblaron por más de un milenio este lugar hasta que lo abandonaron y la jungla se apoderó de cuanto había aquí. De todo, excepto del mensaje.

      Nació como un observatorio astronómico para escudriñar la ruta de los cuerpos celestes en el firmamento. Miraban al espacio, cuando en realidad debían atender los soles y las lunas de sus almas.

Iván arruga las comisuras de su boca. Cuestiona sus palabras sin demasiada cortesía al fruncir el ceño con una expresión cercana al enojo. Sin embargo, al mirar de reojo a Oscar que sumido en la historia aguarda vigilante otros datos, se levanta para aproximarse a la fachada del templo y toca la fría piedra caliza. Un hormigueo en los pies le hace sentir una vibración en su abdomen. Entonces comprende que algo fantástico puede ocurrir. Impaciente y rebosante de vigor, le ruega al chocante individuo que finalice su exposición cuanto antes. Iván tiene prisa por saber.

_ Se habían instalado sobre esta colina porque apenas eran visibles en las junglas bajas y fijaros bien, como antaño, la preeminencia de Tikal todavía se impone por las cresterías en ruinas de los inmensos templos blancos erguidos sobre la masa ondulante de los bosques que se extienden hasta el mar del Caribe. Este espléndido y orgulloso lugar es una ciudad deificada. Sin embargo, los más intuitivos comprendieron a tiempo que Dios no está fuera, sino dentro.

Respirando levemente en su placidez, continúa el Jaguar amparado por la curiosidad que infunde.

_ Tikal es una inmensa tumba por tantos sacrificios mitificados sin sentido. Así ocurrió hasta comprender que nada justifica el asesinato a sangre fría de un semejante –parece manosear lo expresado de tal forma que podría ser de arcilla-. En una vasta y rica región de Centro América un pueblo denominado Maya creó una de las más organizadas y grandiosas civilizaciones antiguas. No era un grupo homogéneo, sino un conjunto de etnias con distintas lenguas, costumbres, y realidades históricas que compartían un territorio. Muchos divisaban su propia autodestrucción. Pero sólo algunos decidieron partir para fundar El Encanto. Todos los que no lo hicieron así perecieron.

        Los Olmecas, Nahuas, Zapotecas, Mixtecas, Totonacas, Trascos y otros pueblos, compartían muchos rasgos que permitieron integrarse en una sola unidad cultural que caracterizó al pueblo Maya. Y surgieron las primeras aldeas, centros en donde celebraban actividades culturales en torno a la religión. Fue una época de florecimiento. Se desarrolló la agricultura, se intensificó el comercio y se consolidó la jerarquización política, social, sacerdotal. Se construyeron grandes complejos donde florecieron las ciencias y las artes, pero llegó el colapso cultural como ahora llega el colapso tecnológico y la globalización en nuestra época. Ruego para que los seres contemporáneos recuperen valores elementales como la paz y el amor fraternal. Espero que el ser humano le gane el pulso al materialismo y el desenfrenado consumo irracional que azota los países demasiado industrializados. Los Maya entraron en una etapa de la que no supieron desprenderse. Algo se les escapó de las manos igual como sucede hoy. Algo se descontroló desbaratándolo todo. Y ya no pudieron recomponerlo. Unos cuantos supieron ver ese lado oscuro que se imponía lentamente pero de modo irreversible y entonces se marcharon. Y su devenir histórico tomó un derrotero bien distinto.

          Otros en cambio, la gran mayoría, resurgieron como un pueblo más fuerte, potente y poderoso donde los intereses pragmáticos y militares desplazaron la recreación artística y emocional perdiendo los valores morales hasta que sucumbieron en su propia agonía mientras lejos se revivía una semilla de esperanza para su raza.

    La guerra y el comercio agresivo se convirtieron en las principales actividades. Así crearon poderosos estados militares centrados en la lucha por el dominio y la posesión, destrozándose unos a otros. Pero la gran cultura que nació en la época pre-hispánica se conserva aún intacta, celosa de sus costumbres cotidianas y buena parte de sus creencias permanecen vivas en los corazones de los hombres y las mujeres  que supieron dar continuidad a su crecimiento. Habitan El Encanto. Siguieron desarrollándose hacia lo ascendente del espiral que se ensancha y se expande en la inmensidad. Evitaron su total desaparición. Consolidaron el sentimiento que los identifica de amor al mundo y a la vida. De igual forma que antaño, pero desde adentro, sin más sacrificio que el propio. Allí es donde permanece todavía su espíritu; un espíritu que logró despojarse de aquello que era inútil y ya no servía. Siguen conservando ese fantástico mensaje como fuente interna que alimenta el planeta y nutre la existencia humana desde la energía cósmica que bombean con alegría, dueños de la herencia espiritual que legaron de sus antepasados que supieron reconocer y retroceder justo antes de la tragedia.

Lo ha explicado reflejando su implacable paz, como quién habla aprendiendo de sí mismo al escucharse.

 

Los dos amigos fueron seducidos y cautivados por su magnetismo. Estaban desconcertados. Ambos sorprendidos. Gratamente atrapados por la magia que rodeaba a su interlocutor, porque de igual modo como los árboles no se esfuerzan en crecer, simplemente crecen, de igual modo como los delfines no se esfuerzan en nadar, simplemente nadan, de igual modo como las flores no se esfuerzan en oler, simplemente huelen… de igual modo, el inmenso Jaguar giraba sobre su mismo eje como la Tierra.

Es propio de los niños jugar, y de la lluvia mojar, y de las estrellas relucir y parpadear como tan propio era para el Jaguar ser pura ráfaga de energía universal.

Únicamente las aves vuelan sin caerse. El sol calienta sin apagarse. La luna celebra su ciclo sin detenerse, igual que la marea sube y baja y así, limitándose a ser, el felino de cósmica piel hace menos para conseguir más… y lo consigue todo.

Oscar e Iván intuían con claridad que si bien las obras arqueológicas son extraordinarias y extensas, el área restaurada no es más que una pequeña parte en comparación con todo lo que la jungla todavía cubre. Pero aunque año tras año continúen removiendo las tierras, tan sólo encontrarán piedras inertes, restos de una civilización que se escondió en El Encanto antes de perecer.

Necesito un café… ¿qué hora es?

Recuerdo la sensación. La mayoría de los edificios de Tikal se escondían. En cualquier parte que se camine, se posa el pie sobre vestigios de antiguas construcciones sepultadas. Plazas o tal vez un palacio arrasado. Probablemente más de cien edificios descansan sellados, camuflados bajo las estructuras que pisan la gran cantidad de turistas que visitan las ruinas.

Tikal no es más que la punta del iceberg del cosmos. El resto está en El Encanto. Ahí se encuentra el testimonio. Pero el hombre seguirá invirtiendo tiempo y dinero excavando kilómetros y kilómetros de territorio. Estudiando, tipografiando, delineando y analizando los hallazgos materiales. Investigando las construcciones que clasificará y ordenará. Pero no averiguará jamás qué es lo que hay en su atmósfera. Su masa invisible es intangible porque se trata de un mensaje penetrante que proclaman quienes habitan bajo el Charco Esmeralda.

 

Sin rasgar la situación ni alterar las circunstancias, espontáneamente y con amor, disfrutando del instante, así, continua el Jaguar tratando a Oscar e Iván como iguales a él.

Con tono cálido se comunica sin mover los labios.

_ La mayoría de los edificios se han convertido en montículos de montaña. Tal vez un palacio devastado se encuentre bajo nuestros pies. Es más, sentid como un niño curioso que ha escapado de sus padres para adentrarse en la jungla camina por encima. Y temblará y su estómago se agitará cuando reciba la señal, porque en verdad os digo que existen vestigios de antiguas construcciones sepultadas, pero en nosotros, en cada uno existe la semilla de su sabiduría… y sin necesidad de tener que desenterrar nada.

_ ¿Qué sabiduría? -interviene Iván interrumpiéndolo.

 

Detrás de ellos se encuentra Tzompantli. Para algunos, simplemente un muro de calaveras humanas. Una plataforma donde se ponían las cabezas de los decapitados en ceremonias rituales. En frente está Tzolkin, calendario ritual Maya de 260 días conformado por veinte signos y doce numerales que se combinan para designar los brutales días de barbarie.

Oscar no puede evitar referirse al ritual.

_ No se aferraban a vínculos un tanto primitivos…  

Y vuelve a surgir de entre la maleza el diestro Jaguar para expresarse como lo haría el que caza para alimentarse y nunca para satisfacerse con la sangre.

_ Interrogué a Oküli sobre el significado del “juego de pelota”. Él mejor que nadie podía explicarme que simboliza la lucha de contrarios cósmicos que hace posible la existencia. La pugna entre el sol y la luna, o sea, del día contra la noche, pero también el combate definitivo del lado oscuro del mal frente al lado celeste de la luz del bien. Ese “juego” siempre relacionado con las estrellas, era acompañado con la decapitación de prisioneros de guerra, esclavos rebeldes, y jóvenes vírgenes ofrecidas en sacrificio para propiciar la fertilidad del santuario como punto energético de contacto con la divinidad. Pensaban que los dioses llegarían a Tikal para inspirarse. Pagaban un tributo para que sucediera.

          La cabeza desprendida del tronco se convertía en la pelota. Su práctica era la actividad propicia para que los astros siguieran existiendo y el universo continuara.

     

En Tikal, como en todas las ciudades y centros ceremoniales de Centro América se encuentran estas canchas que consisten en dos construcciones rectangulares con muros verticales que delimitan el espacio en el cual se disputa el enfrentamiento. Cada equipo en una mitad del campo, realizaba servicios con la mano impulsando la cabeza que sólo podía permitirse tocar el suelo una sola vez, porque al no botar, cuando lo golpeaba, se deformaba enseguida.

En el Charco Esmeralda cuya silueta asemeja a un león, no existe tal construcción ni practica parecida. Es imposible entrever alguna simulación del juego de pelota. Tampoco hay pirámides.

 

Nada en el Jaguar es imitación. Prosigue modesto por la senda con luminosidad imperecedera.

_ Pregunté a Oküli por sus tótems, por sus máscaras en los actos religiosos, en quién se identificaba su tribu. No hallé ninguna representación de su Dios. No vi que adoraran a ningún animal. Me quedaba claro que emergían de la naturaleza de la sangre y del suelo. Quise saber cómo había dado comienzo la historia de El Encanto.

         Indagué cuál era su reino, porque sus manifestaciones no eran tangibles ni comprensibles para mí. No había monumentos ni altares ni un lugar determinado donde rezar a un ser supremo. Y Oküli me contó cosas interesantes cuando le solicité saber cómo se llama su Dios y dónde es que se encuentra.

_ ¿Lo anotaste?… -salta Iván a la caza de una primicia como si se tratara de un vulgar paparazzi en busca del filón mediático-. ¡Grabaste la conversación!

_ Hay cosas que al escucharlas quedan impresas en el alma. Y luego deben reproducirse desde adentro, nunca palabra por palabra ni con el mismo tono o acento. Su voz no era lo más importante. Yo tenía que vislumbrar su sentido. No debía llevarme más que su mensaje.

         Si Oküli se hubiera limitado a contarme las cosas, quizás hoy las hubiera olvidado. Porque me las mostró las recuerdo. Pero el noble acto de cederme la Conciencia de su Tribu me ha implicado de tal manera que he llegado a una profunda comprensión. Todas las cosas deben hacerse sencillas. Esta ha sido su verdad, ahora me toca a mí contar la mía. ¡Cuanto más atrás pueda mirar más lejos podré mirar hacia delante!

Entonces interviene Oscar para insistirle al Jaguar.

_ Pero cuéntanos, ¿qué es lo que dijo cuando le preguntaste como se llamaba su Dios? ¡Estamos impacientes! Te escuchamos con atención. Parece que tienes algo importante que transmitirnos.

_ Un nombre siempre denota una cosa o una persona, algo finito. Como puede Dios tener un nombre, una cara, si no es una persona ni un objeto ni una cosa ni tampoco un ser que vive en el cielo sentado en su trono omnisciente. Dios es energía cósmica. Y esta energía cósmica se haya en cada uno de nosotros en diferentes grados.

Oscar e Iván lo  miran con cara de incredulidad. Y quiere el Jaguar ser más explícito.

_ Cuando se prepara un caldo, se pelan y cortan toda clase de verduras. Se añade agua y un hueso enorme. Se pone la olla encima del fogón y se deja cocer durante bastante rato para que suelte el jugo, porque de otra forma no sería un caldo. Pero todo esto no tendría ningún sentido si previamente no se ha encendido el fuego. El fuego de la vida es la energía cósmica. El nacimiento de un niño, el crecimiento de un árbol, la creación de una imagen artística, todas son manifestaciones de la energía cósmica.

        La energía cósmica infunde y crea bondad y belleza en las cosas, porque la energía cósmica está alimentada por el gran espíritu del universo.

¡La energía cósmica es un secreto a voces!

Aproximándose a cada uno para tocarles el pecho con su palma abierta mientras inmediatamente coloca su otra mano en la espalda, y la aprieta, se expresa el Jaguar con el escándalo de un disparo.

_ La energía cósmica es un huésped, Oscar. Es tu inquilino, Iván. Existe en cualquier organismo para infundirle alma.

Ninguno de los dos se sorprende que el forastero los llame por su nombre.

_ Dios es verdad, amor, y justicia -proclama Oscar con determinación.

_ La energía cósmica también. Cada uno de nosotros lleva implícitas estas cualidades en su seno.

Entonces hace su aparición Iván el terrible.

_ Dios es una ilusión infantil como lo son los Reyes Magos. La gente quiere que se la rescate, que alguien la vigile y la castigue. Quieren un ser que les aprecie cuando son obedientes y se enfade a causa de la desobediencia. La mayoría de las personas no ha superado esta etapa infantil. De ahí que su fe en Dios signifique creer en algo todopoderoso y a la vez protector.

_ Iván, con la excepción de algunos grandes maestros de la raza humana y un pequeño grupo de indígenas que han superado este concepto, ésta es la forma predominante en el mundo… ya sea que llamen a Dios, Alá, Buda, Yahvé, Krisna o Jehová.

     El reino del mundo espiritual es tocar a Dios entrando en contacto con la energía cósmica. Dios se representa en cada uno de nosotros y cada uno de nosotros somos un pedazo de Dios. La idea de un Dios que habita fuera de las cosas, es considerada por los que habitan bajo el Charco Esmeralda la forma más extrema de ignorancia. Las personas no pueden conocer lo que Dios es aunque tengan pleno conocimiento de lo que Dios no es. No puede hacerse ninguna afirmación concreta a cerca de Dios. Dios es un sin fin eterno. Dios no es el conocimiento de Dios mediante La Biblia, ni el pensamiento del propio amor a Dios mediante su creencia, sino el acto de experimentar la unidad con Dios a través de la liberación de la energía cósmica que fluye indiscriminadamente por el universo.

El Jaguar advierte que las ventanas de las almas de Oscar e Iván se abren, y comprobando que agrada su mensaje, sigue.

_ Lo fundamental es combinar el pensamiento con el acto. Lo importante es ensamblar la fe con la acción. Lo esencial no está en el sentimiento, sino en el movimiento que lo enlaza con la conciencia de unidad.

Y ante la mirada interrogativa de los corazones inquietos de Oscar e Iván, continúa.

_ Algunas personas creen que van a ver a Dios cuando llegue su hora, como si Él estuviera allí arriba aguardándolos. Pero eso no puede ocurrir porque Dios y yo somos Uno. No tengo idea de lo que pensáis en este momento, pero vuestras caras denotan confusión. También sois dioses. Lo encontramos en cada esquina, respirando en esa cosa que conforma el mundo y la vida. Cada quién experimenta “la presencia” como le apetece, ya sea para alabarlo o para quejarse, incluso para molestarse cuando molesta su potente influencia.

          La energía cósmica no pertenece a una sola persona, sino a los que quieran reconocerla y disfrutarla. Al descubrirla, yo lo acogí en mi seno. Encontré en ese momento aquello que siempre había estado en mí. Lo tomé en mí mismo y al amar a la energía cósmica, ella salió, y penetró de arriba adentro y de ahí abajo hacia fuera después de una carambola y ahora me fulmina siguiendo su curso, conectándome con todo en perfecta comunión.

_ Entonces, Dios, ni es una madre protectora ni es un padre que castiga y recompensa -musita Oscar tímidamente.

_ Más que hablar de Dios, hablemos de energía cósmica. Es un concepto superior.

          Para creer en Dios hay que tener Fe. Con la energía cósmica no es necesaria. Cualquier material de la clase que sea contiene energía, y ésta jamás perece. Varía, cambia: evoluciona… las cosas no se pierden ¡las cosas se transforman! ¿Quién puede negarlo?

   Lo importante no es la confianza en la acción. Conjugar sentimiento, actitud, comportamiento, forma parte del ciclo vital del ser humano. Ahí nace el equilibrio existencial. Obviamente, el componente de fe contribuye considerablemente. Aún aquellos investigadores científicos no creyentes, los que no quieren darle un rostro a la energía cósmica, tienen fe. La fe es el motor que da confianza a cuanto realizamos. Sin ella no habría proyectos de vida. ¿Para qué buscar soluciones a enfermedades a través de la ciencia sino hay fe en las mismas?

       Primero se siente y se piensa; se cree que todo va a salir bien. Si no hay interés, no hay fuerza. Si no hay convicción, no hay permanencia. Pero lo importante no es sólo la fe en algo ajeno extremadamente bueno y grande fuera de nuestras posibilidades, sino comprender que vivimos en nosotros, en la seguridad de nuestra propia voluntad que se traslada a la confianza en la acción.

  Hay personas que sólo oran para invocar algo externo permaneciendo pacientes, pasivos… ¿no es cierto Oscar?

       Otras personas creen que pueden prescindir de todo, negando e incluso repudiando a todos mientras actúan… ¿no es cierto Iván?

    Lo correcto es no menospreciar la responsabilidad de partir desde adentro. El destino no depende exclusivamente de los designios externos que provocan determinados resultados, sino de la consecuencia de una iniciativa que nace de la voluntad para sumarse al conjunto en la energía cósmica. No hay que adoptar una visión determinista y cerrada. No debemos negarnos a hallar un sentido a nuestra historia. ¿Qué somos?… Somos Hijos de las Estrellas.

El Jaguar hace una pausa oportuna. Y un largo silencio se extiende hasta los confines de la jungla. Entonces preguntan al unísono Oscar e Iván.

_ ¿Puedes repetir lo que has dicho otra vez, por favor?

Ambos amigos están abrumados por la cuestión planteada y se muestran completamente turbados.

_ Somos verdaderamente Hijos de las Estrellas. Esto lo saben los descendientes de los primeros Maya. Los elegidos que se descubrieron como un Dios en Sí Mismos. La idea perturba porque desafía antiguas costumbres y esboza prejuicios. Pero al principio sólo existía la energía cósmica. Al inicio, lo único que había por todas partes era un universo incandescente que siguiendo el ciclo del proceso evolutivo dio a luz ínfimas partículas en un desorden indescriptible y como resultado de sus acoplamientos, los primeros átomos intentaron uniones explosivas en el espacio. Las primeras moléculas emprendieron una danza ininterrumpida engendrando planetas, y uno de singular que reemplazó a las estrellas para hacer evolucionar la materia. Y llovió en la Tierra. Estaba caliente, envuelta en espesas nubes de donde caían sin cesar aguaceros hirvientes para procrear microbios que mutaron.

      Se adormece a las personas con la esperanza de una recompensa celestial cuando la mejor vida en el cielo yace dormida en nuestro cuerpo. Ahí viven las mismas estrellas que palpitan en nuestro ADN. El ser humano alcanza el máximo grado de perfección cuando fusiona lo animal con lo divino.

 

La mirada del Jaguar es tan intensa que se clava en las almas de Oscar e Iván. Las palabras reveladoras infunden luminaria a sus entrañas. El apasionamiento entusiasta los obliga a seguir pendientes del más íntimo vocablo que no escuchan, pero lo sienten vibrar frente a ellos en la Plaza Mayor entre la pirámide del Templo de las Máscaras y el Templo del Gran Jaguar.

_ Tras esta eclosión fantástica, caídas del cielo, sutiles moléculas se instalaron en las lagunas para inventar las primeras gotas de vida. Así prosiguieron su obra frenética de ensamblaje en la superficie del planeta los pedazos de estrella que se tornaron solidarias y cooperaron, asociándose en estructuras capaces de reproducirse. Y más tarde las primeras células se agruparon en organismos que se diversificaron pululando por doquier hasta colonizar el planeta desencadenando la evolución animal, imponiendo la fuerza de una vida donde se encuentran los elementos del Universo.

El Jaguar realiza una pausa y tiembla emocionado. Transmite la escena a sus interlocutores que absortos y conmovidos oyen desde el corazón mientras lo miran con los ojos del alma abiertos y sin parpadear.

_ En la luz del universo queda mucho por descubrir. La creación no es algo terminado, es vitalidad en permanente evolución. La Tierra no es más que un pedacito de Creación, un granito de Universo, un pequeño Sol que se enfrió.

          Primero fue un horno atómico cuyo calor era increíble hasta que cesó de brillar en el espacio y comenzó a respirar por si misma desde la quietud.

     Ahora es un punto apenas imperceptible en una de los quinientos millones de Galaxias, y en este planeta nuestro nació un mundo lleno de colores. Nacieron y murieron especies. Otras se diversificaron. La vida creció y se multiplicó y pequeños monos juguetones crecieron en un mundo de vegetación.

      Contemplaron el entorno desde las ramas. Comían frutos y caracoles. Y para resistir la sequía cuando azotó, nuestros primeros antepasados descendientes de las bacterias y de las galaxias se levantaron para caminar sobre sus patas traseras y descubrir un universo nuevo. Fue un cambio drástico pero todavía no éramos personas.

       Esos cuerpos contenían miles de partículas que un día no fueron otra cosa que energía cósmica.

   Y murió ese universo nuevo porque se hizo viejo y nació a continuación otro que dominó el bípedo oportunista que no tardaría en conquistar el planeta para inventar el arte y la guerra. Ocurrió otra concluyente mutación que originó a la Humanidad hace aproximadamente diez mil años.

    Nació la primera civilización cuando se agruparon en mayor número en las llanuras fértiles y descubrieron la manera de cultivar la tierra y de criar el ganado sin atentar contra el entorno. 

   Se interrogaron sobre sus orígenes como vosotros dos, y amontonados en este pequeño planeta amenazados por el propio poder tecnológico, los seres conscientes y curiosos alzamos los corazones al cielo al igual que lo hicieron los Maya para preguntarnos ansiosos ¿cómo continua este relato?

   Estamos en un momento de inflexión en la Historia de la Humanidad, porque nos encontramos en medio de una ruptura… a las puertas del encuentro con el eslabón perdido.

 

A continuación de rascarse la barbilla, con su prudencia, cuidando la excesiva inteligencia, Oscar busca una aclaración.

_ ¿Estás diciendo que la evolución de la materia es fruto del azar?

Y prosigue silbando el enigmático Jaguar.

_ Durante siglos, se ha pensado que nuestro diverso y complejo mundo lo había hecho Dios en siete días, pero resulta que es la misma evolución de la materia, de lo inerte a lo inteligente lo que ha dado con nuestra actualidad. Un chispazo empujó el comienzo, y eso fue el vibrar de la energía permanente e infinita de un cosmos inagotable. La evolución de la materia no es azar. Es evolución. La evolución inventó la reproducción, el mundo y la vida y la muerte.

 

Interviene Iván empuñando su pragmatismo.

_ ¿Dios no tiene nada que ver?

Y misterioso en su porte responde con naturalidad el Jaguar.

_ Este es el gran secreto que todo mono hijo de las estrellas debe descubrir por si solo. Ese individuo tiene la respuesta titilando en su haber… no se puede permanecer como mero círculo… El ciudadano de hoy debe volver a mirar su entorno desde un punto de vista mucho más elevado y generoso para efectuar la necesaria vuelta de tuerca que reclama el espiral de la evolución.

Iván no puede reprimirse.

_ Sabed que a mi la descendencia simiesca no se me hace difícil de aceptar.

_ Tú –le dice Oscar examinándolo de arriba abajo- has sido toda tu vida un camaleón. No me extrañaría que pudieras convertirte en un orangután de largos brazos y cuatro manos. Para ti la vida es como una película de aventuras fantásticas.

_ Y es la vida una larga epopeya de aventuras. Primero fue cósmica. Luego química. Y ahora es biológica. Pero el porvenir del ser humano radica en la vida del universo latiendo en nuestro cuerpo.

_ ¿No es ésta una predicción imprudente o… insensata? –pregunta Oscar.

_ Espera a sentir el Secreto y verás –afirma el Jaguar.

Entonces Iván añade con la inquietud en su paladar.

_ ¿Seguirá transformándose nuestro cuerpo?

Pero antes de cualquier respuesta intercede Oscar.

_ Y el universo… ¿seguirá creciendo?

_ Más yo os pregunto, ¿hay otras formas de vida en el Universo? ¿Existe una nueva manera de obrar en la Tierra?

       Después de las fases cósmica, química, y biológica, inauguramos en el Tercer Milenio una época en la que algo suntuoso sucederá

_ ¿Qué? -preguntan al unísono Oscar e Iván.

_ El acceso a una conciencia colectiva de nosotros mismos. Porque conciencia implica expansión. La conciencia encerrada en un círculo se limita, se tropieza si no damos paso al espiral. Podemos entrar de lleno en contacto con El Gran Espíritu.

_ Iván –pregunta Oscar algo turbado- ¿Hemos tenido una alucinación?

_ ¡Simples rayos de luz han llegado a nuestras retinas! –responde Iván.

Pisadas que no se escuchan. Ojos que ven de noche. Orejas que oyen todos los vientos. Dientes afilados, blancos, largos. Por eso las manadas de venados se guarecen. Ronda hasta el alba el Jaguar.

 

Tikal es una huella en el tiempo, un lugar de aquellos que plantean interrogantes aún no resueltos.

Ambos amigos estaban a punto de penetrar en el estado más profundo de su ser para desembarcar en la otra orilla donde aguarda su misterio. Tienen que hacerlo juntos para ascender por la escalinata de la vida.

Al igual que el sol, que parece abandonar su punto más alto en Junio, para descender muy gradualmente hacia el horizonte sur del cielo, haciendo que el arco en cada jornada consiga que se acorte por varios minutos, tanto en la mañana como en el atardecer, como si fallecieran, perdieron fuerza, luz, calor, y no levantaron más cosechas. No eran arquitectos de su devenir, ni participaban de la naturaleza como autores de cada hoja, de cada insecto, de cada suspiro.

Pero Oscar e Iván refrenaron sus impulsos ignorando su maldad para que no salpicara a otros, y este hecho fue determinante. Dejaron España, porque los dos entendieron que de insistir por aquel camino agotado, hubieran sufrido irremediablemente.

Podían haberse quedado atrapados por sus respectivas situaciones, pero reunieron escasas fuerzas dispersas y se concentraron en su propia necesidad de crecimiento. Estaba en juego la posibilidad de alcanzar la plenitud de su existir.

Decidieron no atarse a los pasados actos que dejaron atrás,  cuyas consecuencias se convirtieron en una incógnita.

No valían las vivencias pasadas. Nada más el inmediato presente tenía sentido. Es durante el único instante donde puede realizarse la NECESARIA conciliación, porque sin CONCILIACIÓN no hay verdadera libertad. Y sin libertad es imposible disfrutar de la plenitud.

 

En su transito por los eventos de su existir, tropezaron con un estado en el que se asfixiaban. Y la acumulación de negatividad se convirtió en una carrera de obstáculos interminable. Aquellos sin sabores no carecerían de sentido. Los apuros ofrecieron un experimentar.

La vida de ambos no había sido fácil. Pero hay un aspecto positivo: se encuentran juntos en Tikal. Sin tanta presión, jamás hubieran llegado al lugar. Y aunque su enfermedad parece difícil de curarse, pueden sanar. Morir y resucitar.

Cuando no se consigue cambiar algo, debe variarse el modo de enfrentarse y relacionarse con “esa cosa”. Debe observarse el acontecimiento de otra manera. En el indagar radica el autentico sentir del alma. Se abre una oportunidad para los dos buenos amigos.

Tienen muchas horas por delante para saladrear. Necesitan plena concentración y seguir adelante a pesar de la sorpresa, aún cuando se trate de realizar alguna clase de acto ilógico o surrealista como es aceptar la certeza de la peculiar visión de un jaguar.

Se encuentran en una encrucijada que guarda un poético mensaje que del derecho o del revés, es siempre el mismo mensaje.

 

Iniciamos la revisión de MI VIAJE situados en los meses previos al cierre del siglo XX, con la opción de rescatar los antecedentes de estos dos personajes que recorren su existencia; el uno como pícaro y el otro como místico, avanzando en amistad noble y perseverante al encuentro con su dignidad. Y de repente se topan con quien mide con perfectos pasos iguales el tiempo y el espacio llevando una sentencia apta para conjurar todos los males, ¿un directo mensajero de Dios? Es, quizás, ¿un corresponsal del universo?

Qué importa quién sea o de donde venga el felino.

Lo único importante es lo que haga durante su estancia en Tikal.

¡Uf! Necesito estirar las piernas…

No puedes florecer sino hasta después de una crisis. Tras la tempestad viene la calma. Pero no hay calma verdadera sin tempestad aterradora. ¿Había finalizado el período de tinieblas de Oscar e Iván?…

Deben identificar su lado oscuro, esa faceta mal desarrollada. Pueden mirar con una sonrisa el pasado, entendiendo que las dificultades traen la semilla de algo bueno cuando concurre la conciencia. Ese contratiempo fue el guía. Tikal un impulso. El Jaguar era su maestro.

Toda rectificación antecede al crecimiento. Así se considera el lado útil de la fatalidad: ejerciendo una actitud constructiva.

Solamente en el punto de mayor sufrimiento se advierte el resplandor de la luz, merced a la cual se nos brinda la opción de llegar a descubrir el propio ecosistema interior.

¡Sufrir es una forma de vivir! Será terriblemente desdichado quien no sea capaz de arrancarle una canción a la adversidad. De nada sirven los arrebatos de ira. Es mejor conservar la esperanza en la odisea del proceso evolutivo. Adiós al odio. Mutación sagrada.

Decididos a ponerse a trabajar con esmero, pueden optar por restablecer su estado de dicha si corrigen aquello que es necesario.

Y como los pescadores que se disponen a remendar las redes cuando el mar se agita embravecido, ¿aprovecharán el incidente?

    

Mientras Iván se pregunta: ¿Qué puedo aprender de esto? ¿Qué lleva consigo esta flamante experiencia? Oscar se pregunta: ¿Por qué está sucediendo esto? ¿Es posible que haya pasado?

No caen en ninguna ilusión, y sin embargo, la más poderosa de todas las alucinaciones posibles está frente a ellos.

El valor íntimo de ambos experimenta un considerable aumento. Neutralizan cualquier oposición dejando que la acción correcta fluya en libertad.

El universo de la vida espiritual se cierne sobre ellos para acrecentar la autenticidad de su ser.

 

En un espacio intemporal, en una etapa anterior al renacer, la presencia del Jaguar fuera improbable y sin embargo, había sido real. Ahí estuvo frente a los dos. No les quedaba más remedio que rendirse, sometiéndose al extraño animal.

En un acontecimiento donde la actividad útil puede ser congelada, simultáneamente y de manera inusual, Oscar e Iván se hinchan de magia como globos dispuestos a elevarse.

Si intentan resistirse, sus sentimientos perderán la intensidad ganada. A los dos les invade la sensación de haberse “conectado a la Vida”. Necesitan aferrarse a tan grata sensación sin dejar de perder la coherencia. ¡Se producirá el deshielo!

 

No hay razón para inquietarse. Yo solo encontré razones para maravillarme. Nada podían hacer que no fuera aprovechar la eventualidad del beber agua de viento de la fuente de la vida en un mundo de espejismos y alucinación.

La capitulación es una muestra de sabiduría. Y en su aislamiento, los dos tienen que obrar con cautela, pero con plena franqueza y sin reprimir sus potencias.

¡La semilla de lo nuevo está presente en la cáscara de lo viejo para que pueda mudarse el vestido de la piel!

¿Permanecerán vigilantes Oscar e Iván a cualquier signo de resurgimiento del Jaguar?

 

Son dos caras de una misma moneda. La complejidad de su persona se derrumba y lo sabe el Jaguar… ¡hay que rescatarlos!

Lejos de una integración, ambos se habían estado desintegrando sin solución. El agente nocivo era la ausencia de su genuina esencia. Los dos intentaron reemplazar el elemento principal que ignoraban por una apariencia espectacular en el caso de Iván, y una convicción férrea de enmarañados pensamientos en el caso de Oscar. Pero la vida se había encargado de ponerlos a prueba para desbaratar su evidente debilidad, forzándolos a enfrentar su vulnerabilidad, y el hallazgo.

Proyectado hacia fuera, participando en el mundo exterior, Iván dibujaba unos valores de contenido real porque la realidad tenía valor para él. Concentrado en sus ideales, constituían el eje que dirigía su conducta, apreciando del entorno aquello que tomaba cuerpo en función de dichos ideales.

Oscar en cambio, proyectado hacia su interior, poseía una línea interna de donde emergían todas las exteriorizaciones vitales de la profundidad todavía parcial de su alma. Operaba a modo de verse obligado a no poder ser de otra manera, encerrado.

Y sin juicios ni prejuicios lo invocaron para leer en el abismo de sus penetrantes ojos que los absorbe. Comprenden al Jaguar, quien a fuerza de ser tan claro y simple como el cristal, engaña… jugando a que no existe.

Sin disimulo ni simulación, participando de su misma alma, Oscar e Iván lo observan más allá de su figura e indumentaria y, a primera vista, sin apenas reflexionar, lo perciben como un Todo (no falla el sexto sentido). Y al contemplar al Jaguar y su hábitat, vislumbran de un lado el mundo superior, y del otro lado el mundo vital, que solo pueden ser considerados opuestos ignorándose, olvidando que el primero está hecho de moléculas que están compuestas de átomos y que el segundo son células hechas de las moléculas del primer grupo, y esto debería dar un organismo inteligente como resultado de la interacción e interdependencia de ambos constituyentes.

Aparece en escena sin saberse con seguridad si es valiente o cobarde, humilde o vanidoso, verdadero o irreal, al romper el alba ¡una dos tres veces, bramando el Jaguar!

Forraje para el buey. Cardos para el camello. Y para el niño pequeño leche de miel y un rayo de sol, porque bajo la piel del Jaguar se siente el beso del viento que devuelve a los momentos sin dueño.

 

Sábado 22 de diciembre del 2012, por la tarde

En la actualidad existen mayas en Méjico, Belice, Guatemala, Honduras, El Salvador, pero los mayas de hoy poco tienen que ver con los Maya de antes, sino es porque comen lo mismo desde hace más de un siglo. De lo contrario, Tikal no hubiera permanecido oculto tanto tiempo. Cuando en 1841 John Lloyd Stephens desarrolla y fundamenta una teoría para demostrar que los antiguos moradores eran los ancestros de los mayas de hoy, ellos fueron los primeros sorprendidos. Nunca se preocuparon de sus raíces. Desconocían que las tuvieran en forma de piedra.

La primera expedición oficial tuvo lugar en 1848 y el hallazgo se le atribuye al coronel Modesto Méndez por ser quién encabezó el grupo y escribió el informe, pero el mérito le corresponde al gobernador Ambrosio Tutz que ya había visitado el lugar unos días antes siendo el primero en dar la noticia por mediación de unos dibujos bastante rudimentarios de incalculable valor histórico.

El emplazamiento de las majestuosas edificaciones piramidales obedecía a consideraciones de carácter astronómico. Al principio era una sociedad pacífica con una escritura dedicada exclusivamente a temas esotéricos. Su sistema agrícola era poco avanzado pero en El Encanto lo mejoraron hasta perfeccionarlo.

Tikal es el vestigio religioso y ceremonial de una gran civilización que inició la decadencia. Sus habitantes emigraron y los que quedaron perecieron dejando templos y palacios en poder de la jungla tropical que los abrazó con su espesura hasta cubrirlos con su manto verde.

Este lugar permaneció oculto bajo la jungla durante más de mil años, porque la vegetación no perdona espacio ni senda ni grieta ni tiesto, simplemente brota la maleza aromática aquí y allá, por todas partes crece la fruta jugosa. La hierba y la enredadera embrujadora crecieron sobre desfiladeros de templos insondables, por entre las gargantas por las que discurren desde altísimas montañas los manantiales de los conocimientos Maya.

 

Se han levantado los tres dejando atrás la Plaza Mayor para visitar cada construcción que se destinó a conmemorar la aparición del sol en los equinoccios y los solsticios.

Caminan unidos por entre la cálida foresta de seco clima en la arena salina rodeados de frutas y plantas silvestres que colorean la vida con ritmo desigual.

Avanzan envueltos por una temperatura que oscila de los veintisiete a los treinta y nueve grados.

A Oscar se le aparece la figura de Ana y exclama:

_ ¿Creéis que los mayas tenían un conocimiento avanzado sobre sus mujeres? Saber cómo son las mujeres es una tarea que la mayor parte de los hombres consideramos imposible. No piensan ni sienten de igual forma a como lo hacemos nosotros. Honestamente, ¿las frustramos?… Creo que el mundo se vuelve insípido cuando faltan. Me pregunto si hacemos algún esfuerzo real por comprenderlas.

Y aquél con quién había intercambiado impresiones y rasgos como dos pintores intercambian sus pinturas añade:

_ Ellas desean seguridad. Los hombres tendemos a la osadía y al riesgo. Yo mismo quiero ser más fuerte y sabio, pero a Susana todo le está bien. Es conservadora. Cuando comparto mis proyectos con ella, únicamente se preocupa por saber de dónde va a salir el dinero. Ah! Eso sí… todos los días necesita ser amada.

Entonces irrumpe el Jaguar con el mismo esplendor de la primavera.

_ Todos estamos necesitados de amor, no solamente las mujeres Iván, pero es la expresión de ese amor lo que distingue a las mujeres de los hombres.

Iván se considera diestro en semejante materia y afirma.

_ Yo me siento satisfecho con saber que me ama, pero Susana necesita que se lo diga por lo menos un par de veces al día. Su jornada no está completa sin estas palabras. Y cada noche antes de cerrar los ojos las pronuncio porque me sale del corazón. Afortunadamente mis palabras están de acuerdo con mis sentimientos. Además de oírlo, Susana necesita sentirlo a flor de piel, y es así como yo procedo… terminando la jornada con una demostración física de amor.

_ Ana es una mujer que expresó bien sus emociones. Las lágrimas de nuestra tragedia jugaron un papel importante. Cuando sus lágrimas iban a derramarse, con mucho tacto intentaba no frenarlas. Pero ya no se bien si todavía se derraman. Antes le preguntaba si quería estar sola o me permitía quedarme a su lado para consolarla. Recuerdo que luego siempre se encontraba muy relajada. Y yo me sentía mejor. Pero desde hace unos años… Deberíamos aprender…

El Jaguar permanece dispuesto a comunicarse y lo hace mirando a Iván.

_ Susana te necesita. Eres su mejor compañía. Para ella es importante tener amigos, pero tú eres del todo indispensable porque llenas una parcela única de su vida. Sigue amándola sin desfallecer. La haces muy dichosa cada vez que comprueba que prefieres estar con ella más tiempo que con cualquier otra persona. Esos largos paseos los dos solos en invierno por la playa la llenan de un amor inconmensurable. Es una auténtica música celestial para Susana. Se siente honrada y halagada. La haces sentir de una manera muy especial… igual que ha Ágata.

El invitado ha tocado la fibra sensible de Oscar que reconoce el error de haberla abandonado en el garaje.

_ Con nuestro problema, yo a veces… intenté dejarla sola salvaguardando su privacidad, pero creo que Ana precisaba mi proximidad con mucha más frecuencia. Sin darme apenas cuenta me alejé, quizás demasiado. Le di mi ternura y mi fortaleza, pero nunca le hablé directamente de perdón.

_ A ella le bastaba una pequeña caricia –lo expresa con un zarpazo que le rasga el velo-. Quería que la estrecharas entre tus brazos más a menudo. Que le tomaras la mano y la besaras en la frente. Ella necesitaba sentirte cerca y compartir el dolor, incluso cuando nada había que decir. Tu distancia de los últimos días la hirió. La hirió más de lo que te puedes imaginar.

Oscar está boquiabierto y pasmado a la vez. ¿Cómo podía saber tanto el Jaguar? Parecía controlar todos los detalles, pero… ¿lo sabía todo?

Comprobando la incomodidad de su amigo, Iván desvía la conversación.

_ Al igual que los hombres, las mujeres necesitan expresarse creativamente. Si tienen talento, es muy raro que lo oculten al marido. Pero no todos los maridos alientan a sus esposas por miedo a que sean mejores que ellos. Algunos dicen que una mujer inteligente castra la virilidad, por eso las inundan a base de rutinarias y aburridas tareas del hogar hasta que la monotonía es sustituida por la televisión. A mí me gusta estimular a Susana. Pero ella no suspira por tener tiempo para leer o pintar. Más allá de Ágata y yo, solo existe su jardín… bueno, y su madre y las vecinas, ja, ja, ja! A mí me gustaría que experimentara nuevas recetas en la cocina. No dudo de sus formidables aptitudes y la aliento a que descubra en ella otros deseos y manifestaciones. No limito su expresión intelectual. 

Y reaccionando casi a la defensiva le contesta Oscar.

_ Jamás prohibí que Ana expresara su opinión en una reunión de grupo aunque todos los presentes fueran hombres. Siempre resultó divertida su aportación. Tiene un punto de vista sobre ciertas cosas que me deja perplejo. Algunos compañeros de trabajo del bufete creen que el papel de sus esposas es el de sentarse en silenciosa admiración mientras ellos se pavonean de esto y aquello. Yo no. Nunca, ¿oíste Iván?

_ Los hombres -la verdad se expresa desde el enigmático Jaguar sin reservas-, a menudo nos sentimos tan orgullosos de nuestra aguda capacidad de razonar y resolver las crisis del mundo que con frecuencia olvidamos fácilmente que las mujeres también pueden pensar incluso mejor que nosotros. De hecho yo les atribuyo el papel del «sexo fuerte». A lo largo de la historia, sus mentes han aprendido a integrar esa penetrante herramienta que el hombre parece ignorar –el Jaguar lleva su mano al corazón.

_ Es evidente –afirma Iván- que una esposa desea ser respetada, sobre todo por su marido, y quiere ser la responsable del hogar, pero también ansía el respeto de su marido por su propia personalidad y por la dignidad de su identidad.

_ Estoy de acuerdo y por ello en cualquier discusión preguntaba qué pensaba Ana sobre el tema en cuestión. Me complementaba. Aunque desgraciadamente, esta circunstancia forma parte del pasado. ¡Si supierais que tanto la extraño! Me gustaba cuando monopolizaba la conversación y se perdía en un largo e intenso monólogo. La escuchaba con atención maravillado de su capacidad. Pero esta magia que la caracterizaba se ha perdido. Bueno… yo la he perdido… la capacidad de escucharla. Es lamentable. Creo que soy culpable. Comencé a encerrarme demasiadas horas en mi despacho hasta habitar permanentemente en un suburbio de la vivienda.

Y cuando Oscar se lamenta afligido acude Iván en su auxilio, sin reparar que se ha referido a Ana en tiempo pasado.

_ Pero amigo mío, qué ocurre ¿has dejado de estar en sintonía con Ana? ¿Es que ya no os comunicáis? ¿Por qué este vacío? –pregunta mientras le pone la mano sobre el hombro-. La intimidad es la manifestación más profunda de lo que el estar juntos significa. En la transmisión recíproca de anhelos y necesidades, dudas y sueños, los mutuos secretos y las bromas privadas os unían, ¿qué ha pasado?

_ Antes que llegara Beatriz, compartíamos momentos de inseguridad y de felicidad sin temor al rechazo o la reprobación. Y nos derretíamos en un abrazo sexual lleno de éxtasis que convertía la pareja en una sola persona. Pero luego de la tragedia… se abrió un espacio entre nosotros. No hallábamos ese lugar de reencuentro, aunque los dos lo buscamos infructuosamente. 

_ Oscar –lo mira con su rugido el Jaguar- la intimidad tuvo para Ana un valor inestimable, precisamente por esa fusión de dos seres en uno, pero os separasteis mediante un muro invisible al partir Beatriz, y esa distancia era tan grande que no supisteis recuperaros. Creías que Beatriz era más importante que tú, sentías que abrió un bache, ¿no es cierto? Considerabas el impulso maternal de Ana más grande que su pasión carnal. Entendiste que pasabas a un segundo plano y aunque te cueste reconocerlo, a esto reaccionaste con represalias –el Jaguar estaba siendo muy directo-. Y te dolió tenerla para ti sólo cuando Ana había sacrificado la pareja en favor de la descendencia. Y al no saberte su compañero, le negaste ser su confidente hasta perderla definitivamente. Esto turba vuestro matrimonio.

_ Cancela tu rencor –alerta Iván-. Cuelga el teléfono para que pueda llamarte otra vez. Ambos os necesitáis el uno al otro porque en verdad os amáis todavía. Lo leo en tus ojos, amigo. No busques culpables. Solo perdónate.

Oscar los mira a ambos pero no dice nada a continuación.

_ No precisas una esposa para obtener la plenitud espiritual -los ojos del Jaguar se pegan alternativamente como si saltaran del rostro de uno al rostro del otro para sondear e intercambiarlos.

 _ Durante diez años -dice Iván– has aportado al hogar un magnífico ejemplo para que ella lo siga. Seguro que Ana confía en tu lucidez. Debes recuperar ese reíros juntos y disfrutar otra vez de la vida. Rellena ese espacio vacío. Cólmala de amor hasta saciar su sed. Ana te necesita tanto como tú a ella.

Algo no andaba bien. Iván habla de ella como si viviera. ¿Cómo podía ser que no supiera lo de Ana? ¿Cómo puede ser que Oscar intente ocultarle algo tan importante? ¡No están sincronizados!

_ Oscar –maúlla el Jaguar siguiéndole el juego a Iván-. Tu buen amigo está en lo cierto. No cabe sentirse celoso de la intimidad de tu esposa para con su hija al igual que ella jamás se sintió agredida por tu amor hacia Beatriz.

_ Era hija –señala Iván con cálido tono- de ambos, Oscar. Una creación maravillosa. Beatriz estará en vuestra relación de muchas distintas maneras, pero ha llegado el momento de tomar una gran decisión que os una de nuevo a los dos, porque no queréis vivir separados, y aunque convivís bajo el mismo techo estáis más lejos que antes de conoceros… ¿me equivoco? El recuerdo de Beatriz siempre os unirá. Necesitas un romance con tu única mujer -y su amigo quiere decirle más sin saber que Ana ya no está-. El romance es el conjunto de esas pequeñas cosas que algunos hombres aceptan molestos. Es una fase de la conquista. La que más me complacía a mí. Debes seducirla otra vez. ¡Que se emocione nuevamente! Flores, velas, música romántica, y una cena íntima. Regálale su perfume preferido. Regálale un vestido que te excite. Cortéjala. Enamórala. Pídele que no se ponga ropa interior –Iván se acerca a su amigo-. Mira Oscar, mi dedicación es para con mi trabajo, pero no descuido ni un solo momento el amor, porque para Susana es una fuerza que se renueva a diario. Para ella es más imprescindible que la comida. Recuperad esas cosas del uno para con el otro. Inventa pequeñas sorpresas imprevistas. Situaciones divertidas… imagina algunas un tanto alocadas! Continúa dándole a entender que ella vale la pena, que Ana todavía te importa y no es invisible.

Oscar alberga melancolía en los ojos que se tensan como si los estiraran desde atrás.

_ Tienes mucha razón, Iván.  La comunicación es imprescindible, y el uno por el otro, escondidos bajo el dolor nos apoltronamos en la comodidad de la distancia del sufrimiento en privado. Me digo “Como le duele… mejor no molestarla”. Es muchísima la infelicidad que se batió con virulencia sobre nosotros a causa de ese fatal descuido. ¡Tantas cosas han quedado sin decir! ¡Tantas y tantas quedan aún por decir! Quisiera sorprenderla pero…

_ Un cónyuge silencioso y pasivo es un desastre que no tarda en arruinar la convivencia –apostilla Iván.

_ En tu caso, Oscar –interviene el Jaguar-, no fue la tiranía del televisor por la obsesión del deporte. Tampoco la fatiga por las preocupaciones o las exigencias del trabajo. Simplemente fuiste tú. Nadie más que tú mismo. Inconscientemente, tú has sido quien se ha refugiado en una cueva inhóspita y a punto has estado de fabricarte una puerta para encerrarte y vivir como ermitaño hasta el final de tus días, ¿cuándo piensas reaccionar? Porque este viaje en busca de respuestas te está iluminando por dentro. Pero hace falta llevar la luz allí donde hay oscuridad… para alumbrar al mundo con la verdad.

La confesión de Oscar permanece mutilada.

Iván sigue desajustado respecto a su amigo.

Mientras no intercambien como antaño, no hay salto conjunto a la otra orilla donde aguarda el destino… ahora uno, ahora el otro, y viceversa, unidos en la escalinata de la vida.

_ Síííí –dice Iván, queriendo hacerle cosquillas-. Recupera ese nivel profundo que caracteriza tu carácter y compártelo con Ana. Deja de pensar en los problemas de la humanidad. Concéntrate en tu propia existencia. No hables de cosas complejas con ella. Mejor dicho, no hables: actúa. Haz algo fantástico. Ana necesita volver a sentirse imprescindible, útil, y tú, debes retomar el rumbo de tu vida al compás de tus éxitos profesionales.

Durante diez años se habían alejado los dos amigos. Y lo estaban, hasta tal punto que Iván desconocía el fallecimiento de Ana. La distorsión actual es grave. Aunque pueden conectar en un instante y volver a hablarse desde la unión.

 

Habla el Jaguar con la pureza del alma, conmoviéndolos con la verdad sin contemplación ni lisonja intentando volver atrás, para rescatarlos por última vez.

 _ La rutina de los años empobrece al romeo que todos llevamos dentro dando paso a un sentimiento más racional y menos emocional respecto al amor. Suele estrangularse su significado y la finalidad. Más que el sexo, el amor es potente y apasionado. Las mujeres son criaturas románticas por naturaleza. Lo olvidamos demasiadas veces. Aparte de su astucia intuitiva y de su cerebro privilegiado, sería estúpido no tener en cuenta su fortaleza. Pero se debilita sino se sienten amadas y conquistadas a diario con nuestra voz susurrada en su oído muy despacio. Tras la boda y el viaje de novios, entonces debe dar comienzo la verdadera luna de miel en la convivencia amorosa continua.

_ Como cualquier otra mujer, Susana se siente fascinada por un montón de pequeñas cosas. Disfruto comprándole el regalo que no espera. Y disfruto de igual forma que hace diez años, porque sé que no es nada más un te quiero lo que ella precisa. Necesita un acto, una clara manifestación que exprese una delicada porción de mi amor incondicional.

_ Pero Iván, yo también me preocupé por Ana, para que supiera que la amo y que únicamente pienso en ella como la sola mujer capaz de darme la felicidad.

_ Pero es el detalle simple y no el objeto lo que demuestra sin remedio ese enamoramiento perpetuo. En eso es en lo que ellas se fijan. No atienden la cuantía ni el servicio del objeto. No es necesario un regalo lujoso ni caro. El mejor regalo es la disposición a escuchar todo cuanto tienen que decirnos y que siempre es mucho más de lo que nos pensamos –Iván se acerca a su amigo para tocarlo-. No dejes de cortejar a tu esposa porque aunque pasen los años, tú sigues siendo ese príncipe andante que la cautivó desde el balcón. Son muchas las formas de complacerla. Escucha el rumor del viento. Será fácil adivinarlas.

Iván quiere realizar una confesión sin miedo al ridículo.

_ A mí me gusta dejar notas ocasionales por La Mimosa o entre la ropa del armario. Una vez dejé una dentro del frigorífico. Entrar sin previo aviso en el comedor y abrazarla fuertemente de improviso es una agradable sorpresa para Susana. Cuando plancha y me acerco en silencio por detrás para levantarle la falda y buscar con mi mano su entrepierna, sabe que es una mujer deseada. Cuando cocina y la persigo para morder su cuello me regaña enfadada, pero si no lo hago me reclama con furia. También vacío el cubo de basura sin que tenga que pedírmelo. Creo que es otro acto de amor.

_ Susana es tu máxima prioridad y seguro que no tienes inconveniente en dejar lo que haces cuando te llama al trabajo –y le pregunta Oscar-. ¿Verdad que siempre es bienvenida?

_ ¡Claro que sí!… eres tremendo -Iván mueve el dedo frente a la nariz de su amigo- sabes demasiado. Me intereso mucho por lo que ella siente piensa y hace. Yo mismo la he telefoneado, simplemente para decirle que la quiero. Le concedo gustoso mi tiempo y mi compañía. Susana sabe que es muy valiosa para mí. Su corazón sonríe de agradecimiento cuando lo hago de manera inesperada. Lo noto. Sus pupilas se dilatan. Le tiemblan los párpados. Entonces le digo que es mi mejor amiga y se funde en el abismo del amor más puro y sincero.

_ Iván –pregunta Oscar- a pesar del paso de los años… ¿todavía continuas concertando citas con Susana en lugares extraños sin previo aviso?

_ ¡Evidentemente Oscar! Esto la complace. El misterio excita a las mujeres. Me gusta jugar a intrigarla. Lo hago repentinamente, sin que Susana tenga tiempo a reaccionar. Pero siempre con respeto, nunca tratándola como un objeto. Por eso no se sorprende cuando golpeo suavemente la puerta y le pido permiso antes de entrar en el baño. Incluso cuando está sola en nuestra habitación… antes de entrar le pido permiso –reconoce Iván-. No puedo evitarlo. Sigo abriéndole la puerta de los establecimientos, del ascensor, del automóvil… Me conmueve ir hasta su lado para ayudarla a realizar un acto simple y, bordeando el vehículo, durante esos apenas diez pasos, repaso rápidamente todos los hechos que me unen a esta fantástica mujer que es Susana. Y la pequeña golpea las ventanas para que la sonría. Ágata se ha vuelto una preciosa señorita.

_ Siempre he creído que complacía a Ana ayudándola con los platos, ayudándola a poner y quitar la mesa o hacer la cama por la mañana. También me satisface planchar, y recuerdo que los días que ella estaba cansada lo hacía encantado porque Ana se merecía un descanso más a menudo de lo que yo me daba cuenta. Pero olvidé escribirle poesías. Ya no dimos paseos por el bosque. Ni jugamos con los perros. Olvidé llevarle el desayuno a la cama los domingos. Por mi negligencia y testarudez ni siquiera teníamos domingos. Todos los días se convirtieron en el mismo día pesado y amorfo. Sin darme cuenta hablé mal de sus padres. Perdí los papeles de mi matrimonio.

_ Pero nunca está todo perdido Oscar. Renueva el calendario de tu matrimonio. Dale un vuelco a tu vida. Dale un vuelco a la suya. Empezad juntos una nueva etapa con suma alegría. ¡Adelante con el golpe de timón!

_ Respeté las amistades de Ana… Intenté ayudarla en su recuperación mostrando interés en conocerlas, pero nunca llegaron a Galdana. Y me quedé callado ahogándome en un vaso de agua. Me sentía lejano de Ana. Alejado de todos y de todo y por ello permanecí en silencio pensando y repensando. Las fuerzas me abandonaron. Me sentía endeble.

_ Oscar, te conozco mejor que nadie –eso es lo que creía Iván, porque a estas alturas de la conversación, el Jaguar lo superaba y aguardaba el clímax observando desde una rama-. Tienes que llegar hasta Ana porque ella te está esperando y ansia el reencuentro. No es necesario hacer las paces. No tiene sentido. Solamente debes recuperar la armonía en la que ya vivíais antes. Necesitas encontrarte contigo mismo, con la vida… y también con la muerte; con tu hija y con tu padre fallecido. Comienza por llevar a tu amada Ana al parque de atracciones para revivir sensaciones apagadas. Llévala al zoológico para comprender los impulsos animales. Llévala a la playa para que afloren allí profundos sentimientos. ¡Pero no vuelvas a encerrarte en Galdana! Asistid como antes a fiestas y reuniones y por favor, haceros como antes guiños y simpáticas muecas. Realizaros obsequios mediante sonrisas llenas de unidad y de compromiso… de complot a favor de una segunda oportunidad.

_ A ti Iván, todavía te gusta flirtear y engatusar en público a Susana. Pero yo he perdido la práctica. Apenas puedo ver a Ana y si coincidimos… no consigo tomarla de la mano. Ya casi no me acuerdo de cómo amarrarla por la cintura. Y quizás ella piensa que la comparo con otras mujeres, cuando esto no es así… pero por qué te digo esto si… si, ella… Ella…

_ No le digas únicamente te quiero… debes explicarle el por qué la quieres. Dale un motivo para ser amada y volverá de nuevo a ti. Id al teatro, al cine, a conciertos. Hacer largas excursiones al campo está bien, os ayudará, pero mucho mejor será recordar su color preferido y recuperar juntos el aroma de las rosas. Debes retomar la iniciativa que toda mujer reclama a su compañero. ¡Dale lo que siempre ha necesitado!… dale toda tu intimidad, Oscar –Iván se desvive por motivarlo-. No es sólo tener el coche limpio y engrasado de lo que va a alegrarse Ana. Ni que tu sueldo sea mayor que el del año pasado. Quizás deberíais orar para hablar con Beatriz bajo la luz de las estrellas. No laves las ventanas ni enceres el suelo. Deja que lo haga ella cuando regrese al hogar.

Pareció como si en ese momento se hubiera encolerizado por el tono que utilizó Iván, y exclama:

_ ¡Pero me hace sentir bien! También es mi casa y me gusta la higiene doméstica. ¡Me relaja! Yo necesito orden y limpieza en torno a mí.

La fisura se ensanchaba. Y el Jaguar permanecía a la expectativa sin interrumpir la conversación entre ambos amigos.

_ Lo dudo Oscar. Vas a tener que permitirme que lo dude amigo mío. Tienes que volver a decirle, sin pedírselo «vamos a cenar a un restaurante»; «acompáñame que voy a comprarte un vestido sexy»; «este fin de semana nos vamos los dos lejos del mundo». Cosas así pueden reequilibrar vuestro matrimonio. Ambos seguís unidos en la distancia y sufrís por igual esta situación. Descubristeis un día el amor y aunque se ha detenido vuestra facultad no se ha roto, existe más que nunca la oportunidad para desarrollarla hasta el más allá –y Oscar se irrita por instantes cuando Iván le pregunta-. ¿Por qué complicar todavía más vuestra desgracia apartando aquello que amáis y que puede salvaros?

Oscar seguía sin reaccionar. Sabía que tenía que admitirlo, que tenía que aceptar y contárselo a Iván que no paraba de hablar de Ana.

_ Debes comprometerte a construir. No ha destruir. No le des un puntapié a tu vida Oscar, recupérala. No le pises la felicidad a Ana. No sigas bromeando con tu futuro. Es demasiado peligroso, demasiado valioso para despreciarlo. No mancilles tu nombre ni la humilles a ella. No puedes seguir marginándote a ti mismo sin descender de la montaña. ¡Deja ya esa actitud desdeñosa de autocastigo! No puedes seguir auto-flagelándote Oscar… ¡basta ya!

El Jaguar miraba a uno, y luego al otro, y de pronto los veía a los dos juntos como un hombre que conversa en voz alta y gesticula solo.

_ Construir significa construir –insiste Iván-. Pero construir con los cimientos del amor que resiste cualquier terremoto que se presenta. Un marido comprometido a construir reconoce que todas las personas tienen problemas y altibajos. Susana conoce los míos. Yo he podido descubrir los suyos. Y ambos los aceptamos con resignación. Me ayuda a superar los míos, tanto como yo la ayudo a ella. ¡Tú puedes hacer exactamente lo mismo amigo mío! Ana es una mujer fascinante –Iván lo dice convencido-. Te cuento que cuando nuestra relación no estaba suficientemente consolidada como para traer un hijo al mundo, vi peligrar la relación de pareja y me apresuré a encontrar una afición que compartir. Encontré la solución con Pilates. El deporte redujo las discusiones sobre nuestro futuro. Encontramos un punto de equilibrio desde donde partir al compartir la actividad –Iván realiza un guiño al bienaventurado que destella desde lo alto del árbol, y le sonríe-. Le regalé una romántica tarjeta llena de humor que firmé a mano. Incluso llegué a modelar su perfil en una estructura de madera y más tarde realicé diversas pinturas donde Susana era mi musa. Ambos nos reímos mucho aquellas largas tardes de domingo.

Iván sigue hablando y hablando y a Oscar le raspa la garganta, ¿comprende la necesidad de coexistencia?

Ambos intuyen la falta de sincronía y evitan mirarse fijamente a los ojos.

 

Se expresa todavía en la rama colgándole una pata.

_ El deseo amoroso nos acompaña a lo largo de toda la vida. Forma parte de la propia naturaleza individual. El sentimiento, está integrado en cada uno de nosotros. Y puede amarse en la plenitud del sentimiento en cada una de las distintas relaciones que mantenemos con el entorno. Fijaros que no hablo solamente de pareja familia o amigos. Incluso ambos, habéis amado de formas distintas a vuestras esposas. Las deseasteis, también cuando estaban embarazadas, pero no igual que al principio cuando las conocisteis. Y continuaréis amándolas ambos de maneras bien distintas, pero de muy diferente manera cuando Susana esté enferma –el Jaguar sabía que Ana jamás volvería a enfermarse y quiso dejarlo claro al omitirla-. La intensidad de la facultad de amar tiene un rico abanico de matices a veces insólitos. Incluso ante un río o una piedra preciosa, se manifiesta un impulso –Iván coincidía con esta afirmación pero se había detenido imaginando una enfermedad fatal para Susana-. Un magnetismo inconsciente despierta y es energía cósmica que se expresa… Ana es hoy pura energía cósmica Oscar!

Iván pensó que Michael Jackson se convertiría en energía cósmica gracias a su legado como un moderno Bach. Y lo mismo hubiera podido pensar Oscar de Elvis Presley, pero su sentir más profundo estaba con Ana.

_ No hay estereotipos para las relaciones. No quiero estimular vuestra fantasía con una imagen demasiado idílica porque podría llevarnos a engaños o falsedades que nos alejan del paradigma perfecto –el Jaguar mira directamente a Oscar-. Por supuesto que existe un amor joven, agradecido y vigoroso, pero también existe un amor tan apasionado como reconfortante entre los enfermos crónicos, entre los disminuidos, entre los físicamente lastimados y entre las personas de muy avanzada edad, incluso entre ellas hay pasión como la hay entre los niños… entre los familiares muertos y con los muertos.

    Se trata de energía cósmica basada en tres pilares fundamentales: sentimiento, intercambio, y regocijo en la Unidad. Pero debe haber comunicación con ese mundo al mismo tiempo que con el real.

        En ocasiones resultará difícil entender como una persona puede llegar a ser merecedora de nuestra atención. Solamente aquel que capta la vibración percibe aquello que le conduce al intercambio de la máxima expresión de la práctica amorosa. ¡Eliminad los tópicos!… dejaros de prejuicios, ¿estoy siendo claro Oscar?

        Es indispensable arrinconar las perturbaciones. Aún el enfermo, el distraído o el pasivo tienen impulsos, incluso los fallecidos desde sus tumbas.

        Una situación precaria no es sinónimo de falta de energía cósmica, sino de mala utilización. La voluntad no es más que energía cósmica en acción, conciencia en movimiento, y esto que denominamos voluntad, no es sino la necesidad de satisfacer un vacío porque al final como al principio, solamente existe energía cósmica.

 

Hoy es un buen día para empezar en el renacer.

El que un día no tuvo que rendir cuentas a nadie y abandonó la partida para meterse en la senda, atiende expectante el diálogo abierto entre ambos amigos.

_ Desde que he pisado Tikal sé que voy a ser capaz de transformar mis patrones de comportamiento. Y con la pauta de esta nueva actitud íntima, puedo plantearme cualquier propósito. Excepto el único que no depende de mí… ya no puedo recuperarlas! Es muy saludable que se admita esta fuerza, porque, obviamente… ya no es un secreto –se nota que Oscar está a punto de confesarle a Iván la muerte de Ana.

_ Nada tiene porque ser siempre igual y, Oscar, Iván… todo evoluciona –ruge el Jaguar-. Siempre podemos mejorar. Siempre podemos mejorar algo, sobretodo a nosotros mismos. Esto, ya de por sí es un gran acontecimiento. Posiblemente el más espinoso.

          La vida es susceptible de ser modificada si existe la voluntad de hacerlo. Solamente actitudes perezosas y el miedo a lo desconocido justifican aceptar como irremediable el panorama circundante. Debe tenerse presente que cuando un solo individuo, cuando un componente de la sociedad no se siente satisfecho y complacido por su utilidad, el conjunto no puede ser completo porque faltará “el aporte”. Estando tan cerca del beneficio pleno, ruego para que todos nos pongamos a trabajar. Principalmente tú Oscar, que tienes un dilema que solventar. ¡Tienes que desbloquearte!

_ ¿Qué puedes decirme a cerca de mi dilema? –los ojos de Oscar se posan en el inexplicable animal de sideral cutis para escudriñarlo, indagando en sí mismo a través del Jaguar-. ¿Puedes ayudarme?…

El Jaguar desciende del árbol con agilidad.

_ ¡Pues claro que puedo y debo hacerlo! Atiende.

         El mejor de los descansos es un desmayo, una muerte pequeña, dormir… Todas las vidas son el mismo niño. Muere una sirenita de mar y a continuación nace un ángel en la Tierra.

       Torpemente tememos a la muerte cuando la muerte es la misma forma de sosegarse, aunque sea de una manera mucho más recóndita y permanente.

   La vida es un drama; pero está organizada, tanto para la embestida como para el amparo.

   La muerte es como descansar. La vida es actividad. Y sin descansar la actividad es imposible. La vida es como el día y la muerte como la noche. Y sin la noche, el día no puede existir por sí mismo. La noche es la que te prepara para el día, es la que te rejuvenece, la que te devuelve tu energía. Te mueves en su profundo sueño hasta el punto en que la muerte te guía.

El Jaguar se acerca sigilosamente hasta quedar frente a Oscar.

_ Cada noche desarrollas una muerte pequeña y por eso en la mañana te sientes vivo. Desgraciados quienes no mueren cada noche. Por la mañana están más cansados que cuando se acostaron. El que se aferra a la vida y no quiere acostarse, sino vivir la noche, no permite que la muerte tome posesión de su alma y arregle muchas cosas que le proporcionarán el descanso, la relajación, y una renovación de la energía. Son gente desafortunada. Los afortunados son los que se hundieron en un sueño profundo hasta acariciar suavemente su alma alejando así las pesadillas, y por la mañana vuelven a estar vivos dispuestos a enfrentar cualquier desafío que les presente la vida en su infinidad de formas, llenos de alegría, de respuestas, de fuerza y entusiasmo.

        La vida es Yang y la muerte Yin. La vida es masculina y la muerte femenina. La vida es agresión, ambición, un gran esfuerzo por conquistar muchas cosas. La muerte es relajación de toda agresión, un viaje interior. Uno se relaja en sí mismo. Se deja caer en sus propias entrañas.

           La vida es una aventura donde te alejas de ti mismo cada vez más. Y cuanto más lejos estás, más desdichado te vuelves. Vas en busca de la dicha, pero cuanto más la buscas más te alejas de ella. Lo puedes comprobar en tu vida pasada, Oscar.

El Jaguar mueve la cola que se agita como látigo y golpea a Iván.

_ No es ninguna filosofía, se trata de un hecho. Todo el mundo anda en busca de la felicidad. Pero cuanto más lejos van, más infelices son. También tú lo has comprobado Iván. Vas detrás de un caballo que jamás alcanzarás.

          La vida es la búsqueda de dicha que conlleva infelicidad. Un día estás harto, cansado y aburrido. La aventura ya no te atrae. Te relajas en ti mismo, regresas a tu interior. Y cuanto más te acercas a ti mismo, más paz tienes y, más feliz eres. Cuando más te olvidas de la felicidad, más feliz te sientes. El día que dejas de buscar e indagar en pos de la felicidad, ese día eres dichoso.

        La vida es una promesa de felicidad, pero sólo una promesa que nunca se colma. La muerte la colma. Por ello es importante que comprendas que la muerte no es el enemigo. La muerte es tu hogar, adonde regresas tras muchos viajes, después de estar cansado, después de sentirte frustrado, después de agotarte es que encuentras refugio y descanso y tranquilidad.

        La vida y la muerte no están separadas como creemos. Imaginas que la vida empezó el día que naciste, y que la muerte sucederá el día en que mueras. Y que entre ellas hay una separación de setenta o cien años. Pero no es así. Nacer y morir van juntos durante toda la vida. En el momento en que empiezas a respirar, también empiezas a morir. En cada momento hay vida y muerte, son las dos ruedas del mismo carro. Van a la par. Exhalas vida y expiras muerte.  Ocurren simultáneamente. No puedes separarlas… setenta años es demasiada distancia. No puedes separarlas porque sucede en cada momento la vida y la muerte. En cada momento algo nace y algo muere en ti y en el mundo.

El Jaguar se tiende en el suelo y cruza las patas delanteras.

_ Morir y vivir van de la mano y con setenta o cien años acabas con este morir y renacer. Te cansas del juego. Te gustaría regresar a casa. Has jugado a los castillos de arena. Has discutido y peleado por tus castillos de arena: éste es tuyo y éste es mío, ¡pero  ya basta! Ha llegado el anochecer, el sol se ha puesto y quieres volver a casa. Al cabo de setenta años te sumerges en un sueño insondable. Pero vida y muerte continúan juntas. Ambas están en cada instante. Si lo vieses así te reportaría una gran sabiduría.

          Resulta manifiesto y evidente cuando haces el amor, porque el amor te proporciona la sensación de vida. Pero tras cada acto de amor te deprimes. Estás relajado, silencioso, embargado de una especie de frustración al encontrarte vacío. En el clímax de tu experiencia amorosa estás en la cumbre de la vida y de repente desciendes a una muerte honda. Cada acto de amor lleva la vida a una cumbre y te proporciona el vislumbre del abismo de la muerte que la rodea. El valle de la muerte se ve muy nítido cuando la cumbre de la vida está alta.

        No hay necesidad de asustarse. La muerte no sucede en algún momento futuro. La muerte sucede a cada rato. Deberías de haber aprendido a convivir con ella, Oscar.

El Jaguar se pone boca arriba con las patas levantadas mientras ronronea como un gigantesco gato.

                           

La vida siempre es un misterio. Y la muerte también. Querer entender ese misterio le resultaba imposible a Oscar. Había insistido toda su vida en esa cuestión, porque realmente lo turbaba. Años atrás pensó que visitando Grecia, que hablaba de reencarnación, y luego Egipto y su creencia de un mundo posterior, hallaría respuestas, pero tampoco  aquellas teorías fascinantes consiguieron serenarlo, y, ante su creciente pánico entorno a la muerte, la vivencia directa del fallecimiento de su hija y de su esposa lo mantenía en constante shock. Hasta el punto de negarlo. Pero por fin podía dejar a un lado el discernimiento para que las fuerzas providenciales prevalecieran.

Los Maya colocaban junto a los fallecidos utensilios de piedra y piezas de cerámica que contenían comida y bebidas que les servirían durante el largo viaje hacia el Otro Mundo. Que tan parecidos a los egipcios y justo al otro lado del planeta. Y es que también los Maya fueron la civilización antigua de más larga vida que se elevó durante 3.000 años para eclipsarse repentinamente.

 

Surge del reino de lo invisible para manifestarse en el mundo tangible el Jaguar.     

_ Un vínculo se rompió respecto a Beatriz primero, y luego con Ana, y la relación simplemente cambió su formato. Así debes confrontarlo Oscar.

          El alma pertenece al mundo eterno y no al mundo transitorio. Y con la muerte del cuerpo se renueva la verdadera vida. Tu hija se ha liberado para fundirse con el sol. ¡Ha vuelto al permanente ciclo de los nacimientos! Búscala en el azul del cielo. La encontrarás en el aroma del vino, en el contacto con la respiración tranquila. Beatriz siempre está ahí. Cualquier niño es una ventana abierta al lugar donde se encuentra tu hija… y Ana.

Iván parpadea y se toca el óvulo de la oreja, pero no dice nada. Piensa que Oscar debe descubrirse entre las cenizas de Beatriz. No tiene más remedio que encontrar una nueva perspectiva para resucitarse a sí mismo. Podía salvar a Beatriz para revivirla y disfrutarla de otro modo. ¿Tarea difícil? Nunca imposible, se dice Iván todavía sin entender por qué se mezcla a Ana. ¿Sufría de una muerte en vida… a eso se refieren?

El cosmos aprueba el crecimiento de Oscar.

 

Después de la muerte de Beatriz, y de Ana, sus almas no partieron. Estaban alrededor de Oscar. Y continúan viviendo a través del Tiempo.

Jamás desaparecieron ni una ni otra. Permanecen todavía con toda su expresión. Su existencia tuvo un comienzo, una duración corta en el caso de Beatriz, y, un final ¿inesperado?

Pero cierto es que el alma no comienza a existir, existe, y no cesa de existir jamás. Solamente varía su forma que se transforma.

La eterna presencia es constante. El enigmático misterio del alma es el misterio de la vida, y también el misterio de la muerte, tanto como el misterio de la creación y de la inmortalidad del gran espíritu.

Experimentar la esencia de la vida es dar sentido a la existencia humana.

¡La nueva vida es invariablemente superior a la vieja!

 

Hay quien cava agujeros en la tierra mojada. Quien trepa por las lianas una a una hasta arriba. Y quien cuelga boca abajo de las ramas mientras sentado en el umbral del día, vence al calor el Jaguar.

_ Y te llegó el período de tinieblas –aúlla dirigiéndose a Oscar-. Los peces en el agua se ahogaron. Las aves caían indefensas del cielo muertas antes de tocar el suelo. Caballos, mulos, bueyes y toros salvajes galopando hacia la orilla del mar precipitándose en sus olas hasta hundirse. Secas permanecen las flores en Galdana. Se levantan las raíces del árbol de Beatriz. Toda la naturaleza adquiere un aspecto yermo. Las aristas se deforman. El cielo se torna avaro de lluvia…

          Rabia, dolor, impotencia, rendición y derrota. Pero floreció en su última hora la planta de la conciencia. Entonaste un canto a ti mismo. Yo he visto una conciencia como la tuya. Y es conciencia de una de las almas más atormentadas ávida de vida y comprensión. La conciencia nacida en la última hora, en el último segundo del último minuto de esa hora, pero es conciencia total. Una conciencia obstinada. ¿Qué importa cuántos años te resistieras? Supiste abrazar, tanto la luz como la oscuridad. Contra lo que despotricaste es contra el mundo de la muerte en vida, contra el falso mundo de la hermosa materialidad que va de cabeza al hoyo, ¿qué había de malo? Y te afligiste, como no podía ser de otra manera cuando se mira la verdad desnuda de la civilización moderna.

El Jaguar mira a Iván mientras se toca los bigotes, porque la precariedad y la escasez de su juventud hicieron que en su madurez se sienta bien rodeado de lujo y comodidad. Es una forma de triunfo visible y palpable que lo reconforta. Pero se ha vuelto dependiente, esclavo de “las cosas”. Y cuando quiso rectificar, había malacostumbrado a su familia y tenía que ganar mucho dinero para garantizar el estilo de vida. Ya no se podía retroceder. El asunto consistía en no dejarse influenciar todavía más.

_ Sólo en las puertas mismas del infierno más horrible asoma la salvación –prosigue el Jaguar limándose las garras con una piedra-. Una y otra vez habéis tenido que volver sobre vuestros pasos, retomando la pesada carga para comenzar por enésima vez la empinada y ardua ascensión hacia la cumbre. ¿Habéis resistido todo asedio sólo para derrumbaros finalmente y disolveros en la nada? ¿Por qué no aceptar el reto del espíritu de una vez por todas y someterse? ¿Por qué no hallar el acceso a una nueva dimensión de la existencia?

      Iván… te habías autodenominado mago y ángel a la vez, y te habías liberado de todas las ataduras posibles… salvo la material -respira hondamente el Jaguar mientras lame despacio una de sus patas-. Todo acto de renunciación tiene la sola meta de alcanzar otro plano. Únicamente cuando el cantor deja de cantar está en condiciones de vivir lo cantado… y, ¿si su canto es una competición? Entonces surge la violencia y la catástrofe.

        Siempre hay alguna varita invisible, alguna estrella mágica que titila y más tarde, la vieja sabiduría, la vieja magia de siempre aparece. Muerte y transfiguración, tal es la eterna canción del cantor. Unos buscan la muerte que han elegido. Otros van hacia ella por caminos tortuosos. Unos acentúan el drama desapareciendo de la faz de la Tierra sin dejar huella. Otros hacen de su vida un espectáculo aún más aleccionador y estimulante que esa confesión que es su obra en la Tierra. Toda persona que no acepta las circunstancias de su vida menosprecia su alma. Haced peligroso vuestro canto porque hoy es necesario un canto que alarme a la población del planeta.

Hay luz en Oscar e Iván, una maravillosa luz que no habrá de esparcir sus rayos hasta que no huyan muerto los dos.

_ Es vuestra lucha contra ese demonio más feroz que ninguno: la vida frente a la muerte –no cesa el Jaguar que se ha erguido sobre sus dos patas traseras-. Canto, instrumento y oído se funden en uno en este momento. La creación no es arrogancia, desafío o vanidad, sino juego. Puedo jugar sobre el lecho agonizante, igual que pude orar en silencio sin saberlo, porque los días de tormento tocan a su fin. La quilla del velero ebrio de amor ha encallado, estallado, y finalmente se va a pique hundiéndose en las aguas profundas del alma. El estremecimiento de la creación participa de toda creación. Todas las formas y los géneros del ser, desde las hadas y los duendes a los hombres y las mujeres combaten por comulgar, y, ningún esfuerzo se pierde, ninguna melodía deja de oírse cuando se canta desde el alma. Pero en todo abuso de poder el individuo sufre por el maravilloso paraíso que se posterga.

Nada de cuanto expresa el Jaguar es ajeno por salvaje absurdo o arduo que parezca. Para comprender es necesario entregarse, soltarse, despegarse, lanzarse al abismo sin red cuyo final es ininteligible. Así lo intuyen los dos amigos.

_ Y ya que debemos vivir por una sola vez en esta mundanal tierra… ¿no es preferible conocerla como infierno y paraíso simultáneamente? ¡Pero no el paraíso recuperado sino el paraíso ganado!

Como dice el viejo adagio, cuando el discípulo está listo el Maestro siempre está ahí.

­_ Batisteis en vano vuestras alas en un espacio lúgubre y hondo hasta hartaros. Arrasado quedaba el decorado, salvo por una cosa… que como un garfio que se sumerge bajo el agua, caza, aún en el desierto. Sobreviene el saludo sincero y nada falta ya en el concierto de infiernos solicitados. Conquistamos al ángel disfrazado como demonio, rescatándonos. Ha terminado el tiempo para la calamidad. Decid adiós al período de tinieblas.

A cada paso convierte el Jaguar los ruidos en colores y los rincones en intensas fragancias que danzan.

_ Oscar, sigues siendo ese hombre que no sabe adaptarse a la vida. Pero eres un hombre que cree en los milagros y que sigue buscando de una u otra forma el paraíso soñado. Tú, Iván, desde la infancia fuiste un hombre que tenías que llegar hasta el final o morir en el intento. En esta cualidad rara y poco común reside precisamente tu pureza, tanto como tu ingenuidad. Todavía hoy eres inocente como un niño, ¡felicidades! Es bueno que así sea. Oscar, ilumina de una vez por todas esa parte del día que tiene sombras. Iván, deja de ir de un lado a otro y permanece en un solo sitio que es todos los sitios al mismo tiempo. Los dos están en condiciones de reanudar la vida como ciudadanos cósmicos. ¡Cómo entiendo lo que os ha pasado! ¡Se hace prodigiosa vuestra alma!

     

Solo se escucha la voz de Iván que retumba como un eco ante su amigo Oscar.

_ ¿Temes morir?

Oscar escucha su propia voz arrullándolo por dentro igual que una madre a su hijo.

_ En nuestros mejores momentos, cada uno de nosotros es un canal a través del cual fluye… ahora lo entiendo… la energía cósmica. Pero el mío, lamento reconocerlo… está bloqueado. No soy un puente al infinito.

_ Eres un canal hacia lo eterno –asevera Iván con chispas en los ojos-. Eres sensible a tu guía interior, de lo contrario no te encontrarías a un paso de la renovación. Pero la vida, en ocasiones es cruel y difícil como lo ha sido para nosotros. Y no siempre se disfruta de la claridad suficiente para operar correctamente. Estás obstruido por la incertidumbre, pero amigo mío, has oído esa vocecilla serena que es nuestra herencia natural. ¡Las soluciones no dependen de los oráculos!

_ Cierto es que han acudido a mi mente imágenes que me proporcionan los indicios necesarios para decidir cual es la acción oportuna respecto a lo que me sucede; respecto a la dirección de mi vida –se aclara a sí mismo Oscar ordenando las ideas-. Puedo pensar, pero no se bien como ejecutar. Y quiero que sepas que reconozco que lo sucedido es algo providencial y… –otra vez la gravedad se le pega a la nuca que tira de él hacia atrás-. Estoy en el lugar que me corresponde. No tengo ninguna duda. Todo se había helado. Pero florece más bello aquello que sobrevive al frío. Ya no temo a la muerte. Percibo que mi vida pertenece al gran espíritu del universo –se sorprende cuando lo asegura y en su estómago vibra la Tierra-. Solo sentimos miedo a perder aquello que tenemos, pero este miedo pasa cuando comprendemos que nuestra historia es la Historia del Mundo… ¡nada somos y todo somos a la vez!

La práctica de cualquier arte requiere entrega, fuerza, coraje, además de prudencia, sensatez e inteligencia. Estas cualidades se habían instalado en la persona de Oscar y un Oscar crecido, más lúcido se expresa así:

_ Si piensan que les falta algo en su vida, pero no saben que es. Si quieren cambiar algo. Si la insatisfacción baña cada día. Si demasiado interfiere la ansiedad y la duda en su actividad. Si la vergüenza les incomoda. Si la ineptitud parece que les persigue…

Iván no reacciona ante el fulgor encendido que refleja la figura de su amigo que no detiene su avalancha de vocablos.

_ Si anhelan realizar algo grande. Si necesitan probar algo nuevo. Si tienen alguna dificultad. Si esconden sus sentimientos. Si han olvidado qué es el amor. Si carecen de fantasías y sueños. Si tiemblan y temen cuando llega la noche. Si les gusta más recibir que entregar. Si se sienten culpables por algo. ..

Ni siquiera el Jaguar piensa y solo atiende sin dejar de observar a Oscar.

_ Si consideran aburrida su existencia. Si les parece repelente el sexo. Si les causa algún problema confesar sus emociones. Si les asusta aceptar afecto. Si no se estremecen ante una mujer embarazada. Si su desinterés por la vida les enloquece…

Transcurre la improvisada conferencia en el auditorio multicolor cuyas puntas se doblan por las manos de Dios.

_ Si padecen insomnio o descansan fatal. Si toman demasiadas medicinas. Entonces, a todos mis semejantes yo ya sé qué les diré: huid de vuestro período de tinieblas, contactando con la energía cósmica….

_ No pocas personas afectadas por alguna disfunción tienden a esconder su problema –intercede finalmente el Jaguar-. Vosotros dos sois un buen ejemplo. Huir de UNO es el mayor de los errores. Incluso más grave que el despiadado asesinato. Todo cuanto tiene un sustrato biológico es susceptible de alteración. El cambio es posible hoy. La mutación sucede aquí.

       Cada individuo puede desarrollar la facultad de amar, y así despertar la energía cósmica que yace en el regazo de su alma.

_ A nosotros ya no tienes que convencernos.

_ Ahora no hablaba con vosotros. Un par de almas gemelas se han conectado al sistema y me dirigía a ellas.

Oscar pretende implicarse de inmediato haciendo uso del caudal expresivo de inusual alcance hasta la fecha.

_ Dejadme que les diga algo –se concentra guiñándole el ojo a Iván-. La energía cósmica no solamente está injertada en cada cuerpo, en sí misma los habita todos, los mueve hasta que liberan el magnetismo. Es la esencia de su condición biológica. Todos existimos gracias a la energía cósmica. Ella es la expresión de la vida donde late el anhelo de perpetuación del género humano. La correlación entre la energía cósmica y la procreación se ha empobrecido. Y por el camino de la clonación, podría ese mono que se irguió todavía poco iluminado en su concepción universal ser dueño absoluto de su propia evolución –y de repente se vuelve al Jaguar-. Pero entonces… ¡obtendríamos ese “mundo feliz” vaticinado!

_ En estos denigrantes experimentos de laboratorio olvidan que la energía cósmica no puede manipularse –ruge el Jaguar como quien introduce una fresa en la boca receptiva-. Estar al corriente de los mecanismos que ejercen en la energía cósmica no educa en la misma, pero sí facilita los datos suficientes para adoptarla en la propia vida. En la personal vivencia se completa la instrucción que permite el posterior desarrollo de la misma. Es imprescindible rescatarla, aprovecharla, administrándola con gran sabiduría, quebrando el gran tabú que coarta su libertad -y girándose pregunta entusiasmado-. ¿Creéis que he logrado convencer a este par de almas gemelas?…

Las emanaciones de energía cósmica se transformaron en aire y luego en agua, y se enfriaron en las alturas para convertirse en lluvia que dio vida a las plantas silvestres de Tikal donde se dan cita cielo jungla y el gran espíritu del universo.

 

Con la misiva en su mirada continua haciendo aportaciones el Jaguar.

_ Para ti Oscar, el  mundo de las palabras se te fue separando del mundo de los sentidos, de la realidad inmediata, mientras que en Iván predominó la concepción de los acontecimientos y los objetos con los que se relacionó. Obsesionado por acumular, ya no solo experiencias, sino también cosas materiales, adquirió la costumbre de utilizar las palabras correctas en su favor. Virtuoso del énfasis y la articulación, no precisaba recordar la esencia de las palabras. Y convertido en un personaje público, incluso sus discursos más brillantes fueron susceptibles de insertarse en Wikipedia –mira el Jaguar a Iván empequeñeciendo sus ojos hasta que se convierten en una raya-. Pero perdiste la posibilidad de convertirte en poeta… o en profeta. La expresión del lenguaje del amor había menguado sobremanera, despersonalizando las palabr as hasta el punto que ya no manifestabas con acierto las emociones íntimas. ¡Sacrificaste la comunicación para ganar en expresión!

       Resguardaste la lámpara del viento bajo tu manto y la luz se apagó –lo juzga el Jaguar con los ojos inflamados de llamas-. Apretaste una flor contra tu corazón y se te quemó la flor. Quisiste hallar un sonido que no alcanzaba tu guitarra y la cuerda se rompió. Ir más allá está bien, pero no siempre es lo mejor. Te empecinaste en llegar demasiado lejos que te pasabas de largo. No miraste a tu alrededor antes de partir para ver lo que ahí yacía palpitando con los brazos abiertos. Perdiste tras de ti el vivir en la canción de la poesía.

        No es de extrañar que te encontraras a los pies del Templo de las Máscaras. Es una lástima que no hayas llegado a tiempo. Te pusiste tantas máscaras que al intentar sacarte la última encontraste otra idéntica.

       Honrar nuestra alma es vivir con autenticidad y actuar desde nuestras más íntimas convicciones y sentimientos. Honrar el alma es negarse a aceptar culpas que no merecemos y hacer lo posible por enmendar el daño que causamos. Honrar el alma es estar comprometidos con nuestro derecho a existir, que procede de la conciencia de que nuestras vidas no pertenecen a otros y de que no hemos venido a este mundo a vivir conforme a expectativas ajenas. Honrar el alma es estar enamorados de nuestra propia vida, enamorados de nuestras posibilidades de desarrollo y de goce, enamorados del proceso de descubrimiento y de la exploración de nuestras potencialidades. 

       Antes eras un poeta –Iván no puede evitar trasladarse a las islas Canarias-. El Poeta señala el camino que va de la realidad al alma. Uno de los grandes secretos de la vida, es curar el alma por medio de los sentidos, y los sentidos por medio de las palabras que provienen del alma. Si el hombre se dispusiera a vivir su vida plenamente dando forma a todos los sentimientos, a la expresión de sus sueños, y a todos sus completos anhelos, el mundo ganaría un impulso de alegría y perfección. Tú pudiste ser una parte de esa preciada alegría, pero en algún lugar del camino perdiste tu oportunidad. Extraviaste tu sensibilidad al acorazarte en la lucha por el afán de tener y mantener. Al llegar a la cima del poder, habías perdido los motivos que te impulsaron, y te quedaste a un paso de convertirte en aquello que justamente querías combatir. Siempre hacías algo por algo y nunca por el mero placer de hacerlo. Siempre en busca de un beneficio, una ventaja, un premio, un reconocimiento. Eres un conseguidor nato que nunca amaste lo que hacías sino era por el resultado final, el lucro que alcanzabas, el aplauso bajo el foco. Siempre tenía que haber un público atento que te admirara, de lo contrario no podías cautivarlo y seducirlo, eso te encanta. Te acercaste a la política para cambiar las cosas y fue la política quien casi te cambia a ti, pero no te dejaste doblegar, ¡enhorabuena! Supiste mantenerte en tu sitio, ¡menos mal! Todavía queda la esperanza del color intenso de esta impresionante jungla. Mientras continúe fundiéndose el horizonte con el cielo, la posibilidad te aguarda en la retaguardia. Porque eres un artista del espectáculo que no cultivó el oficio, pero aún puedes salvarte tú y salvar a muchos personas más.

       ¡Pero alerta!  Sólo tienes una última elección para acertar, de lo contrario caerás definitivamente en tu lado oscuro. Otra vez libre albedrío para realizar, tanto el bien, como para que se te salga el mal por la boca y salpiques el entorno y a los demás. Puedes hacer el bien o dejar salir al mal. Dime Iván, ¿qué vas a hacer?

_ Pero las cosas no siempre están bien o están mal, porque todo es relativo –le dice Iván sin miramientos-. Me encanta tener que comprimir todo en un espacio de tiempo increíblemente breve.

_ ¡Adelante, siempre adelante! Tu energía es inagotable, tu temple indomable, tu apetito insaciable –ruge el Jaguar con sus palabras encendidas como un brasero en invierno-. Como si la vida clavara las espuelas en tus flancos para que corrieras. De ser río serías capaz de correr montaña arriba. Como bohemio, eres demasiado bohemio. Como pionero demasiado pionero. Como hombre de negocios… demasiado bueno. Todo lo que hacías lo hacías bien, y eso parecía un crimen a ojos de los demás. Lo sé, ¡envidia! Pero hacen falta nuevos caudillos como tú.

        Iván, todo cuanto no está en sintonía con la energía cósmica es  prescindible. No quieras jugar con las palabras. La política es farsa, hipocresía, y se utiliza la mentira para ocultar la verdad, por eso se dice que en política dos y dos nunca suman cuatro, porque el tres se ha disfrazado de dos y el cinco ha sido presionado por el poder oculto variando su valor. Mienten los políticos, pero sólo se engañan a sí mismos privando que fluya libre la energía cósmica.

_ Pero toda batalla se basa en el engaño –se muestra práctico Iván-. Si el enemigo es superior hay que evitarlo. Si está enojado hay que irritarle.

_ Precisamente por eso debes trabajar desde la claridad que no memoriza manuales de guerra –asevera el Jaguar-. Actúa con franqueza y la gente te recompensará y desde la tribuna podrás hacer grandes cosas. Tendrás un puesto privilegiado desde donde poder obrar.

         La lucha forma parte de la raza humana, pero no conviene ser soldados. Prueba a ser un misionero del alma. Aprende a interpretar desde tu vocación, ¡sin máscaras! Empujado por las circunstancias, al inicio de tu adolescencia, asumiste interpretar voluntariamente un papel tras otro. Se sobreentiende que eliminaste toda intención de engañar. Más bien fuiste forzado. Esa careta te ayudó a sobrellevar el peso de tu desconcierto ante el mundo complejo. No contradecías tu personalidad, puesto que todavía no estaba del todo formada pero la comenzaste a alterar y, la verdad es que interpretaste todos los papeles con gran habilidad. El de insaciable seductor de mujeres, el de ejecutivo ambicioso, el de marido perfecto; representado, caracterizándolo e incluso exagerándolo; siempre con la intervención de cualidades muchas veces contradictorias entre sí. Tu versatilidad se adaptó a cada situación creada por ti, porque cuanto más comprometido estabas en el asunto, mayores habilidades brillaban en tu haber. Te fue bien en tu juventud y ya no supiste parar, pero es tiempo de detenerte Iván.

_ El progreso de la democracia consiste en acrecentar la libertad, la iniciativa, y la espontaneidad del individuo –afirma Iván-. Me repugna el poder como tal. Deseo eliminar el domino oculto de aquellos que aunque pocos en número ejercen sin responsabilidades de ninguna clase un exagerado poder sobre sus semejantes. Los nombres propios no interesan. Todo lo que cuenta es el establecimiento y perpetuación de un sistema que sirve a los fines de ese colectivo reducido. En los partidos no se espera de los militantes más que el cumplimiento ciego de lo que se ordena. Solo obediencia.

_ La existencia humana y la libertad son inseparables desde un principio –afirma el Jaguar.

_ Creo que debo seguir en política como centro neurálgico profesional. Esta actividad pone a prueba las mejores dotes del vendedor, del actor, y del profeta que hay en mí. Incorpora diversas y continuas situaciones donde la negociación es clave. Se trabaja con la imagen y la creatividad que se pone en marcha durante las campañas electorales. Puedo investigar como un detective privado que se divierte con las conspiraciones. Ahora sólo me queda posicionar mi verdadera fuerza para ejercer una constructiva y positiva influencia para convertirme en el justiciero que soy. Todas las profesiones tienen elementos negativos, pero a la política se le pueden incorporar con habilidad los elementos de muchas actividades laborales.

_ Tú tienes la capacidad para posicionarte en el centro del poder manteniéndote allí –dice Oscar sin trabársele la lengua- y, si quieres, por largo tiempo. Posees la habilidad para moverte entre el peligro y además, sabes jugar sucio si es necesario utilizando todo tipo de mecanismos y resortes, sobretodo para protegerte y contraatacar cuando sea imprescindible una vez herido. Sabiendo que puedes sobrevivir, devolverás el golpe sin piedad, nunca de manera gratuita, porque no sabes buscar el conflicto sin más. Te acompaña la destreza para realizar desde arriba, sentado en la cima del poder, el bien, y no actividades que se aparten del servicio a la comunidad. Tienes firmeza de carácter. Y tienes también la fortaleza, la audacia, el coraje, en definitiva, tu voluntad es tuya Iván. Pero te ruego algo amigo mío, te pido en nombre de mis semejantes que luches, no contra las personas, sino contra las situaciones y las instituciones sin alma. Sugiero que seas tú quien quebrantes las leyes que obligan al individuo a ser injusto a la vez que sufres las consecuencias de tales acciones. ¡Rebélate amigo Iván, porque muchos te seguirán!  

_ La diplomacia es decir «tal vez» cuando se quiere decir no y «quizás» cuando se quiere decir sí –afirma Iván-. Así que quizás lo haga…

_ Veo que aprendes rápido –asegura el Jaguar, no como un rebuzno o un ladrido ni tampoco como un ronquido, sino como un alboroto que se extiende a todos los confines de la jungla-. No hay duda que tu infancia y juventud fueron etapas de vida delicadas. Tu necesidad de afirmación y tu intransigencia te trajeron dificultades. El medio circundante era complicado de por sí. Pero quisiera decirte algo, la brecha que existe entre tu ideal y la realidad te ha hecho sentirte a menudo insatisfecho. Recuerda siempre que tu percepción no siempre es la motivación de los demás. Creo que en tu madurez, por poco que logres limar asperezas, encontrarás tu verdadero equilibrio. Y si quieres conseguir en tu vejez el grado óptimo de tu armonía, deberás permanecer tan lúcido como lo estás ahora porque tu brillante apariencia no deslumbrará de manera permanente. Has sido un ídolo para mucha gente, pero recuerda que los héroes de los cuentos infantiles, antes de alcanzar sus deseos deben combatir, a menudo sin armas, con un dragón que escupe fuego y tú eres ese mismo dragón. Tú eres al mismo tiempo el príncipe valiente y ese maligno dragón. Sólo tienes un enemigo. Enfréntate a tu fabulosa imagen que aun hoy sigue siendo artificial, porque solamente aceptando tu propia fragilidad y venciéndote será como alcanzarás la plenitud.

_ Iván, las grandes decepciones son fruto de una expectación desmesurada –le sugiere su amigo Oscar-. Cuando no tienes nada que perder, lo tienes todo por ganar. Las revoluciones no empiezan por una injusticia. Dan comienzo por una esperanza. Si la verdad no te hace libre, sí hará que te sientas bien, porque tendrás la oportunidad de comprender. La suerte es la combinación de la oportunidad, la preparación, y una adecuada predisposición anímica, Iván, tú mejor que nadie sabe todo esto… no sé porque te lo explico! Pero déjame decirte algo: lo peor que se puede hacer cuando se tiene poder es no ejercerlo.

_ Iván… los ríos nacen y fluyen hacia abajo en busca del mar dejándose llevar por la corriente –le indica el Jaguar meneando graciosamente el hocico-. No puedes hacer un mundo en que los ríos suban por las montañas. Tu propio ideal se te tragará sino llegas a aceptar el entorno tal como es, aceptando las limitaciones. No puedes estar permanentemente nadando contra corriente –de repente se detuvo y le dio la espalda para exclamar- ¡los que se retiran, simplemente no merecían estar! -y deja pasar unos instantes antes de continuar-. Puedes hacer otra cosa que aprendí selva adentro con los Annunaki. Si te pones de frente a la corriente, el agua viene hacia ti. Si te pones de espaldas el agua se aleja de ti. El río no cambia su curso. Tu perspectiva sí.

_ Siempre he sido un experto en variar el enfoque de las cosas –dice Iván-. Quizás me estoy oxidando. Gracias por recordarme lo que ya sabía. En la simplicidad se encuentran todas las soluciones, pero me gusta dar vueltas y más vueltas a las cosas… complicándome la vida, en exceso, lo sé. Se me había nublado la conciencia olvidando que todo está en nosotros.

Iván mira a Oscar que añade lo siguiente:

_ El agua del arroyo fluye del mismo interior de la Tierra.

 

La energía cósmica fue un recurso adicional que no emplearon, pero abren el círculo cerrado para amarse y amar de verdad.

El amor es un canal hacia lo eterno. El de ambos es un amor sencillo como el de un niño que todavía habla ese idioma infinito, porque al principio, somos seres amorosos, instrumentos que conectan el mundo intangible del espacio con el mundo expreso de lo evidente. Entonces se ama porque se ama. No tiene porque existir ningún motivo. Y cuando se ama, las cosas adquieren mayor significado. Y cuando se ama de verdad, se forma parte de la creación y se esparce la energía cósmica por doquier.

Solo la razón no es un pasadizo al lugar donde se encuentra el gran espíritu del universo. Se debe sentir, no solamente comprender. Incluso a veces, tampoco es necesario comprender. Así se entra en contacto… ¡amando! Pero amando con la simplicidad del amor. El espiral proviene de allí donde yace el amor. De ahí viene y va hacia adelante para crecer cada día más.

 

Muchas almas están de acuerdo con su proceso. Han enviado un impulso positivo que saben captar en Tikal, atesorándolo en un instante como destello de sabiduría que se almacena. Son bendecidos.

¿Por qué se perdería la humanidad?… por falta de amor.

¿Qué nos permite superarnos?… el amor a nosotros mismos.

¿Cómo podemos llegar al amor?… a través del amor.

Y, ¿qué es el amor?… la voluntad consciente que se expresa desde el alma como la más pura expresión del gran espíritu del universo.

Todos somos maestros y enseñamos aquello que necesitamos aprender. Por eso lo enseñamos una y otra vez, hasta que lo aprendemos.

La mejor prueba de amor no viene dada por la máxima entrega del cuerpo, sino por la apertura plena del corazón, paso obligado para llegar hasta el alma. La atracción mutua que crece, la afinidad que se fusiona y el complemento que se origina, demuestra amor verdadero cuando se perpetúa. Esto tiene vida propia e identidad. Y sucede cuando nace en el diálogo, cuando se mueve en la amistad, junto al respeto, en libertad, alimentado por el entendimiento que se consolida en la unión definitiva. Y de ello resulta sustento para la Humanidad.

 

Entonces, conectando sentimiento con intelecto, Oscar quiso hacer una observación a su amigo muy amigo.

_ Iván, permíteme decirte algo. Al margen de Susana y Ágata, existen las demás personas. Haces muchos regalos materiales a la gente que te rodea, pero tú no te das, no te regalas a ellos. Dispones de un caudal de empatía. Resuelves sus problemas con amabilidad, pero marcas distancias. Nunca dejas que te lo agradezcan, exceptuando la exclusividad de tus dos mujeres. Aprende a dejar que te quieran, Iván. Hay gente que lo hace, pero no sabe cómo tratarte al mostrarte inaccesible.

       Necesitan de ti. No quieren objetos o la estela de tus éxitos. Debes dar lo que vive dentro ti Iván. Dar tu alegría, tu interés, tu comprensión, tu sinceridad, tu conocimiento, incluso tu tristeza y debilidad; todas tus expresiones y manifestaciones vivas, ¡entrégalas!… sin esperar nada a cambio.     

        Dar es de por sí una dicha exquisita. Algo nace en el acto de dar. Le llevas algo de vida a la otra persona y eso que nace a la vida se refleja en ella. Ambas personas podrán regocijarse juntas de lo que han creado durante el intercambio.

       El amor es una poderosa fuerza que produce, a la vez, más amor. Desde tu púlpito puedes ejercer una influencia estimulante y alentadora en la gente. Si amamos sin producir amor, es decir, si nuestro amor como tal no produce amor; si por medio de una expresión de vida como personas que amamos no nos convertimos en personas amadas, entonces nuestro amor es impotente y caerá en desgracia.

_ Quizás ahora comprenda mi error –reconoce Iván-. He tratado a los seres que me rodean como objetos, en función de mis placeres, en función de mis necesidades y mis planes y estrategias. No he sido como el maestro que aprende de sus alumnos, ni como el actor que se estimula con el público, ni como el sicoanalista que a su vez es curado por el paciente. El ego jamás puede ser el centro del universo y sin embargo, puede y debe la esencia particular de cada uno pertenecer y participar de la unidad del universo, no pensando exclusivamente en las necesidades y planes de futuro o ideales personales. Voy a dejar a un lado mi Ego; voy a abandonarlo aquí en Tikal. ¡Que así se escriba y así se cumpla!

    Voy a volver a relacionarme de manera genuina con mis semejantes, con mis familiares, con mis vecinos. Creo haber superado mi propia dependencia; el culto a mi «yo». Destierro mi omnipotencia narcisista y la dejo en este momento. Así lo digo y así lo hago.

       He sido un jardinero que ha cuidado su jardín, argumentando bien sobre un amor exclusivo, pero he olvidado regar las flores. Amor es también el conocimiento de lo que amamos.

_ Como cuando niños destrozamos un animal –ruge el Jaguar con un hálito caluroso que sube por el hueco de la escalera y se filtra por debajo de la puerta para honrarse, setenta y cinco veces si es preciso-. Cruelmente le arrancamos las alas a una mariposa para conocerla y obligarla a revelarnos sus secretos. Así has actuado Iván. Primero te abriste al mundo para amarlo y confundiste esta facultad, y no entendiste las palabras de Oscar en París, y luego te recluiste con Susana y Ágata en lo que consideraste la mejor expresión del amor, limitándote y encerrándote a perpetuidad. Pero ahora sabes que hay otro camino para conocer el secreto de la existencia humana, de la vida, y es el amor autentico e incondicional que fluye desde el alma.

     Penetra en las personas con este equipaje y esta fascinante unión satisface en mayor medida la experiencia de la verdadera unión.

El Jaguar, igual que el mercurio es la mezcla perfecta de los elementos y el resultado de la unión de los polos opuestos simbolizados en Oscar e Iván, a quienes se dirige libre de impurezas para continuar siendo un aventurero de la sensatez.

_ En el amor, se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos por la experiencia de la unión.

    En el acto de entregarte, Iván, te encuentras a ti mismo. Descubriéndote, descubres al otro, descubriéndoos ambos al unísono. Y es tan sólo llegado este punto que se desvela el amor verdadero.

     Tal y como me enseñaron en El Encanto, un acto de amor trasciende las palabras, trasciende el pensamiento y se muestra como energía cósmica que fluye libre por el mundo.

_ Esperad, esperad, …solamente un momento! Estoy recuperando algo. Alguien ha empujado un recuerdo apagado hasta aquí. Ya viene. Sí. Ya está -Iván se exalta, pero no altera la paz de sus contertulios que esperan con paciencia para escucharle con atención-. Tuve una corazonada, un presentimiento me alcanzó. Tenía que ver con la secuencia de unas situaciones con otras -dice antes de tornarse vacilante y traga saliva mientras su amigo arquea las cejas-. Esa intuición femenina que se me ilustró acompañado de chicas en la escuela me hizo comprender que cada acontecimiento de mi vida estaría ligado al siguiente, no sólo por su significado, sino además, por un desarrollo progresivo entre uno y otro acontecimiento que se extendería por todo el alfabeto de mi vida.

Como si quisiera contestarle con la brújula del más exclusivo de los enigmas, intercede el Jaguar.

_ La progresión de los sucesos individuales en la vida se descompone en determinados estados. Hasta ahora he contado tres, desde la representación del yo temprano que se elevará hasta el Yo Superior.

     Todo comienza con el «yo» en su propósito de cambiar, comprometiéndose al más alto nivel en una asociación con fuerzas poderosas. Al hacerlo obtiene la apertura de la puerta de la libertad. En su impulso por crecer, recibe ayuda por mediación de mensajes en forma de conexiones que conducen a nuevos caminos hasta hallar una senda concreta. Durante este proceso, ocurre que uno muda la piel que trae consigo la separación y la retirada de lo viejo e inútil; un desprendimiento de todo cuanto hemos heredado y con lo que nos hemos sobrecargado.

      En cuanto la transformación está en marcha tenemos que buscar fuerza en nuestro interior para acceder a una mayor madurez existencial.

Iván no puede evitar reconocerse en este cuadro que dibuja el Jaguar. 

_ En el segundo acto, es el momento de la iniciación, del abandono que conducirá a la Totalidad, porque todo lo externo, sobretodo lo material, carece de importancia. Pero a la vez, se experimenta el dolor necesario de la adversidad a fin de limpiarse por dentro y sanar la pureza del alma dormida, porque la rectificación antecede a todo progreso y es sólo entonces cuando puede producirse la fecundidad de los nuevos comienzos. Y dado que en ese momento se es muy vulnerable en todos los sentidos, debe uno permanecer alerta, protegido de todo mal para no caer en el lado oscuro. Y si se resiste la prueba de fuego, al poco acuden energías positivas de auténtica protección sobrenatural que exigen una conducta recta y la acción oportuna.

El Jaguar se detiene para contemplar como Oscar inspira el aire puro que trae el viento inquieto.

_ Pero lejos de acallar su expresión, en el tercer acto es cuando el Yo recibirá sustento a través del bienestar y el autocontrol personal haciendo brotar de sus entrañas la dicha, desde adentro hacia fuera, con la sensación de haber ascendido hasta el interior de sí mismo.

       A continuación viene un período de espera donde se pone a prueba la paciencia, el compromiso, la convicción. La siembra está lista pero sólo la perseverancia y un esmerado cultivo lleva a experimentar el destello de luz que a un tiempo recibe y descubre el placer de compartir el amor fraternal. Es bajo esa luz que se revela el ciudadano cósmico.

     ¿Cómo podría nunca caber el cielo en el infierno?… y sin embargo, a menudo sucede a la inversa. El lado oscuro debe reducirse cada vez más hasta que crece la bondad en ese otro lado infernal y maligno. Puede uno encontrar la dicha cuando consciente de su maldad, la atrinchera y la pacifica hasta anestesiarla transmutándola en energía cósmica.

Como agujero negro del Tiempo aguarda una gruta abierta dispuesta a engullirlos. Un espacio para la Iniciación que frecuentaron sacerdotes y gobernantes donde un brillante sendero sube en pendiente como invisible escalinata al cielo para cegarlos con la verdad.

 

Cuando Iván desarrolló sus primeros cursos de auto-superación personal, al mismo tiempo y sin darse cuenta, desarrolló la percepción espacial: veía los objetos, no solamente percibiendo su tamaño, su forma y color. Era capaz de determinar su posición respecto a otros objetos con los ojos cerrados. Y a partir de ahora está en permanente comunicación con el alma del objeto.

Oscar, desde siempre fue sensible a toda clase de estímulos que excitaban sus receptores internos cuando permanecía en estado de contemplación profunda, aunque sin conseguir traspasar el umbral de la Totalidad. Algo entorpecía el funcionamiento adecuado de su existencia, y ese algo tenía que ver con el traslado de información. La modificación de “la señal” se quedaba pegada en el razonamiento de su mente, en vez de que fluyera hasta llegar a su corazón para liberar finalmente su propia alma.

El acto reflejo supera en velocidad cualquier orden que se manda al cerebro para su ejecución, y así, automáticamente y sin indicaciones racionales previas, se acomoda de manera natural la energía cósmica en Oscar e Iván, igual como el movimiento de los brazos al caminar, los cuales no se controlan y sin embargo, se mueven para garantizar el perfecto equilibrio.

Nuestro aparato sensorial es extraordinariamente complejo.

Ambos… ¡son receptores del gran espíritu del universo!

 

Oscar había recurrido al hermetismo al no verse reflejado en sus compañeros de generación, alejándose de la gente. No conseguía hacerse entender, y ante la impotencia de conectar con nadie, se encerró en sí mismo como un ermitaño en solitario.

Iván había escapado de sí mismo de inmediato y recurrió a otras personas inventadas, a las vivencias y las cosas para verse identificado en ellas, y así, ante la diversidad, prefirió entregarse a unos y a otros variando su entorno sin cesar.

          Ahora ambos traspasan las fronteras de su conciencia en direcciones opuestas, Oscar, trasladándola al mundo exterior, Iván, permitiendo encontrase con ella en la intimidad.

¿Se desnudaron alguna vez frente al espejo a lo largo de los años? ¡Por supuesto que no! De una forma u otra, simplemente buscaron excusas para justificar ciertos comportamientos. Nunca fueron suficientemente exigentes con ellos mismos. Maquillaron sus deficiencias artificiosamente ocultándose y extraviándose como momias embalsamadas.

Sin embargo… Tikal los deja al descubierto al crear un horizonte en medio de la jungla. El mágico lugar descifra el lenguaje desde la fuerza del valor natural, ya sea en forma de escultura o en frases que construyen párrafos que hacen vibrar el alma de las cosas supremas. Hallan la manera sublime de alzar sus almas hasta alcanzar al sol caliente que abrasa.

Y desaparece ese benevolente engaño voluntario. La mentira sistemática que es la falsedad en el modo de existir… porque la verdad, aunque inicialmente pueda parecer cruda y dura es hermosa y tranquiliza. El sosiego interno es el estado óptimo para crecer.

 

Qué bueno que la palabra escrita permanece, y permite revivir sensaciones y recuperar las enseñanzas que se apagan. Realmente estoy disfrutando… todavía la oscuridad es densa pero el luz anuncia su presencia sin manifestarse todavía. ¡Cuánta quietud!

 

23 Diciembre, 2012

El Jaguar sabe que toda acción engendra una fuerza que vuelve en igual cantidad. Es lo que sembramos lo que cosechamos. Quizás por eso opta el inmenso felino por realizar un solemne acto de bondad al compartir su tesoro. Tanto sus ideas, como sus intensos vocablos y sus gestos, constituyen los hilos del tejido con el que se abrigan los dos amigos. Nada tiene de insólito su proceder.

Y provoca para que se tomen libremente decisiones conscientes, porque cada instante lleva implícito la semilla de la eternidad y cada acto resuena en la inmensidad del universo que se cosecha.

Como ser completo conoce sin necesidad de ir. Ve sin necesidad de mirar. Oye sin necesidad de escuchar. Y obtiene sus designios sin necesidad de hacer nada, pero incluso el Jaguar… todavía no lo sabe. No sabe que sabe. No imagina lo que sucede: que la inteligencia de la Naturaleza el Espacio y el Tiempo funcionan a través de su alma libre de esfuerzos.

No hay resistencia en su entorno. Hay complicidad. Y con la mínima acción se aparece ante Oscar e Iván como flecha halada que vibra y chifla cuando vuela para penetrar sus entrañas devolviéndolos a la realidad… la sublime verdad.

 

Y por ello siguen avanzando juntos sintiendo como las plantas de sus pies se adhieren al pavimento de la jungla, apoyándose con delicadeza y firmeza a la vez, siendo como un único silbido de brisa inquieta en medio de un trigal, y casi puede escucharse el susurro de las espigas al mecerse como lo hacen sus almas mientras los árboles se contonean en reprimida alegría para no sobrepasarlos.

Disfrutan del verde espacio donde se protege continuamente la vida silvestre, pero sin hacer apenas ruido porque el ruido afecta a los animales salvajes que están acostumbrados a la paz de la jungla.

La frondosidad que los rodea es el encuentro con el mismo color verde que embriagó antes a los Maya que lo colocaron en un lugar determinante de sus vidas denominándolo “yax”, que además de color significa primero, porque era la primera visión que tenían al despuntar el amanecer cuando la luz invadía el inmenso mar vegetal para mostrar cientos de tonalidades distintas.

_ ¿Sabéis por qué sois el uno para el otro un amigo muy amigo siempre un buen amigo? -pregunta con fragor en su gesto el Jaguar.

Oscar e Iván enmudecen por igual. Amigo era una palabra que se había pronunciado por años de manera asidua entre ellos.

Y así crujen los huesos del errante Jaguar:

_ A quienes les gusta viajar conocen montones de personas interesantes y seres humanos impresionantes, y otras culturas y formas de vida. Con esta misma actitud os movéis los dos en plena apertura y sin prejuicios.

       Cuando vemos siempre a las mismas personas, cuando tratamos siempre a la misma gente, se termina por adulterar la curiosidad, y a menudo sucede que pasan a formar parte los unos de las vidas de los otros y pasan también, unos y otros, a querer modificar una vida que es del todo ajena sin prestar atención a sus propias circunstancias personales. Y cada uno desde el lugar equivocado intenta cambiar a la otra persona para que sea lo que a ella le gustaría ser, para que actúe tal y como a ella misma le gustaría actuar, y si no se hace lo que se aconseja, unos y otros se molestan. Resulta que todo el mundo sabe bien como deberían ser los demás y no tienen reparos en pedirles que sean como ellos pretenden que sean: una especie de reflejo de lo que les gustaría ser a ellos. Parece que mejor que tú, Oscar, o que tú, Iván, saben los demás mucho mejor que vosotros mismos lo que os conviene. Por esta razón se empeñan en decirte a ti o a ti como debéis vivir la vida en vez de atender la suya.

          Vosotros siempre estáis al principio de la auténtica amistad. El secreto de vuestra amistad es que renováis automáticamente la relación, actualizándola, adaptándola al momento y la situación, redescubriéndola en cada encuentro por completo. Por eso vuestra amistad es auténtica, por vuestra actitud, más que por el contenido de la conversación o el intercambio de afecto. 

    Cuando es un placer descubrir al otro, simplemente, por engrandecerse con las cosas buenas que pueda enseñar y nunca para intentar moldearlo o manipularlo, entonces la delicia de hallarse para tratarse reconforta a los dos por igual. Y cada nueva cita es una nueva oportunidad para la amistad. Cada nuevo contacto, una sorpresa llena de gracia.

          No es difícil percibir que vuestra relación de amistad se basa en observar sin indicar. En compartir opiniones y experiencias y en sugerir, tan sólo, cuando se os pregunta.

         La agresión directa ejercida como una especie de violación, solo es posible cuando el individuo se daña inconscientemente y se perjudica sin necesidad, porque acepta y consiente la traición a la propia integridad.

        El buen amigo, el amigo muy buen amigo que siempre es un nuevo amigo sabe invitar a la reflexión para que reaccione voluntariamente ante cualquier circunstancia. Pero acompañándolo al lago de la misma forma que se lleva al caballo para que beba agua sin obligarle a beber, porque de igual modo como no podremos forzar al animal, a nadie se puede imponer por la fuerza una actividad. A nadie debe exigírsele nada. Uno hace las cosas sencillamente porque le apetece, y si no le apetece, pues no las hará aunque le regales un camión de argumentos válidos.

         Iván, tu amigo Oscar es mucho más que una persona que piensa en ti. Siempre que os habéis encontrado os habéis regalado cariño, respeto, y cuando uno de los dos ha tenido necesidad, os habéis otorgado tiempo y espacio aunque tuvierais que inventarlo. Por eso, Oscar, tu amigo Iván está ligado a ti. Y ambos os eleváis juntos en la escalinata de la vida, entrelazados, ahora desde la energía cósmica que envuelve al universo.

      Nada habéis esperado el uno del otro a cambio de amor y lealtad, porque el auténtico amigo se conforma con la amistad, y sobre todo con su felicidad. Y sufriendo, incluso más que el otro cuando algo le va mal y tal vez por eso Oscar nunca te contó lo de Ana -el Jaguar atiende la reacción de Iván-. Y aunque tu felicidad es la alegría de Oscar, y viceversa, en tu tragedia, Oscar, Iván no te pudo consolar justamente porque le negaste la posibilidad al levantar el muro cuando murió Beatriz. No pudo insuflarte más valor ante el cruel golpe que recibiste porque todavía no estabais acoplados a la energía cósmica, pero esta fuerza se filtra por cualquier grieta y no hay muro que la aísle. Por siempre más podréis comunicaros a través de la energía cósmica y desahogaros cuando tengáis urgencia y necesidad.

           Mutuamente velasteis por el otro en cada encrucijada, en cada reunión, absortos en vuestro encuentro durante más de veinte años cuando la luna os ayudaba con su puente de cristal. Porque ese amigo muy amigo siempre un buen amigo es el impulso sincero del amor sobresaliente de dos excepcionales seres.

Oscar e Iván se miran a los ojos hondamente y con cariño. No hay ningún reproche por parte de Iván. Ninguna justificación por parte de Oscar. Solo un abrazo que los funde.

 

Y con un recuerdo precioso olvidado cuya abundancia es un prodigio que conmueve a las mismas piedras viejas que celosas se visten de orgullo altanero, rodeado por hierbas y setas milagrosas, ruge cautivando el Jaguar.

_ A menudo tenemos necesidad de recuperar la fe en nosotros mismos y necesitamos que sea alguien de fuera, probablemente un perfecto desconocido quien nos diga lo que ya sabemos. Voy a compartir con vosotros una cosa muy mía como muestra de amistad.

          ¿Por qué yo tuve necesidad de Audrey Hepburn?…

         ¡Tuve una visión! Acudía a mí cuando me encontraba dentro de la bañera plena de agua caliente y sales minerales. Me gustaba apagar la luz eléctrica y permanecer a oscuras intentando visualizar una y otra vez la visión. Medité con suma concentración sujeto a una profunda relajación. Trabajé. Y pensé que era un hermoso sueño.

       Yo estaba en la costa. El mar se mostraba inmenso. El cielo abrió su puerta, y de repente estaba en alta mar. De entre las nubes surgió una luminosidad que se reflejaba a mi alrededor como en un abrazo. Veía los rayos, hasta que comprendí la invitación y me dejé llevar. Ascendí a un plano superior subiendo por los rayos como por una escalera mecánica hasta la sala del cielo.

     Ya estaba allí cuando mi sueño no terminó. Seguí trabajando en aquella imagen viva que me transportaba de inmediato a un extraño lugar. Y pasaron los años y mi sueño comenzó a caminar hasta que comprendí que era real. Entonces, durante otra jornada la visualización tomó vida.

      Alguien vino a recibirme y era Audrey Hepburn con su elegancia y todo su ángel. Frágil y bella, yo no podía dejar de amarla. Siempre me gustó verla actuar en la gran pantalla pero nunca pensé que llegara a conocerla. Había visto todas sus películas. Antes de morir, se llenó de acciones humanitarias en el tercer mundo y la última vez que la contemplé fue en un film que interpretaba a un ángel. No podía hacer otro papel que el de ángel. Sin apenas maquillaje, con su rostro desnudo invadido por las arrugas me siguió pareciendo la mujer más bella del mundo.

     Estoy seguro que hablamos, aunque no sé exactamente de qué, pero no me importa. Yo estaba en el cielo con ella. Caminábamos juntos por las nubes. Pero de pronto desapareció. Cuando me quise dar cuenta ya no estaba a mi lado y me encontré bajando una cuesta sin árboles muy empinada llena de piedras grandes y pequeñas. Era incómoda, resbaladiza, áspera, dura. Estaba llena de peligros. Quise comprender, pero pasarían algunos años en que me encontraría en esa pendiente bajando al inquebrantable abismo.

   Me sumergía bajo el agua caliente para conectar. Realizaba ejercicios respiratorios que nadie me había enseñado. Me encontré bien excavando en la vivencia y relajado, envuelto por el manto de la música clásica, me permitía soñar por entre los misterios de la vida. Siempre con la luz apagada. Me acostumbre a encender una vela como quien busca una llama de claridad brillante para encontrar el sendero. Intentaba averiguar donde me conducía esa pendiente que sólo podía bajar procurando no caerme. Temía que si me caía ya no podría levantarme nunca más.

   Volver a esa imagen era bastante desagradable. Visualizar la situación me llenaba de ansiedad. Una y otra vez la angustia me oprimía el pecho, pero quería saber donde me llevaba. Buscaba. Intentaba interpretar la señal. Esta visión debía tener algún mensaje al final. Necesitaba averiguar cual era. Seguí trabajando por largo tiempo en cada jornada de baño, cada domingo.

   Y de repente me encontré en otro plano sin saber bien como había llegado hasta ahí. No reconocía el sitio. Había una montaña exuberante de vegetación y una casa cercana a un lago y yo me encontraba en su orilla agachado, mirándolo, viendo mi rostro reflejado en sus aguas plateadas. Pero resulta que era yo mismo quien veía como me miraba en el lago, y aquello me pareció fantástico. Después de la incómoda bajada durante años encontraba paz.

     Me confundía con el lago. A veces, yo era el lago que veía mi cara, pero al mismo tiempo, miraba y veía claramente el lago. Y también lo hacía desde fuera como espectador. Era una sensación estupenda, hasta que penetré tanto en el lago que me convertí en un rayo de luz acuático que desde sus profundidades fluía iluminando lo alto del cielo que se teñía de certeza fluorescente de bondad, que a su vez reflejaba la inmensidad del mar.

     Y todavía permanecía en la costa, disfrutaba de la experiencia y la visión de un cielo abierto que dejaba filtrar por entre las nubes el secreto de mi sueño, sabiendo por fin, qué es lo que estaba sucediendo. Comprendí entonces lo que debía hacer. Y desde aquel instante me encuentro en un mundo subterráneo buceando entre el amor y la belleza de la verdad del universo… ¡porque me instalé en una casa a los pies del lago en una isla con dos enormes montañas…. una montaña exuberante de vegetación frente a otra montaña áspera y dura dispuesta a vomitar lava.

      Yo tuve necesidad de Audrey Hepburn y ella me ayudó.

_ Sé a lo que te refieres, yo estaba sentado en el suelo con las piernas cruzadas en la biblioteca cuando Aldous Huxley se tiró para gritarme ¡alto! Te estás equivocando de camino –informa Oscar.

_ A mi Dale Carnegie me llamó desde la vitrina del coronel del cuartel invitándome a romper el cristal para meter la mano y asirlo –atestigua Iván.

Y Oscar e Iván habían sido visitados antes por el Principito, igual que ahora estaban siendo visitados por el Jaguar. Existen las segundas oportunidades, por tal razón no deja de tronar el inmenso Jaguar.

_ En un momento dado, alguien nos ayuda a obtener la gloria. Alguien nos asiste para que consigamos riqueza material. Alguien facilita que realicemos viajes de placer. Alguien se encarga de darnos la estabilidad familiar. Alguien contribuye a la realización de los propios ideales. Alguien permite que mejore nuestro prestigio. Con alguien podemos tener un amor intenso. Otra persona nos socorre. Con otra persona se formaliza un trabajo útil. Con otra se establece una relación de intereses. Con otra nos apoyamos para obtener la prosperidad. Con otra persona diferente, mantenemos una amistad firme y duradera. Y gracias a la intervención de alguien en nuestras vidas reafirmamos la confianza en nosotros mismos. Esto último es lo que yo soy para vosotros, nuevos amigos: el responsable de que creáis en vosotros mismos, y vosotros sois, el uno para el otro, la posibilidad de continuar manteniendo esta amistad tan firme y duradera como hasta ahora. Y los tres somos uno para cada uno y uno con todo. Somos, tanto maestros como alumnos.

Iván no deja pasar la oportunidad de intervenir en tan sugerente monólogo.

_ Puestos a escoger yo quiero ser para ti ese alguien que te ayude a realizar un trabajo útil –dice Iván sin sorprenderse al sonar como un clarinete triunfante que se expande aún sin quererlo.

_ Yo prefiero ser ese alguien que contribuye a la realización de tus ideales –dice Oscar sin sorprenderse al sonar como un oboe que no se deja corromper.

¡Ambos ya son tanto receptores como emisores!

 

Y así como en el curso de un año llueve, nieva o graniza y también hace calor, del mismo modo existe el Jaguar.

_ En las próximas décadas, la vertiginosa corriente de los cambios adquirirá todavía más velocidad y la amistad se parecerá cada vez más a una canoa rudimentaria  que da tumbos en los peligrosos rápidos. La duración de las relaciones humanas ha variado. Ya no es como antes. El individuo urbano medio de hoy establece más contactos con otras personas en una semana, de los que establecía el campesino feudal en un año. Pero son contactos fugaces, a menudo artificiales.

       La movilidad geográfica no sólo acelera el paso de lugares por nuestras vidas, sino el paso de otras personas. El mayor número de viajes trae consigo un aumento de relaciones transitorias y casuales con otros pasajeros, con mozos de hotel, taxistas, empleados de compañías de servicios, doncellas, camareros, colegas y amigos de amigos, funcionarios, médicos de guardia, agentes de seguros y otros muchos. Y cuanto mayor es la movilidad del ciudadano, mayor es el número de encuentros breves, de contactos humanos efímeros, todos ellos con su inherente relación casual comprimida en el tiempo.

    En una época en que todavía estabas ocupado en tu actividad laboral, ¿lo recuerdas, Oscar?… observaste con detenimiento el entorno. Iván, tu amigo analizó el vecindario de su despacho profesional. Estuvo pendiente de los distintos cambios que operaban sin control. Un día, era un nuevo camarero quién le servía o un cartero distinto suplía al titular. Otro día, la simpática cajera del supermercado había desaparecido y otra ocupaba su puesto porque se trasladaba a su pueblo para dar a luz. Una semana más tarde, el empleado de la gasolinera cambiaba de trabajo o quizás fue despedido, la cuestión es que había otro diferente. Y mientras tanto, un vecino se mudaba y entraba una nueva familia en la cercanía.

     Estos cambios se producen continuamente. En cambio, cuando es uno mismo el que se traslada, rompe de golpe todos los lazos y tiene que empezar de nuevo. Tiene que buscar un nuevo pediatra, un nuevo dentista, un nuevo mecánico que no le time. Tiene que dejar todas sus organizaciones y empezar desde el principio. La naturaleza de ese permanente volver a empezar es algo que tú has frecuentado hasta el agotamiento, Iván. Pero más que huir de las situaciones, tras agotarlas, buscaste otras nuevas en lugares desconocidos entre personas que no te conocían, que nada sabían de tu pasado y con las cuales podías obrar sin herencia que te condicionara.

Por encender el fuego causa el deshielo el Jaguar.

_ En este siglo XXI se inaugura un caos emocional para todos aquellos que no entren en contacto con la energía cósmica –el Jaguar mira a Iván y le pregunta- ¿Recuerdas cuando dijiste que el pensamiento es grande rápido y libre?

Iván asiente con la cabeza recordando Egipto.

_ Sin saberlo del todo, te referías a la energía cósmica –afirma de manera clara y penetrante el Jaguar-. Estabas muy cerca, pero te apartaste de tu proyecto.

     Y tú, Oscar, cada vez que meditabas, la tanteabas. La definiste como la posibilidad de ser. Explicabas que es un alimento más auténtico que el pan, un descanso más profundo que el sueño, un beso más húmedo que el océano, ¿recuerdas? No la entendías todavía. Pero el silencio se rendía ante este poder inagotable.

     En el desierto, ¿recordáis la estrella fugaz que cruzó en línea recta partiendo el firmamento en dos?

Oscar recupera aquel hondo silencio y descubre como evitó llenar los pulmones de aire o… ¿energía cósmica?

Iván abre los ojos como entonces, reviviendo las subidas y las bajadas por las dunas hundiendo sus pies en las arenas hasta las rodillas.

Ya no tenía el Jaguar uno detrás del otro. Ambos amigos estaban a la par y se preparó para aullar mágicamente, levantándose del polvo inmortal.

_ Todos somos breves e huidizos, rápidos como el cometa. Muy pronto todos nos convertirnos en víctimas de un sistema que se ha colapsado y se derrumba, individuos metropolitanos carentes de lazos, sin compromisos con los viejos amigos, con los compañeros, con los vecinos. ¿No es preocupante el asunto?

El viento no oculta las huellas.

Los dos amigos que se han reencontrado por años como nuevos amigos, son como flores silvestres de tallo largo que sobresalen en un campo de hierba.

_ Estoy capacitado para hablar sobre las relaciones de tipo fugaz –dice Iván escuchando risas como quinientos millones de cascabeles-. La elevada movilidad de la gente, el amplio abanico de posibles intereses comunes y la variable capacidad de adaptación a los distintos cambios de unos y otros, provoca el deterioro en las relaciones interpersonales.

_ No si se aprende a contraer estrechas relaciones suspendidas en el tiempo –dice Oscar escuchando risas como quinientos millones de cascabeles-. Creo que será un caos, porque la estabilidad fundada en estrechas relaciones con pocas personas será ineficaz debido, justamente, a la movilidad, debido a la transitoriedad de todo, a la pluralidad y la globalidad.

Se beben el uno al otro los pensamientos, sintiendo que no quieren permanecer como la excepción.

_ La innovación tecnológica reduce la expectativa de duración de cualquier empleo -las pupilas del Jaguar besan a Oscar e Iván-. La decadencia de las ocupaciones se acentúa en este siglo. Este mundo de mentiras y manipulación y excesivo control de una minoría sobre la población del planeta, es tan evidente que se caerá tan rápidamente que las personas no podrán estar nunca seguras en sus casas… mucho menos en un puesto fijo de trabajo. Los traslados por exigencias laborales obligaran a emigrar sin parar. Las fusiones y adquisiciones que se producen al organizarse y reorganizarse frenéticamente las industrias en todas partes, influyen en las relaciones humanas y la unión de las familias.

Dice Oscar con un sutil carraspeo al margen de la algarabía de la jungla.

_ Con estas condiciones dominantes, cabe presumir que los trabajadores habrán cambiado de empleo unas siete veces por lo menos antes de cumplir veinticinco años.

_ Así pues –dice Iván con un castañeo de dientes- en vez de centrarse en una sola carrera, la sociedad impulsará la necesidad de una serie de carreras… ¡bien! Ha prevalecido mi tesis del generalista. Me complace haber sido repartidor de propaganda, mensajero motorizado, recepcionista, relaciones públicas, modelo, disjockey, vendedor, asesor, consultor, político…

El Jaguar elige con tiento cada vocablo si miran atrás… para que ninguno de los tres pueda ver su sombra.

_ Cada trabajador se caracterizará no solamente en términos del empleo que desempeña, sino también, en función de la trayectoria particular que ha seguido su carrera; algo de lo que tú Iván eres el mejor exponente. Nadie te comprendía cuando te iniciaste en el mundo laboral.

       Al leer tu Currículum Vitae, ese dinámico historial tuyo que acumula diversos empleos, el entrevistador temía que fueras un cazador de trabajos esporádicos o un oportunista de los puestos vacantes. Pero en esta época de convulsión se fijan en los motivos del cambio que en tu caso, siempre fueron mejorar las condiciones e ir en pos de aprender algo que no supieras para engrandecer tu bagaje.

_ Debo reconocer a favor de mi amigo lo siguiente: si se me presentasen dos candidatos con iguales méritos, personalmente, sobretodo conociéndote a ti, a mí no me afectaría esa aparente inestabilidad. Sin dudarlo, preferiría al que ha cambiado de empleo un par de veces por razones obvias, más que al que ha permanecido siempre en el mismo lugar apegado a la seguridad. Me preocuparía no saber cómo se adaptaría. Sería un riesgo demasiado grande.

_ Y… no podría ser que en mi juventud, yo cambiase de empleo justamente porque no conseguía adaptarme a la estructura de una organización concreta, ¿eh?

_ Tú eras eficaz y te adaptabas –responde Oscar- pero pronto tocabas techo y te aburrías. Abandonabas puestos de trabajo y domicilios con todo cuanto implicaba. Dejabas atrás una posición privilegiada sin importarte pasar a un estado inferior. Renunciabas a un nivel de ingresos alto para adoptar una manera de vivir completamente menor, supongo que por el desafío de volver a empezar y tener que lograr subir el listón. ¡Eso es lo que te atraía!… las posibilidades de la nueva opción… como cuando abandonaste Andorra para regresar a Barcelona pasando a obtener un salario tres veces inferior… en ese momento querías optar a las posibilidades de una gran ciudad, luego de agotar tu estancia en las montañas del Pirineo.

Y se revuelca frotándose la espalda contra el suelo el Jaguar.

_ Hermanos… no se trata de fieles reclutas o de atrevidos desertores. El convencimiento de que ningún empleo es verdaderamente permanente, es la convicción de cuanto se impondrá próximamente: las relaciones contraídas son condicionales y por consiguiente, temporales. En el mundo laboral, preveo un alto grado de turbulencia y de gran agitación. El medio será inestable y perturbador para una gran cantidad de personas sin la habilidad del camaleón de la que tú Iván has hecho gala durante tu vida anterior a hoy.

     Oscar, tú crees que te conviene mantenerte aferrado hasta saber adónde vas, en cambio, tu buen amigo parece creer que siempre hay otro empleo mejor esperándole a la vuelta de la esquina. Y sin embargo, ambos estáis equivocados. Toda nueva actividad implica, no solamente un patrono, una nueva residencia y una serie de asociados en el sector. Toda actividad implica un nuevo estilo de vida. ¡Ambos estáis en una encrucijada! En el corazón de la vida… hay otras maneras de absorber la existencia humana, ¿lo sabíais?

_ ¡Pues claro que sí! –exclama Iván- de hecho, estamos aquí contigo indagando.

El Jaguar infiere un zarpazo a Oscar.

_ Iván tuvo que aprender a adaptarse cuando lo abandonaron. Pero Iván se puso en marcha, y tú, en cambio, te encerraste en tu guarida. Oscar, estás agarrotado, y es por eso que no das tu paso final. Llega un momento que el hombre debe renunciar, y tú,  por favor… reconoce en este instante que no te has atrevido a hacerlo. Vives anclado en una parte de tu pasado que te limita sin condición. Debes abandonar el incoherente compromiso laboral con tu padre.

      Iván se limita a vivir una cosa tras otra mientras tú, Oscar, retratas magníficas fotografías que inmortalizan el momento y luego te distraes viéndolas, recreándote en el pasado, pero perdiste muchas de las cosas que Iván, sin necesidad de tomar una sola fotografía, guarda en el subconsciente. El ser humano es más rápido que la máquina, pero en nuestros días yace anquilosado por la desidia y la apatía y el miedo. ¡Hace falta coraje! La humanidad se fue a descansar una noche y se despertó sumida en el sueño de una civilización tecnológicamente avanzada, y desde entonces, sonámbula y atontada, atrapada sin sentido en su propio laberinto de insondables despeñaderos se muere de hastío contenido.

     Cada nueva relación humana requiere una pauta distinta de comportamiento. Debemos ser capaces de operar a un nivel de adaptabilidad que jamás se había solicitado a los seres humanos. Iván, simplemente se ha preparado para el siglo en su banco de pruebas. Tu amigo muy amigo es un ser avanzado en muchos aspectos.

Iván le pone la mano sobre el hombro a su buen amigo y le dice:

_ En tu adolescencia, y más tarde en tu juventud, quisiste descubrir tu verdadera vocación… lo recuerdo bien, te estudiabas sin dejarte influenciar por tu entorno, entonces, dime, ¿por qué todavía eres abogado?

_ ¿Y quién te dice a ti que voy a continuar siendo abogado?

_ ¿Vas a ser finalmente juez? –lo increpa Iván.

También esta pregunta se queda tambaleando entre dos instantes iguales. Oscar no contesta. Pero el Jaguar, tapizando de laureles el camino habla para exclamar.

_ Hermano, por fin vas a dejar de estar en tinieblas.

Y con la armonía de una danza marina entre los rayos del sol, recoge de su pecho un sombrero que desliza en su cabeza mientras susurra lentamente con fervor.

_ ¡Bienvenidos a otra dimensión!

 

Y siguen avanzando cada uno con su cadencia entre orquídeas y tucanes, bromelias y helechos que nacen a su paso dispuestos a zambullirse en la tupida jungla rica en vitaminas. Sacuden el follaje. Abren un sendero, listos para penetrar en el reino de los mitos. Allí donde dioses divinos se decidían por el agua con la lluvia, por la luz mediante el sol, por el alimento a través del maíz y donde la vida, podían tomarla junto a la muerte.

_ Os explicaré como aprendí a saladrear –ruge el Jaguar como bálsamo aromático.  

_ ¿A qué? –exclaman asombrados frente a la novedosa palabra.

_ Aprendí a saladrear: «SA-LA-DRE-AR». Es un verbo; yo saladreo, tu saladreas, el saladrea, nosotros saladreamos, vosotros saladreáis y ellos saladrean.

_ ¿Pero vas a decirnos qué significa?

Los dos se pisan al insistir al mismo tiempo sin sorprenderse por haber pronunciado la misma frase en el mismo instante y con la misma entonación a una sola voz, y se dan de la mano, y se abrazan permaneciendo el uno dentro del otro, sonriendo levemente como si coquetearan, volviéndose unidos al Jaguar para dirigirle una interrogativa mirada a la de tres… una, dos y tres!

_ Es trascender el sufrimiento, dominar la muerte, ingresar en la eternidad; una forma de conocimiento y de encuentro con la identidad; es la ciencia de ser uno con Todo y, súbitamente surge la lírica! Cuando percibes una cosa como sosa, puedes ir a buscar otra distinta o puedes desarrollar la facultad de saladrear. Es una mezcla de saborear, experimentar, celebrar, pero haciéndolo todo a la vez, encontrando ese «algo» magnífico que tienen todas las cosas. Saladrear no es más que arrancarle un pedazo de verdadera esencia a las cosas, ya se trate de animales vegetales o minerales, objetos o acontecimientos. Es hurgar en su misma razón de ser y de existir y de comprender “para qué”.

_ ¿Por qué no añadir pimienta o azúcar? -interviene combativo Iván.

_ La pimienta es demasiado fuerte. Alteraría la sustancia de las cosas. Y lo dulce, puede llegar a ser empalagoso. No es necesario arriesgarse. Es mucho mejor la sal que conserva. Por alguna razón el mar es salado. Por otro lado, se sabe que beber agua del mar lo vuelve a uno loco, por lo tanto, puedes hallar bienestar en tu locura si eres capaz de vivir saladreando.

Oscar apuntala el comentario mencionando a un autor singular.

_ Jalil Gibrán tiene un hermoso poema sobre un loco. En seguida de leerlo me dije: “… pobre loco el que no está loco, porque una dosis de locura es en gran parte una forma de libertad”.

_ Estoy de acuerdo, cierto grado de locura favorece al individuo -corrobora Iván.

_ Además, –prosigue el Jaguar-, saladrear es una invitación a salir, a descubrir, porque es abrirse a volar rompiendo la limitación que te mantiene oprimido.

     Lo comprendí en Ometepe. Puedes simplemente mirar. O puedes tocar la intimidad de las cosas. Me refiero a la mirada que nace en el interior del ser humano, la que comienza adentro, en el alma, y tiende un puente que te permite llegar y permanecer en el otro lado en conexión. La mente exige que abras los ojos cuando envía señales, quiere que levantes los párpados. Pero ver y mirar son cosas bien distintas. Igual como oír y escuchar, no es lo mismo. Puedes escuchar la belleza del canto de los pájaros, pero sólo puedes oír con un oído fino y agudo su mensaje de amistad. Puedes mirar a una persona, pero sólo veras su alma si consigues saladrear, es decir, canalizar la energía cósmica. También puedes notar el viento en tu rostro, pero es mucho mejor sentir la suavidad de su caricia y esto también es…

_ Haber, haber, haber, haber –interrumpe Iván- un momento por favor. ¡Necesito un ejemplo más contundente!

_ Si miras una estrella veras su luz, pero si tu mirada ha nacido adentro, estarás allí con ella, considerándola, apreciándola, estimándola, y desde la individualidad, desde lo más profundo del ser genuino de cada uno seréis Uno y perteneceréis a la fantástica Unidad.

Oscar está muy intrigado y le pregunta al felino.

_ ¿Qué aprendiste exactamente en Ometepe?

_ Que estaba más vivo que nunca. Y satisfecho por la oportunidad, me sentí diariamente tranquilo y satisfecho. Todos somos muy afortunados, lo que ocurre es que no sabemos o no queremos aprovecharnos de la oportunidad. Entonces supe que ya no estaba dormido ni aletargado. Ya no vegetaba. Saladreaba. Desperté bajo el Charco Esmeralda. Me abrí al esplendor de la vida. ¡Aprendí! Y aprendí muchísimo. Aprendí a escuchar el viento, escuchar el silencio, escuché lo que me decía el lago. Aprendí a amar un árbol, una piedra, a los volcanes que ronronearon a destiempo. Aprendí a conocerme más a mí mismo por medio del auto-descubrimiento. Penetré en mi interior y me encontré. Salí de aquel retiro nuevo dispuesto a amar.

_ Pero… ¿y qué pasó a continuación? -continua indagando Oscar.

_ Crecí, maduré, evolucioné sin darme cuenta. Todo aquello me preparó para este gran viaje que se está dando… no me digáis que vosotros no os estáis dando cuenta de lo que en realidad está pasando entre nosotros…

Oscar permanece atento y callado hasta que habla.

_ Un inciso, porque yo discrepo. Es la mente quien domina absolutamente cualquier actividad en el cuerpo, incluso los sentimientos. ¡Tu intelecto decidió hacerlo!

_ Oscar, nuevo amigo, hermano, si tú te sientes alegre, actuarás con alegría. ¿Pero quién manda ese impulso?

_ ¡Pues la mente! Porque piensa que por alguna razón determinada debe comportarse con alegría y decide hacerlo.

_ El cerebro manda una señal para poder «sentirse» alegre y poder reaccionar, trasladando el impulso al resto del cuerpo ¿estamos de acuerdo? Sin embargo, hay otro camino prodigiosamente natural, los sentimientos, que en sí mismos son destellos de energía cósmica. Si la mente fuera quien realmente gobierna no existiría la tristeza o el dolor, ni tampoco el sufrimiento o la depresión. Son las emociones quienes conforman el ánimo enviando señales al sistema nervioso y entonces, el cerebro se acciona y a continuación todo el mecanismo funciona. Los sentimientos provienen del cosmos. Antes de la creación no había más que energía en estado latente. Hubo un gran chispazo. Surgieron las galaxias, y también nuestro planeta. Después surgió la vida en la Tierra, y del mismo modo surgen los sentimientos que derivan en acciones dirigidas por el intelecto. Los sentimientos son inanimados, intangibles, simplemente no están… hasta que están. La vida evolucionó hasta nuestros días. Fue posible gracias a la inteligencia del gran espíritu. La energía cósmica por sí sola no logra nada. Alguno de los dos es capaz de imaginar el universo sin energía cósmica ¡no tiene sentido! Uno comenzó lo que el otro debe terminar. Así se cumple el ciclo. Y el espíritu reinará en los actos de cada persona…

_ ¡Interesante! -proclama Iván.

_ ¡Sugestivo! -anuncia Oscar.

 

Los sentimientos y los pensamientos pueden originarse desde el exterior del Yo y al mismo tiempo ser experimentados como propios. Esto es lo que ocurre en esta era de la globalización donde se impone la opinión generalizada, consolidando un pensamiento único. Y como la abundancia excesiva de información y señales ahoga los sentimientos y los pensamientos que se originan en el propio ser, eliminándolos hasta suprimirlos por completo, dejan de formar parte de la esencia individual, extraviándose la energía cósmica del alma que se agarrota. A menos que mantengas un diálogo interno como hice yo.

 

_ Oscar… Iván… Fijaros que si observamos el fenómeno de la decisión humana es impresionante el grado en que las personas se equivocan al tomar decisiones que constituyen un simple sometimiento a las convenciones, al deber o a la presión social.

_ Yo creo –dice Iván como si fuera un alboroto o una gritería chapoteando-, que el derecho a expresar nuestros pensamientos tiene significado tan sólo si somos capaces de tener pensamientos propios, originales, pero la educación tradicional conduce con demasiada frecuencia a la eliminación de la espontaneidad. Son muchos los niños que manifiestan un cierto grado de hostilidad y rebeldía como consecuencia de sus conflictos con el mundo que los rodea y que ahoga la expansión de su potencialidad. Y lo digo con conocimiento de causa y por propia experiencia. Recuerdo como en mi infancia se descargaron camiones de hechos y cifras en mi pequeña cabeza, centenares de datos aislados e inconexos se amontonaban. En esa época, todo mi tiempo y toda mi energía se perdía en aprender de memoria cada vez más y más datos que no sabía exactamente para qué me iban a servir y la consecuencia inmediata era que me quedaba poco lugar y escaso tiempo para ejercitar el pensamiento creativo, hasta que me rebelé contra toda esa agresión injustificada.

_ Yo creo –añade Oscar escupiendo palabras como dardos que repiquetean entre las copas de los árboles-, que así como el pensamiento ha surgido como instrumento para analizar la existencia humana, y en mi caso, lo desarrollé cuanto pude para buscar la verdad acerca de la vida, en general, el pensamiento se arraiga en los intereses y las necesidades de los seres humanos porque sin tales inquietudes desaparecería el estímulo de búsqueda de la verdad, que en definitiva, es lo que nos hace pensar y nos diferencia de los animales que actúan, exclusivamente, por instinto. Curiosamente nosotros, como animales avanzados, carecemos del aparato instintivo y sin embargo, este mismo desamparo constituye la fuente de la que brota el desarrollo humano. La libertad biológica del ser humano es la condición de la cultura humana.

_ El estímulo existe –puntualiza Iván- porque es inherente a cualquier animal, pero la manera de satisfacerlo permanece abortada. Yo creo que se debe elegir entre diferentes cursos de acción. En lugar de una acción instintiva predeterminada, el ser humano valora mentalmente diversos tipos de conducta posible… entonces es cuando empieza a pensar; razona y reflexiona, algo que no hace ningún otro animal.

_ En el curso de la historia de la humanidad –ruge el Jaguar como una exhalación de sándalo y caoba-, la autoridad de la Iglesia se vio reemplazada por la del Estado y en la actualidad, ha sido sustituida por dos entidades abstractas: la autoridad anónima del sentir común y las grandes corporaciones mundiales. En su mayoría, las personas son conformistas, cuando debería imperar la conciencia, la voluntad a través de la energía cósmica. Muchos autómatas viven bajo la ilusión de ser individuos dotados de libre elección y, renunciando a sí mismos a diario, intentan adaptarse a las expectativas de los demás y del sistema que los aprisiona al tratar por todos los medios de no ser diferentes. Así logran acallar aquellas dudas acerca de su verdadera identidad y obtienen como premio la seguridad de pertenecer a ese inmenso colectivo. Sin embargo, el precio es demasiado alto, porque el resultado de este abandono de su espontánea intimidad se convierte irreversiblemente en la frustración de su existencia humana. Los autómatas, si bien están vivos biológicamente, no lo están a nivel espiritual. Y mientras se golpean a sí mismos realizando frenéticos movimientos de un lugar a otro, la vida se les escurre sigilosamente por entre los dedos como el agua que no se puede atrapar en un puño. Su hiperactividad no es más que una pasividad disfrazada. Temen hacerse responsables de sus vidas. Pudiendo obrar libremente… resulta que el ser humano de hoy no es libre de actuar según su propia voluntad. Si supiera lo que siente y necesita, quiere y piensa, actuaría, pero no lo sabe y, lo que es peor… ni le interesa averiguarlo, bombardeado por insulso entretenimiento. ¡Apelo a la energía cósmica en vez de continuar perpetuando un comportamiento absurdo! Porque a pesar de su disfraz de optimismo y bienestar, el ser humano del siglo XXI está terriblemente abrumado por su impotencia e inanición que le hace mirar, sin conseguir ver, las catástrofes que ocurren a diario y las tragedias que se avecinan. Se halla una frágil seguridad a expensas de sacrificar la propia integridad del alma que palpita. Algunos prefieren perder su autenticidad… porque no saben como expresarla de manera creativa y, entonces, empalidecen ante su incapacidad de soportar la soledad de estar “consigo mismo”. Prefieren mezclarse entre la multitud. Prefieren relegar el desafío del abrazo interno.

_ Independencia y libertad, son inseparables respecto a miedo y aislamiento –exclama Iván.

_ Existe un estado óptimo de libertad en el que el individuo vive como un ser independiente sin hallarse aislado –añade Oscar- y desde el conocimiento de la energía cósmica puede hallarse unido, vinculado al universo, a las demás personas, a la Naturaleza.

_ Para los ciudadanos cósmicos –les aclara el Jaguar-  lo suyo  es solamente aquello con lo que están genuinamente relacionados por medio de su actividad creadora, ya se trate de la relación con una persona o con una cosa inanimada. Solamente aquellas cualidades que surgen de nuestra actividad interior dan fuerza a nuestro ser.

         Si las personas se concentraran conscientemente en dar rienda suelta a la significación de sus almas por medio de la energía cósmica, entrarían en comunicación con el universo entero y dejarían de ser átomos aislados. Esa persona y el mundo se transformarán en partes de un todo configurando la Unidad. Así es como se disfruta de un lugar legítimo entre el tiempo y el espacio y desde ahí, inmediatamente desaparecen las dudas respecto de nosotros mismos y del significado de la adecuada existencia.

    El crecimiento será posible con el respeto y la lealtad a la peculiaridad de la Ley Fundamental del Universo. Este respeto y lealtad por la Conciencia de Unidad, unido al afán de expandirla, constituye el logro más valioso de la cultura humana y representa justamente lo que hoy precisa nuestra era.

 

Tomar conciencia es el despertar a la energía cósmica que aguarda para manifestarse. El barco con el que se navega no tiene otro capitán que tú. No zarpa a menos que sueltes los cabos… es decir, a menos que te desates del pasado que te limita.

No venimos a esta vida a sufrir. Somos nosotros que sufrimos al distanciarnos de la energía cósmica… de su comprensión y posibilidades, de su potencia y significación. El mundo que tenemos es el mundo que creamos, pero no es la única opción.

Seguiremos sufriendo mientras no volvamos a conectarnos al vibrar del alma universal, me refiero a la reconexión con la energía cósmica. Nadie que no seas tú puede curarte o salvarte. Todas las soluciones palpitan en nuestro interior en forma de energía cósmica que todavía no es verdad… hasta que la reconocemos. A partir de ese momento, la realidad nos agrada y la disfrutamos.

Es una paranoia creer que otra persona me va a hacer feliz. El único responsable de mi estado anímico soy yo que decido percibirlo de uno y otro modo. De lo contrario no hubiera sido capaz de hacer este viaje sublime a mí mismo… a la Conciencia de Unidad. Es toda la especie humana que viaja en el mismo barco llamado Tierra.

 

Domingo 23 de diciembre del 2012, por la tarde     

En algún lugar no muy retirado, tan antiguo como la jungla, dueño de los follajes y del acecho, de piel lustrosa y planetaria, se encuentra el único que conoce todas las sendas del Petén. Con fina pisada y larga zancada permanece como príncipe de esta ciudad portentosa cuya arquitectura celestial mira al cosmos.

_ Iván… si pudiéramos juntar tu corazón desbocado con el brillante cerebro de Oscar, obtendríamos un ser muy especial. Mientras otros bostezaban aburridos, de muy distintas formas habéis trabajado duro los dos. Vosotros habéis picado piedra en la cantera. Es hora de que todo por lo que habéis luchado cristalice saliendo a la superficie y flote mansamente ante los demás.

       La correspondencia entre cada individuo y el mundo que lo rodea, turba el futuro cuando causa un apego absurdo que aleja a esa persona de su responsabilidad con la Unidad. No apartar la maleza que te acerca a tu íntimo gesto, es un acto de traición a la llamada que llega.

          Influenciados por el ambiente, por personajes del espectáculo, futbolistas famosos, célebres cantantes, populares presentadores, poderosos políticos y empresarios ricos… por envidia queremos ser otro en vez de vivir nuestra autenticidad. Así es como mucha gente acaba perdiéndose. Y terminan por no saber quiénes son ni qué necesitan o esperan de la vida.  

        Es una total incoherencia con el alma mantener a otra persona en un pedestal, renunciando a la natural inclinación, desertando de esa milagrosa tendencia que nace en el corazón para expresar con razón los designios de la energía cósmica; que al principio se presenta con discretos susurros evocadores de sentimientos de ensueño… pero esos destellos serán rayos después.

     Yo quise escuchar. Atendí mi voz interior. Estaba demasiado alejado. Sufría de malestar. Me ahogaba en el mar de la confusión presionado por la desesperación. Sabía que en alguna cosa me había equivocado y rectifiqué, aceptando el error. No podía permitir que mi energía se desperdiciase. Aquél hado con el que vine a la vida continuaba a mi lado. Me faltó muy poco para extraviarme del todo, pero logré captar las señales y tomé conciencia.

    Iván, absolutamente todos tenemos una tarea, humilde o elevada, heroica o cotidiana, una determinante función que desempeñar. Saber cuál es significa estar integrados en los cauces de la evolución, y desarrollarla, eso es pura dicha.

    Oscar, debemos adaptarnos a nuestra época, incorporando desde nuestra actitud, un firme comportamiento activo con nuevas costumbres y una original y fresca voluntad para crear la sociedad cósmica.

    La experiencia acumulada en el pasado no sirve, hay que desecharla. ¡Olvidad tanta información inútil! ¡Es tiempo de desprenderse de tantas experiencias acumuladas! Oscar… no puedes seguir respetando ciertas normas y estúpidas leyes. Iván… no puedes seguir practicando algunos de tus hábitos más característicos.

       Estamos lejos de la impotencia, la incapacidad o la ineptitud. Podemos ser extremadamente útiles y valiosos, los motores de la generación cósmica. Descubramos a los demás el poder que habita en nosotros, esa fuerza vital que proviene del gran espíritu del universo. Nunca me había interesado tanto en silenciar mi mente, para hablar desde el corazón como lo hago ahora. Jamás insuflé alma a mis actos y ahora, en este instante lo consigo si vosotros cooperáis… ¿me estoy explicando?… os hablo de la conciencia de unidad más sagrada que existe… entrelazar pensamiento, sentimiento y acción, es el equilibrio del cosmos interior que da como resultado la manifestación del gran espíritu… yo soy Dios cuando dejo de ser Yo…

          No tuve que aprender el idioma de los Annunaki para celebrar mi mutación… vislumbre en la orilla del lago, boca abajo, mi cuerpo al que yo mismo asesiné. ¡Os toca a vosotros! Fusionaros por fin… ambos, juntos… gracias a la energía cósmica, dejarán de asustaros los abismos, justo cuando ese pedazo de maldad situada en vuestro lado oscuro que ya habéis apaciguado y empezáis a controlar, sea domesticado como al monstruo que se vence. Tenemos la opción de formar parte de la Unidad, participando en La Gran Obra, pero os necesito a vosotros dos, ¿lo entendéis? 

    ¡Seamos fieles ante esta tarea cardinal! La más vital a la que estamos llamados. Cada uno a su manera puede hacer carrera. Estaba ahí desde el inicio. Persiste adentro de cada uno. ¿Sentís el vibrar del magnetismo?

   Hermanos, es una labor individual conocer nuestro sino y defenderlo con las fuerzas inmensas y potentes del corazón que debe decapitar la cabeza donde se enredan los pensamientos en una orgía de ideas desordenadas. Y aunque algunas personas se enfrentan con una labor “no prevista”, algo que ni tan siquiera habían imaginado, tendrán que afrontar la responsabilidad o sucumbir para siempre en una vida de miseria existencial. Cada uno elige. Decidid si aceptáis o no este desafío de avivar la salud de nuestra raza, para que se recupere del desmayo en el que vive.

_ Me gusta todo cuanto has dicho -dice Oscar con paciencia-. En mi estudio sobre la sociedad he podido comprobar cómo se obliga al individuo a reprimirse cada vez más.

_ Pero Oscar –añade Iván- nosotros escogemos perder o no el vigor. La ingenuidad de mi animal salvaje, del hombre primitivo que soy, del niño que todavía conservo, no me vuelve manso y obediente, sino todo lo contrario.

_ Tienes razón –admite Oscar-. Basta ya de ser respetuosos ante los reglamentos y las prohibiciones. Digo adiós a esta avidez porque si no la fantasía se me apaga. El desencanto del mundo va en paralelo con el endurecimiento tecnológico de la vida. He comprobado como el malestar se hace sentir en los adolescentes. Todos pretenden desertar de la vida consumiendo a todas horas superfluos productos. Precisan una buena dosis de energía cósmica. ¡Sí!

_ Sentir el secreto es beber agua de viento… La energía cósmica es para el sediento que comprende que no somos un cuerpo con alma… si no un alma en un cuerpo… ¡Hay que despertar otras almas! Más allá de la música, el alcohol o el sexo, jóvenes y adultos, deben poder encontrar un sitio… un lugar on line que sea una oportunidad para favorecer su particular conciliación. Una especie de plataforma donde descubrir lugares maravillosos no contaminados, un espacio donde no existan ataduras, frenos, limitaciones, donde cada ciudadano pueda expresar su naturaleza mágica en un encuentro lleno de hechizo.

           La primera mitad del siglo XXI será un momento histórico sin precedentes. Una generación cósmica  generadora de grandes movimientos colectivos forjará las bases de la sociedad cósmica. Desde la Conciencia de Unidad se reunirá la energía cósmica mediante de acciones planetarias con las raíces profundas en la sensatez de la Ley Fundamental del Universo, así recuperaremos esa cualidad que tanto precisa nuestra raza: la espontaneidad y la sencillez perdida del niño que se asombra y curiosea.

      Rechazar el sistema que ha demostrado ser inhumano, no cooperar con una sociedad que ha colapsado, recuperando los principios más básicos, me refiero al genuino sentimiento por delante del frenético cerebro, alcanzando la propia esencia cósmica… así se dilata la conciencia… Y al liberar el alma que despliega sus alas, da como resultado una vida plena y pacífica, generosa de bondad.

      En este punto comenzará la inflexión de una época que despierta y sepulta al cadáver social. Será la explosión creativa de un impulso fraternal que marcará el devenir de la Humanidad. Nada hermoso puede realizarse en el arte, en la ciencia o en la vida, sino se libera energía cósmica. Y si no la hacemos emerger, de alguna forma siniestra, condenamos al planeta Tierra y sus habitantes. Si esta vocación escondida que poseemos en el fondo de nuestro ánimo no se desarrolla con auténtica motivación, la transgresión a la dimensión de un mundo mejor quedará frustrada ¿castrado el renacimiento universal? ¡Una obra esplendorosa está a punto de nacer! Liberados gracias al impulso que llega del alma que transforma milagrosamente aquello que acaricia con su aliento, moldea los nervios y los músculos, y todo el cuerpo, llegamos a movernos de manera prefecta. Lo digo por propia experiencia, hermanos.

_ ¿Pero será duradera? –pregunta Iván buscando el lado práctico.

_ Poco a poco crecerá. Se construye en el Tiempo, a expensas de la Creatividad.

_ ¿Y todos somos artesanos? –pregunta Oscar todavía mostrando dudas.

_ En períodos como el que vivimos es fácil que la gente se adhiera. Por una sencilla razón: porque se necesita… y muchos saben que es urgente. Se trata de nuestra salvación. Solamente así podemos huir de la autodestrucción. La reflexión y la discusión nos acercan a la verdad. Cada uno es libre de vivir esta experiencia con entusiasmo y esperanza, igual como si fueran poetas, músicos o dramaturgos que comunican emociones y valores que dan fuerza y consuelo. La vida de la energía cósmica está en la misma Vida, en la creación, más allá de las reglas o las incertidumbres o la utilidad. Todo se ha tornado rígido e inmóvil y casi inverosímil. Todo se ha vuelto poder o falsedad. Esta potencia a la que erijo un trono fluirá liberadora, y a la vez transformadora, en pocas décadas reemplazará a los burócratas del espionaje que se confabulan con el miedo y conspiran a través de las mentiras en los medios de comunicación. Cuando el ciudadano sensible está en la plenitud de su creatividad no se preocupa por el poder o el dinero o el estatus o el aplauso. No busca seguridades ni precisa garantías. Se arroja al mundo e inventa, juega y arriesga, improvisa impulsado por un halo de magnetismo que vibra, entonces se ríe de sí mismo con los demás y juntos se ríen con toda la Humanidad, los planetas y las galaxias. Y desde tanta alegría construyen al margen de los cargos, los premios y los honores, sin vanidad ni soberbia. El poder, tanto como las reglas y las normas son sustitutos de la llama creativa que se apaga, pero no está extinguida. ¡Vibra en el alma!

       ¡Mi llama nadar en agua fría sabe! …porque es una llama de energía cósmica. Y esta noticia excita, pero inmediatamente después envejece. Si la repites aburre. Aunque sabed hermanos míos, esto no es así para todas las personas. Cuando se contacta con la energía cósmica, en ella se descubren insólitos aspectos de inusitada verdad que desvelan misterios. Cualquiera puede iniciarse en la Luz. Cualquiera saldrá enriquecido ¿por qué? …porque es inagotable. Te obliga a salirte del cotidiano pensamiento. Ahoga el cansancio moral. Destroza el mal humor, tanto como la decepción y el desagrado, penetrando en una atmósfera extraña pero limpia y pura. En ese instante, uno puede entrever el armazón del universo convirtiéndolo para cada uno en apasionante relato. Tolerando el encantamiento se bebe ávido de conocimiento con un escalofrío frente a la revelación. Y con estupor… ¡nos tocamos a nosotros mismos, por dentro!

La mutación existe para que cada ser humano busque su tesoro y lo encuentre y a continuación, se comprometa a ser mejor que no lo había sido en su vida anterior. Cuando sucede mejora automáticamente todo cuanto se encuentra alrededor. Que el planeta que se habita sea “excelente” depende de cada uno.

Oscar e Iván se sumergen en el gran espíritu universal. Perciben que el gran espíritu universal está formado por energía cósmica y comprenden que la energía cósmica es el componente magnético que envuelve su cuerpo. Conciben a su propia alma de manera intacta y admiten que los dos pueden realizar milagros.

El Jaguar les recuerda lo que ambos ya sabían, pero con el atronador ruido de la maquinaria de la sociedad, la voz del corazón se había tornado demasiado tenue y frágil hasta entumecerse. Los pensamientos no enseñan nada en absoluto. Son las personas quienes al tomar conciencia descubren la manera de sumergirse en su mayor tesoro. Pero los adultos no creen en tesoros, son perezosos, prefieren ignorarlos para no tener que buscarlos. Por eso nada más los niños son sensibles a ese acercamiento que no es un chiste ni una broma. Cada momento de sincera búsqueda es una cita con la energía cósmica que permanece en abundancia durante la infancia, hasta que el adolescente se encamina en la vida adulta y entra en el laberinto.

Son pocos los que caminan hacia la antesala de su plenitud, sobretodo cuando piensan que el medio que los rodea está plagado de obstáculos insalvables. Les aterra levantarse contra su personalidad. Eligen protegerse con el uso de las posesiones, que constituyen la verdadera amenaza. Así mismo lo pensaron tanto Oscar como Iván, y por tal razón se convirtió su entorno en algo terriblemente horroroso hasta el día de su llegada a Tikal. Porque aunque latía en su pecho sin callar, la energía cósmica habla despacio y con sigilo. Y para evitar cualquier arrepentimiento futuro, existe el Jaguar para hacerlos tropezar con su propio tesoro.

 

Tikal da cobijo a la penumbra que se torna color. Aquí el alma se expresa en la palabra y en el gesto, pero además se imprime en la obra, porque el gesto y la palabra pronunciada se volatizan y solamente permanece el alma de la obra. El resto del espíritu que no ha logrado reflejarse, se evapora.

El conocimiento de los griegos egipcios y mayas, guardan al mismo tiempo la unidad y la diversidad de la condición humana. Se plantearon interrogantes casi idénticos, y sus respuestas tienen sorprendentes paralelismos, aunque siempre es posible advertir un rasgo individual, tanto como un común error: olvidaron  estimular los sentimientos desde adentro, desde el alma al universo, y por este motivo es que solamente El Encanto ha perdurado. Buscaron respuestas en el vuelo elevado de sus pensamientos, en el palpitar de las entrañas del momificado, en la disposición misteriosa de los cuerpos celestes. Era parte de la maniobra llegar hasta este momento absoluto para el desarrollo de nuestra civilización, definitivo para la raza humana. ¡Nosotros somos el mar que une los islotes culturales de antaño!

 

24 Diciembre, 2012 

En la jungla del Petén se pueden contar hasta doscientas ochenta y cinco especies de pájaros, pero residentes en Tikal, tan sólo garzas azules y blancas, halcones que anidan en los templos, loros que pasean por encima del gran bullicio, pavos dorados que se dejan fotografiar y multitud de colibríes de todos los colores posibles de imaginar.

Paredes de un laberinto orgánico vegetal de jungla seductora, fértil, que nunca duerme y que invita desde lo más recóndito de su espesura. Y de pronto son asaltados por un grupo numeroso de japoneses que cámara en mano, como torbellino dirigidos por un guía con prisa, casi los arrasan.

Se levantan y empiezan a caminar nuevamente juntos los tres hasta encontrar donde asentarse sin ser molestados por jaurías feroces de turistas que solo están de paso.

Iván los orienta entre árboles gigantes de zapote cuya salvia es la base del chicle, bordeando una línea de palmas datileras hasta un determinado sitio donde esconde la comida. Seleccionó el hueco del tronco del árbol milenario sin saber que entre sus poderosas raíces descansa una plataforma sepultada a poco más de ocho metros. Y como si se tratara del sombrero de un perfecto mago, saca suficiente alimento y una cantimplora que contiene agua todavía fresca. ¡Profesional de la supervivencia!

_ La energía cósmica –susurra el Jaguar con la piel eléctrica en punta- es un pájaro al aire libre que en la jaula de las palabras puede desplegar sus alas majestuosamente, pero no puede levantar vuelo. Ese no es su cauce, ni mucho menos su desagüe. El alma guarda la verdad del corazón, y cuando uno se suspende entre dos pensamientos, emerge la conciencia de esta fuerza brava. No se llama mediante la oración. Se la invoca a través de la predisposición y la convicción, elevándose para encontrar en el espacio abierto esta preciosa ventana de tan magnífico paraje. Y ahí se topa con mucha gente. Se permanece en comunicación con seres de luz.

Oscar vacila averiguando donde sentarse. Permanecen de pie. 

_ Y cómo lograrlo… -pregunta Iván esperando una aclaración inmediata.

_ Cuando en frente de tu ocaso, de pie en busca del amanecer, entre la oscuridad de tu monigote y el destello de tu despertar quieras transformar la voz del viento en melodía, y los soplos de vida en armonía, el discernimiento de la fría razón combatirá con la pasión de los apetitos no saciados, de los irreverentes impulsos que desde el sentimiento retan al intelecto. Entonces germina la energía cósmica, porque callada está el alma, pero conoce lo recóndito de tu misterio. Solamente en el silencio se descubre la desnudez del espíritu individual –y quiere agregar el Jaguar-. Cuando se obstruye la energía cósmica, el movimiento cesa perdiéndose en el espacio vacío. Si perdura este hecho, se llena de oscuridad el alma, y si la maldad de uno es demasiado grande, si ha crecido desde la misma cuna, no cabe. Entonces salta al exterior para salpicar de suciedad, pisoteando el jardín que es el mundo que habitamos.

_ Empiezo a creer que la energía cósmica es maravillosa –reconoce Iván-. Tengo los brazos abiertos cuando hay tantos mutilados. Mis ojos pueden mirar y ver, cuando hay tantos que desconocen la imagen y los colores. Mi voz, puede cantar, ahora con alegría, cuando tantas personas enmudecen a su pesar. Y mis manos, mirad mis manos… ¡trabajarán mendigando una porción de verdad!

_ Es prodigioso que podamos abrigar nuestro cuerpo con la energía cósmica, cuando hay tantas personas que no tienen donde resguardarse -asegura Oscar mientras sonríe-. Es fantástico amar, vivir, reír, soñar, cuando hay tantos seres humanos que lloran, odian, envidian, temen, soportan. Tantos que mueren antes de nacer. Tan poco es lo que voy a pedir, y, es tanto lo que tengo que agradecer.

Y así responde a los dos amigos el Jaguar con un singular gesto, tensando sus cuatro patas igual que si tensara un arco.

_ Extraordinario es… inesperado y sorprendente, que mis nuevos amigos se puedan balancear en la hamaca saludable de la energía cósmica -continua fluyendo el torrente de sus vocablos-. Con el tiempo se aprende la sutil diferencia que existe entre tomar de la mano a alguien y entrelazarte a su alma con lazos transparentes. Y aprendes que el amor no significa apoyarse en alguien. Y que la compañía no significa seguridad. Y empiezas a entender que el afecto no es un contrato, ni los regalos promesas. Y da comienzo la aceptación de las derrotas con la cabeza en alto, los ojos bien abiertos, así, tal y como estáis vosotros hoy… con la compostura del alma crecida que consigue construir todos los caminos en el ahora, en este preciso instante. Los atajos del ayer son viejos. Las sendas del mañana inciertas. Con el tiempo se sabe que incluso los agradables rayos del sol queman si te aproximas demasiado. Por lo tanto, hermanos, sembrad vuestro propio jardín y cosechad poesía luminosa de la que abre las entrañas de las personas para que broten joyas. Adornad vuestra alma con energía cósmica en vez de esperar vestir ropas de marca. Y regalad este obsequio en vez de un frasco de colonia, una corbata o una agenda. Solamente así aprenderéis que se puede sobrellevar todo. Comprenderéis que en verdad sois cada uno igual como cualquier individuo que habita la Tierra, seres potentes de incuestionable valor que pueden hacer todo.

         Y aunque sintáis cansancio… ¡volved a empezar! Si creéis que el triunfo os abandona, que un error es lastimoso y que la decepción del rechazo os hiere, volved a comenzar de nuevo, aunque la luz parezca que se apaga, el dolor os arda en el pecho y creáis que se ignoran vuestras súplicas. Incluso cuando la ingratitud sea la paga y el menosprecio del profano os corte la respiración… ¡que no se agriete vuestra voluntad consciente! Cuando se rompa la mirada por una lágrima, por favor, reanudad vuestro caminar sintiendo el suelo bajo la planta de vuestros pies desnudos. Que no se pierda lo que durante estos tres días inolvidables habéis ganado. Por favor, volved a retiraros para recogeros en vuestras almas y así cargar las baterías con la vitalidad del universo. Empezad otra vez aunque Todo parezca Nada -luego exclama–. Os digo que solamente cantaremos jubilosos cuando bebamos del río del silencio. Me lo dijo Oküli. Y ciertamente es verdad, tan sólo cantaremos jubilosos cuando bebamos del río del silencio porque cada uno encontrará en sus aguas aquello que busca. Yo fui en busca de mí mismo y encontré a la sociedad cósmica.

Se dilata el momento hasta que continua, justo cuando parece que ambos amigos han perdido el pulso y van a desvanecerse en el suelo.

_ Amaréis dar, compartir, cooperar a través de la energía cósmica al saborear lo majestuoso que es este canal hacia lo eterno del gran espíritu. Sobre todo en cada experiencia del “hacer el amor”. Pero no solamente en relación a los actos sexuales amorosamente placenteros, sino en cada situación, como en todos los acontecimientos, incluso en los más triviales, esos que parecen algo insignificante y prescindible. Ahí podemos servir con amor bendiciendo a nuestros semejantes, que son la proyección de nosotros mismos.

      Oscar, Iván, sed sinceros con la población del planeta. Amistosos con la generación cósmica. Y piadosos con los afligidos que se revuelcan en su lado oscuro. ¡Rescatadlos!

     ¿Estáis dispuestos a probar el alimento del lejano pasado? Fijaros bien, los astrónomos, matemáticos, y arquitectos, poseyeron un gran conocimiento. Pero solo a comienzos del siglo XX se alcanzó una perfección equiparable a la del calendario Maya, qué sucedió mientras tanto… hubo un enorme vacío… Volvimos a emprender un camino para torcernos otra vez, ¿por qué?

Nuevamente una cuestión planteada quedaba suspendida en el aire, esta vez entre dos intensos suspiros y un sueño recalcitrante. En esa zona sumergía la punta de su cola el Jaguar, igual como si mojara una galleta en el vaso de leche.

_ ¿Únicamente con herramientas de piedra largueada y pulida realizaron increíbles templos? Construyeron los mayas semejantes monumentos, ¿sin la ayuda de los humanoides que llegaron de las estrellas? Tenían una buena razón para volverse austeros en El Encanto… prescindieron de todo lo innecesario. Así deberíamos obrar en nuestra época. La energía cósmica debería ser la única herramienta. Los habitantes de Tikal perdieron el control de su destino cuando complicaron su civilización con estructuras sociales y políticas, abandonando la incursión en las ciencias y las artes. Igual que nosotros ahora perdemos el rumbo al prestar atención a tantas cosas que terminarán por destruirnos.

       En la Costa Atlántica de Nicaragua, antes de que llegasen los invasores, existía una igualdad uniforme entre los distintos grupos indígenas en gran medida porque todos se hallaban en semejante nivel económico-social. Eran todos pueblos tranquilos, básicamente cazadores y pescadores con una agricultura de subsistencia y un escasísimo desarrollo técnico limitado al uso rudimentario de la madera y de la piedra. Ignorantes de la escritura, vivían en paz sin necesitar más, pero la presencia inglesa convulsionó radicalmente todas las cosas. Modificó costumbres e impulsó nuevas acciones -avisa con la turbulencia del huracán-. Se pasó de la economía de subsistencia a la economía de mercado y a una desgarradora supervivencia agresiva fruto de la complejidad competitiva. Esta primera década del nuevo siglo nos encontramos a las puertas de una transformación similar. Ajenos a los principios humanos más elementales, nos perdemos en los objetos inertes e insulsos -y con un lamento solloza el Jaguar que aúlla estremecido.

Ambos amigos intercambian sutiles miradas, pero ignoran las necesarias lágrimas y conectados en la misma dirección como una flecha que viaja certera, preguntan, unánimes, con un chirrido diáfano.

_ ¿Y cómo afrontar el siglo XXI?

Afligido por la crudeza del diagnóstico contesta secamente el Jaguar, igual que una detonación de mina enterrada.

_ Lo afrontamos con un sistema deteriorado a las puertas del abismo. Los funcionarios no funcionan porque no saben cómo hacerlo ante tanta inestabilidad y contradicción en la cúpula del gobierno. Los políticos hablan sin decir nada, sin cumplir, sin resolver, demasiado entretenidos en pelear entre ellos por un mayor salario y otro cargo institucional. Están ocupados en averiguar qué tanto más pueden llevarse al bolsillo en vez de servir. El pueblo vota, pero no elige, y los votantes cada vez son menos. Los que tienen el dinero apoyan a los dos colores preferidos a sabiendas que no importa quien gane, pues es a ellos a quienes beneficiarán las leyes que se aprueben, y así es como el pueblo rescata a los bancos que como parásitos se alimentan de las personas que siguen dormidas. Los jóvenes son los que más padecen, desengañados por tantas falsas promesas. Tienen títulos que no garantizan el empleo. Y ya no acuden a las urnas porque han perdido la confianza en el sistema. Los medios de información desinforman porque prefieren vender a honrar su profesión. Ofrecen cuanto demanda una sociedad confundida que los subvenciona, precisamente para contrarrestar esta realidad y crear una fantasía paralela que les mantenga sedados y gratamente atontados. Los abogados se aprovechan de los débiles pactando a espaldas de sus clientes. Los jueces condenan a las víctimas porque es más fácil y ejemplar. Los sacrificados no se quejan. Así dispone el sistema de mártires que quemar. Los maestros no tienen apoyo de la administración, y los estudiantes han perdido sus sueños. Los padres no orientan a sus hijos por falta de tiempo, y los hijos, con tanta nefasta publicidad envueltos en absurdos videojuegos y necias motivaciones olvidan como amarse y se apartan de lo únicamente importante sustituyendo el amor por agresividad. Los doctores no mandan en los hospitales, lo hacen corporaciones empresariales interesadas en el lucro mediante la enfermedad. Los militares están en guerra contra sus compatriotas, pues sólo buscan el poder para someterlos. Los policías no combaten los crímenes porque están demasiado ocupados en cometerlos, golpeando la libertad de expresión y la dignidad de los pacíficos que solo reclaman justicia. Las bancarrotas se socializan pero las ganancias se privatizan. Es más libre el dinero que la gente. Las personas están al servicio de las cosas y las cosas no tienen sentimientos, por lo tanto, no pueden dinamizar ni operar en la energía cósmica.

Y por primera vez escuchan ensimismados las palabras que taladran su frente. Las mismas palabras que ya en sus subconscientes se revolvían desde hacía tiempo. Oscar como Iván, habían establecido idénticos parámetros al referirse al sistema que gobierna el mundo moderno. Por eso comprenden a continuación, cuando masculla el Jaguar con el estruendo de un cañonazo.

_ La energía cósmica es la ancestral herencia universal. En ella está la salvación de nuestro planeta y nuestra raza. Originó la creación para un fin que nos supera totalmente. Lo que tenemos, es la antesala para el derrumbe.

         ¿Quién puede despreciar la energía cósmica si es algo de lo que absolutamente nadie puede despojarse? 

       Podemos vivir como un vegetal, divorciados de la vida, sedados por un dulce cautiverio a diario en la apatía por falta de luz interna. Podemos seguir malviviendo, aún disponiendo de sangre que bombea el corazón, y de oxígeno para el cerebro, si carecemos de energía, es decir, si la ignoramos, bloqueándola, despreciándola, o postergándola, simplemente no estamos viviendo en la verdadera potencialidad del ciudadano cósmico. Porque la vitalidad de esta universalidad es todo. Eso es lo único que quedará al final.

    Se es productivo en la comunidad cuando la impulsamos. La energía cósmica no pone un plato en la mesa ni asegura un techo donde refugiarse, pero alimenta el alma y bajo esta premisa todo comienza de nuevo con maravillosas posibilidades y aciertos sustanciales. Actos característicos de su trascendencia.

     Formar parte de la energía cósmica es vivir con todo nuestro núcleo y esencia que se reúne en el alma, y con todas las demás fuerzas cuando se abren las puertas de la conciencia, justo cuando el corazón y el intelecto se fusionan dando paso al Tercer Ojo que nace a la vida. Es cuando el amor se expresa como una facultad, y no a modo de auxilio que busca calmar el vacío.

      Después de la agresión física a la que fui sometido bajo el Charco Esmeralda a manos de los ancestrales Annunaki, algo se me hizo presente. Luego del rito vislumbré con mayor claridad. Ahora lo sé bien. La energía cósmica manda inequívocas señales. Se perciben sutiles colores en el cielo y sabes que lloverá mañana. Os miro a ambos a los ojos y puedo saber qué es lo que me vais a decir. Las palabras no siempre son necesarias. Y fijaros bien: una flor no inspira los mismos pensamientos a un científico que a un poeta, pues el primero probablemente tenga engarrotado el corazón y el segundo, quiere beber del río de la ensoñación donde brilla la luz vital.

Como un reto interrumpe Iván para exclamar con rigor, igual como si taconeara con las palabras impacientes el suelo a martillazos.

_ Pero el científico nos enseña las propiedades y los beneficios de la flor.

_ Cuando el intelectual lleve la melodía del poeta a su actividad, como pura alquimia transformará su realidad, y a su vez el sistema que administra el devenir de la raza humana –cada sílaba del Jaguar ha sido un chasquido que ha emitido fulgor.

Se agacha el Jaguar, y al mismo tiempo se arrodillan los dos amigos.

Prosigue la reunión.

_ Una piedra está formada por átomos, igual que las personas, sin embargo carece de conciencia. No percibe la energía cósmica. Pero no es inmune a ella. Una planta es consciente de las condiciones del suelo, de las estaciones y la humedad. Por ello florece con el sol primaveral, lúcida, y sabedora de su potencial energético que desarrolla de manera limitada. Y el groso que constituye la Humanidad… no entiendo para qué se comporta como lo está haciendo ante la opción de su verdadera finalidad

        En comparación con los minerales y los vegetales, los animales poseen niveles de conciencia mucho más elevados, sin embargo, carecen de sentimientos y de un intelecto avanzado. Simplemente obedecen a sus impulsos. Sin un aumento del crecimiento a través de la potestad de esa potencia llamada voluntad, esa habilidad que con derecho subyace en la energía cósmica, apaga el verdadero progreso de nuestra raza. La Humanidad tiene la aptitud exclusiva, pero niega esta disposición, y en general, actúa a base de impulsos igual que los animales. Pero lo más grave es que a sabiendas que solamente utiliza el diez por ciento de su destreza universal, se entretiene con juguetes infames que fabrica ampliando su colección con los androides, quienes no por azar desearán convertirse en humanos.

     Y por el momento no hallo respuesta al por qué reaccionan aceptando los impulsos que vienen de fuera cuando es “ADENTRO DE UNO” donde todo acontece. La sociedad entera está a punto de caer en su lado oscuro.

     Por encima de todo, los seres vivientes podemos optar por funcionar de mil formas distintas y sin embargo, los acontecimientos demuestran que no escogemos la mejor opción, ¿por qué?

         ¡Nos estamos limitando a malvivir como norma!

         Lo invisible, lo intangible… eso es ilimitado.

     Cada uno de nosotros puede acceder al cotidiano milagro de acercarse a la evolución del espiral, y así vivir en la inmortal armonía del universo.

   La energía cósmica es el quinto elemento. El quinto por descubrirse después, pero le pertenece el primerísimo lugar porque penetra en todas las cosas y los cuerpos sustentando a las demás substancias elementales.

        Es invariable y permanente.

        De este singular elemento nacen todas las cosas.

    La energía cósmica da origen a todo que de lo contrario no existiría.

        Hay un Orden Perfecto. Bienvenidos seáis todos los dos.

        ¡Enhorabuena!

_ ¿Estás diciendo que yo, como Oscar, igual como cualquier otro poblador terrestre, como parte integrante todos de este fenómeno llamado Humanidad podemos emprender este Orden Perfecto y escoger… participar?

_ En efecto Iván. Puedes ponerte en este lado o permanecer al otro lado… en el Lado Oscuro de la Humanidad.

_ Entonces –inquiere Oscar- si comprendo bien, ¿todo cuanto a felicidad se refiere pasa por una disposición incondicional de plena apertura a dar con el propósito en la vida?

Al Jaguar se le sale el alma por cada lunar de su planetaria piel.

_ En efecto Oscar. Tú tienes una misión. Una realización que debes completar. ¡Cierra tu círculo de una vez! Y tú, Iván, deja que fluya libre el espiral. Han sido demasiadas vueltas… es tiempo de rasgar el círculo y volar. Ambos estáis predestinados a completar un milagro.

        La expresión de esta experiencia va a liberaros de verdad. La realidad última del entorno, igual como vuestro propio potencial, son ilimitados. Solamente nos limitan los esquemas, las reglas, la acumulación de datos estériles. Cada uno de nosotros, indirectamente, creamos el medio donde vivimos. El medio donde debemos desarrollarnos mediante innatas fuerzas que actúan desde el centro del alma. Además de los aparentes cinco sentidos, la sabiduría llega por medio de la energía cósmica más allá de los conocimientos que se transfieren. Tras este viaje alucinante al fondo de uno mismo hay que irradiar lejos esa Luz. Pero nada van a conseguir mis sugerencias. Será solo vuestra misma voluntad.

        Esta dimensión del nuevo palpitar es un instrumento a utilizar como guía intuitiva e invisible comunicación telepática, porque fácilmente podemos aparcar la maldad que está manchando peligrosamente nuestra raza. La existencia humana compleja y diversa no es sino una bendición, pero se desbarata a diario nuestra civilización.

    En este caos hay una valiosa oportunidad. Este accidente histórico muestra la solución, nuestra salvación, que no es otra más que la exaltación de la energía cósmica frente a la negación. Hay un Orden Perfecto en el Universo que va desde la más diminuta de las células a la galaxia más lejana, porque unos y otros somos al mismo tiempo Todo. Tomad esta concepción de la creación y llevadla a cada rincón del planeta, igual como yo me comprometí en el Charco Esmeralda a regarla al emprender mi viaje. Sembrad en los campos de los corazones humanos que tanto albergan el anhelo de una vida mejor. ¡Compartid!… con amigos y nuevos hermanos!!!

        Que esta noción sensata llena de luz llegue a vosotros para que podáis obrar, si es que sentís la llamada adentro. Cierto es que debe construirse otra alternativa más atractiva porque la Tierra es un edificio que amenaza ruina. Dotemos juntos al mundo contemporáneo de una conciencia más elevada. Y gocemos. Revolquémonos en el placer de la dicha. La energía cósmica subyace junto a tu oreja Oscar, bajo las plantas de tus pies Iván. Peina mis cejas y se mueve con las pestañas de los tres al yuxtaponer el tercer ojo. ¡Asumid la responsabilidad! Decidme… ¿vais a comprometeros de verdad?

_ Sin duda tu espiritualidad es vibrante y explosiva -dice Iván al Jaguar con una coreografía de llamativos gestos de relieve fresco.

_ Yo diría más, es impecable y extraordinaria. De inusitada convicción -dice Oscar simulando con su cuerpo un crucifijo que asemeja todo un paisaje.

_ Y entonces… si puede actuar a través de mí, a través de vosotros dos, ¿no puede también actuar a través de cualquier otra persona del mundo?… –pregunta con tibieza sin que sus vocablos resulten pegajosos-. Nacemos en la Naturaleza pero cuando lo hacemos por segunda vez, por propia voluntad, en la conciencia de unidad universal, tocamos el cosmos del gran espíritu que late dentro de nosotros. Nuestra causa no es nueva pero nuevo debe ser nuestro caminar y nuestro modo de proceder. Todo cuanto contemplamos, aunque parezca estar fuera, vive dentro de cada uno. Son pocos los que pueden notarlo desde el alma. Demasiado los que intentan verlo desde la imaginación. Esta vida finita es solamente una sombra… el interior de la cueva donde nos mantenemos presos negando la luz a unos pocos pasos. Quizás todo sea un simple chiste que se nos revele en el instante después de nuestro final. Pero mientras tanto o digo que si en realidad hay solamente un pequeño rincón en el universo que a buen recaudo se puede perfeccionar… ese rincón eres tú y tú! Aprovechad la esencia que habita en vuestro interior. Todo lo demás viene solo… con su encanto y con todo su misterio.

El Jaguar da una rápida ojeada panorámica a su alrededor a la caza de un vistazo de ineludible vida.

_ Nuestro entorno son nuestros jardines. La voluntad es el jardinero. El medio que nos rodea puede ser infinitamente bello si nos miramos como una flor llena de fragancia dispuesta a soltar, alas al viento, su melodía. Pero hoy la primavera tiene una esquina amputada. ¡Qué amarga verdad  que dilapida la armonía! Es un dolor apetecido, un daño infligido de fácil mudanza.

 El Jaguar mantiene la mirada como un crujido, de ningún modo miope.

_ Nunca pongáis en duda que un pequeño grupo de ciudadanos sencillos turbados por el futuro y comprometidos en algo sumamente urgente y necesario, puede muy bien la respiración del planeta y el devenir de la Humanidad. De hecho, es lo único que lo ha cambiado de verdad, cuando la verdad se ha batallado partiendo de un solo individuo sagaz y valeroso que ha prendido la mecha.

Una solitaria ave sagrada para los mayas, el quetzal, se agita discretamente entre las enredaderas hasta posarse en un tronco hueco situado en el suelo.

Se despierta el deseo de renovación cuando adquirimos el sincero convencimiento de nuestra inutilidad a costa de dolorosos desengaños.

Al sobrevenir una sucesión de fracasos, se despierta la necesidad de formar un carácter más “perfecto”. El desamparo trascendental estimula la búsqueda de una personalidad más pura. Una puerta se cierra. Otra puerta se abre inmediatamente, pero distraídos con lo que terminó y se marchó para no regresar, desatendemos la imprescindible senda que conduce a la evolución existencial, y, malgastando el tiempo, se cierra esa nueva puerta dejándonos suspendidos en el abismo. Oscar e Iván reaccionan justo antes de que esto ocurra.

Más allá de los defectos comunes del carácter, los seres más nobles y sabios, los Honestos del Mundo, son quienes se han interesado en modificar aquello que no funciona, fijándose en torno a la naturaleza de su genuina esencia, asentándose en el objetivo que pretenden alcanzar en la vida, establecidos a partir de los medios disponibles para lograrlo. ¡Los tres juntos van ligados!

 

Sin variar radicalmente la vida, no se pueden desarraigar los defectos que están en el lado oscuro de cada uno.

Se puede llegar a ser todo lo que se quiere cuando se quiere todo lo que se puede, cuando se es lo que siempre se ha sido por lo cual y para lo cual uno existe. Quienes en verdad son hábiles en determinado campo, pueden errar el trayecto, pero conseguirán reencontrarlo y triunfar antes o después.

Para que un ideal de existencia llegue a ser verdadero, necesita ser realizable y desempeñar un papel activo. La exteriorización de la intimidad de la más pura esencia del individuo no puede ser ficticia. La obra, es un reflejo de la vida que yace en el alma. Y el entorno circundante, en todas sus manifestaciones, acaba por aceptarla convirtiendo sus partes en comprometidos colaboradores. El temple del alma es el reflejo del “ideal de vida” que uno se ha forjado en instantes de completa lucidez.

No hay libertad sin conciencia; y sin libertad, no hay voluntad. Y sin voluntad no somos sino títeres del sistema moderno que causa desdicha y promueve la crueldad. Porque lo trascendente no es saberse libre respecto a algo sino ser libre en la iniciativa e intención, ¿libres para qué?

Entonces surge esplendorosa la Justicia Universal.

 

El sol, después de descender por el cielo de manera continua durante seis meses, hacía una arcada más breve en el lugar más bajo del cielo en donde parecía detenerse hasta quedar suspendido. No se había movido las dos jornadas anteriores y no se moverá durante el resto del día, mostrándose quieto, como si falleciera. Pero luego de esta pausa o muerte simbólica, elevará de nuevo su arcada anunciando días más largos y cálidos. El sol muere por espacio de tres días, pero solo para reaparecer de nuevo intacto, reafirmando que no hay muerte total sino una constante actividad cíclica. ¿Lograrán resucitar Oscar e Iván igual que lo hace el sol?

El movimiento siempre entraña peligro. Libres de prejuicios superfluos, tal vez se abrirán a la voluntad del universo con serena confianza.

 

La Naturaleza los insta hacia la concordia en la esfera de las relaciones personales que están compartiendo entre sí, intercambiándose mucho más que palabras que abrazan las afinidades y alejan la confrontación. Esta madrugada se abre el sendero invisible. Y sucede porque disponen del ímpetu vital para resolver los crucigramas de la vida. No obstante, deben conceder prioridad a esta encrucijada lista para la mutación. ¡El futuro de la Humanidad puede dar un giro radical!

Preparan el terreno para su alumbramiento tanto el viento como la Tierra, y el Cielo, invitado de honor. Falta una simple chispa para que se origine el Fuego. El alumbramiento existe próximo. Están libres de tensiones y hostigamientos a punto de dejar atrás su propia leyenda. Yo lo sé. ¡Puedo dar mi testimonio! Y advertir que es peligroso.

 

Lunes 24 de diciembre del 2012, anochecer del tercer día 

Retumban los cantos de los pájaros con ritmos que sorprenden no más que el mono aullador cuando discute su territorio y gime y silba.

Caminando entre las sombras imponentes de los frondosos manglares, tropiezan sin saberlo con insectos desconocidos que les respetan por su atrevimiento, al tiempo que disimulados reptiles disimulados y mamíferos sorprendentes esperan expectantes su nuevo movimiento.

Pueden seguir avanzando alumbrados por el fulgor inmenso sin preguntarse qué dirección tomar, seguros en su camino que se dibuja ante ellos como un largo pasillo con moqueta roja hasta los enormes cortinajes sostenidos por gruesas anillas de madera veteada que de un simple tirón bastará para correrlas al tiempo que un tic-tac, regular, resuena discretamente presagiando una bomba, ¿falta mucho para llegar?…

Es precisamente hasta la Gran Pirámide que comparecen buscando como despojarse de sus viejas vestimentas para reconstruirse desde su genuina esencia y, ¿serán reconocidos, bendecidos, bautizados por el gran espíritu?

 

Han llegado a fin de elevar sus almas hasta las estrellas para ensayar la Luz en el lugar denominado como El Mundo Perdido de Tikal. Son instantes de años y décadas contenidas hasta hoy, noches y días pendientes de presidir esta fiesta.

Y descubren su influencia en el mismo lugar donde los primeros Maya esculpieron estelas y levantaron el templo que quiere acogerlos en su seno.

Ahora que han descifrado la órbita de su vida infinita, trabajarán con maestría el jade de su alma plasmándolo en singulares bellezas de trascendente significación. Porque ellos comienzan a dar nombres a cada piedra árbol y nueva flor. ¡Aquí mueren los héroes! ¿Nacerán mensajeros tallados con gusto a partir de las más selectas piedras preciosas?

 

Ahí está encima de sus cabezas la luna creciente estimulando la parte intuitiva de su alma. La madre naturaleza bendice la tierra. De sus enaguas de estrellas brotan bosques tibios y húmedos. De la frescura de sus entrañas alzan vuelo preciosos pájaros de plumajes imposibles de pintar.

Había oscurecido hacía horas. Todavía no despunta el alba. Portentoso escenario que no varía. La enorme plataforma verde se les ofrece con generosidad. Frente a ellos se alza solemne la Gran Pirámide.

_ Y este zumbido aterrador… ¿qué es?- pregunta Oscar alarmado.

Iván sabe qué hacer cuando la oscuridad cobra vida. No en balde lleva ocho noches de ventaja.

_ Cuando yo os diga agacharos… ¡agacharos!

_ No te ha dado miedo andar con tu tienda de campaña de aquí para allá –pregunta Oscar a su amigo.

Y advierte el Jaguar como si todo él fuera una emanación de jazmín.

_ No muy lejos de las ruinas abundan los pumas, manadas de jabalís, enormes serpientes inofensivas, y también mora la Coral venenosa.

_ Este es el lugar de residencia del tapir, el armadillo, la perdiz y el garzón azulado –afirma Iván-. Hay gatos de monte, faisanes y el pajuil, además de gran diversidad de hongos. No he dejado de inspeccionar la zona. Me gusta saber donde estoy. Y realmente os digo que la jungla es inquietante. Sus sonidos son estremecedores. Vive la noche, Oscar, mi querido amigo mío. Su latido se esconde en este valle de piedra. Cuidado… ¡ahora!

A su señal, Oscar y el Jaguar se agachan y una espesa alfombra voladora pasa rauda como legión depredadora por encima de sus cabezas. Permanecen en cuclillas agazapados a la expectativa. Los murciélagos vuelan de la Gran Pirámide al Palacio de las Ventanas, llevándose todo cuanto pillan por delante.

Cuando se reincorporan, tres ardillas blancas trepan con agilidad por las lianas hasta las ramas de una ceiba cuyo tronco es más ancho que un camión.

_ Cuando despierta la noche –explica Iván- los animales salen de caza. El primer día que llegué me topé con una enorme serpiente denominada Barba Amarilla de aproximadamente once metros de largo.

Oscar desvía su mirada haciendo un rápido recorrido de ciento ochenta grados.

_ Al día siguiente, ¿sabéis lo que me ocurrió? –Iván escenifica con gracia lo sucedido-, un pisote se había acercado. Estuvo merodeando un buen rato. Se detuvo para olerme y, acto seguido, se orinó en mi pierna, ja, ja, ja. Quiso advertirme que ese era su territorio. Sugería que si quería permanecer ahí debía pagar un tributo. Le di una tortilla de trigo que me sobró del almuerzo. Estuvo muy entretenido, pero ese hedor casi me aniquila. Al acercarse otro pisote defendió sus dominios. Y luego se acurrucó a mis pies para velar mi sueño. Me protegió de cuantos depredadores nocturnos habitan Tikal.

Iván concluye su anécdota justo cuando el Jaguar penetra la roca maciza del potente y angosto templo de la Gran Pirámide denominada Serpiente Bicéfala.

_ Iván, Iván… ¿has visto lo mismo que yo? -pregunta Oscar estupefacto.

Pero su amigo mantiene la boca abierta y no reacciona.

Oscar se abalanza sobre Iván empujándole, tirando de su brazo, insistiendo con histerismo grave.

_ ¿Te has dado cuenta?… dime, ¿lo has visto? –prosigue un Oscar histérico.

Mientras la noche se derrumba espesa, la oportunidad se enciende como una candela en la oscuridad.

_ Sí Oscar sí, ya he visto que ha desaparecido –le confirma.

Iván está pasmado por lo extravagante del acontecimiento, pero no ofrece ninguna señal de excitación.

El Jaguar se había evaporado como si fuera agua.

 

Lo característico de la vida es su devenir, el cambio, así el príncipe de Tikal, como la misma vida no era en ese instante como lo había sido en el instante anterior. En cada momento las cosas varían tanto como los seres humanos.

El río, siempre es río, mas no siempre es el mismo río porque la corriente arrastra el agua. Y el fuego por ejemplo… ¡nunca es idéntico! Pero siempre es fuego. El desierto nunca es el mismo desierto sin embargo siempre es el desierto.

Por un rato se silenciaron ambos amigos. Ninguno despegaba los labios. Solo se miraron largo rato sin apenas pestañear. Los dos pedían orientación a su corazón solicitando directrices a su mente intentando alcanzar su alma.

La manera de preparar el futuro es ser plenamente conscientes del momento. Iban a actuar convenientemente en ese presente inmediato. Se creaba el clima propicio para canalizar adecuadamente el flujo de la vida.

         Pero Oscar gruñe iracundo mientras comienza a caminar con brío.

_ ¡Vámonos!… ¡ya no quiero estar aquí! -murmura confundido agitando las manos en el aire, mientras se aleja hasta que se gira y se detiene para proclamar ruidosamente-. ¡Ahora es el momento! … ¡Todavía estamos a tiempo, Iván!… ¿Y si nos ha estado engañando desde el principio? ¿Y si todo es una maldita trampa? Y si lo que ha sucedido no es otra cosa que un espejismo… su aparición, sus palabras, su desaparición –entonces corre hacia Iván para embestirlo-. ¿Qué sabemos de él? Qué sabemos, ¿diii-me? -farfulla con su rostro compungido.

Con frialdad le contesta su amigo.

_ A veces no es necesario saber nada. A veces solamente hay que dejarse llevar en vez de nadar contra corriente. No es bueno pretender controlar todas las situaciones. A mi me sobrepasa todo lo sucedido. Pero no voy a huir. Voy a abrazar esta senda que se abre. Sea lo que sea, no está para que retroceda. En ocasiones, hay que saltar al abismo sin miedo… ¡y no precisamente con los ojos cerrados! Vamos… ¡vamos adentro amigo mío! ¡Siento escalofríos! Es una señal de que tal vez algo maravilloso y perfecto está a punto de pasar. Tú lo has visto igual que yo. No era ningún vampiro. No escupía fuego. Me ha parecido un espíritu revelador que podía haber hablado a través de una radio.

_ Es un fantasma… con apariencia de normalidad…

_ A mí me ha parecido simpático y en modo alguno torpe. He percibido claramente su función, su intención, su…

_ Y si es un tirano que caza a sus víctimas para succionarles el alma, ¿eh? ¿No se te había ocurrido? Ha venido y se ha desvanecido, pues ya está, se acabó, adiós! Fíjate que no ha dejado huellas en la maleza… esto es indecente… brutal…

_ Serás bobo Oscar. Yo creo que todas las cosas tienen manos para asirnos, ojos para mirarnos, orejas para escucharnos, y paseamos pensando que no nos observan y nada quieren darnos. Pero están mirando. Nos han escuchado. Tendremos que dar una pirueta en el aire y…

_ Estás loco Iván –protesta muy alterado-, yo no quiero entrar… además, ¿cómo podría hacerlo dime? ¡Cómo voy a entrar! ¿Penetrando la piedra caliza? Debes estar bromeando -y completamente perturbado le espeta-. ¿Sabemos que hay dentro?

_ ¡Justamente por esto hay que entrar! ¡El viaje no ha terminado! Tú piensa… y si se trata de una puerta interestelar… no te parece interesante, ¡yeah!

Iván está decidido a indagar hasta las últimas consecuencias. Se dispone a dirigirse donde se desvaneció el Jaguar, cuando escucha implorar a Oscar ajeno al puente de diáfano cristal que se tiende.

_ Iván… no serás capaz de abandonarme aquí ¿verdad?

_ Te encuentras en un cruce de caminos… ¡tú decides Oscar!

_ ¿No sabemos qué podemos encontrar del otro lado?

_ Pues por eso mismo Oscar… ¡Hay que continuar!

_ Mejor nos vamos de aquí -insiste ante un malhumorado Iván.

Oscar da tumbos de un lado a otro, muy nervioso, y no detiene su ataque de ansiedad hasta que un tremendo bofetón lo tumba.

_ ¡Reacciona imbécil! -grita a su amigo con el amplificador a tope por primera vez en su vida–. ¡Déjate ya de tonterías! ¿Por qué no va a poder existir un escenario mágico que nos despierta del verdadero sueño de la realidad?

No fue el oro que corrompe el amor y las virtudes humanas, fue la limitación del medio que me rodeaba y el afán de una nueva aventura lo que me trajo hasta aquí. ¿Crees que no voy a seguir? ¿Crees que me quedaré cruzado de brazos mirando a otro lado?

_ ¡Estás loco!

_ La locura radica en no intentar avanzar porque no lo entiendes… y no lo entiendes porque por ser increíble no es menos cierto, Oscar. Tu desmesurada racionalidad terminará por matarte.

Y desde el suelo, temblando todavía, Oscar tartamudea frotándose la mejilla mientras se incorpora.

_ No sa-be-mos que nos pue-de pa-sar …

Tenía derecho a flaquear. Lo había hecho toda su vida. No era de extrañar que le asaltaran todos sus miedos a la vez. Titubeaba, ¿por última vez?

Oscar estaba acostumbrado a dejarse vencer, pero cuando Iván pasa el brazo alrededor de su hombro para caminar a su lado, ambos con el mismo paso, se tranquiliza y recupera el calor de los primeros viajes en autobús dirección al colegio Le Bon Soleil. Y revive los afectos recíprocos durante los encuentros en París, en Grecia, en Egipto y…

Poco a poco recobra Oscar la lucidez. Mientras Iván le anima a respirar pausadamente, de pronto, como si hubieran cambiado con gran rapidez el decorado, allí están esas impresionantes fauces abiertas en ambas cabezas que simbolizan cuevas y son pasadizos secretos. Entradas al inframundo donde se realizaban los ritos iniciáticos.

El Jaguar los invita a ser tragados por la Gran Serpiente Bicéfala y como antaño serán vomitados o excretados, volviendo a salir poseyendo los poderes sobrenaturales de un Chamán. Penetrar en esta dimensión que Einstein descubrió y destruyó antes de que maléficas mentes se apoderaran de su fórmula, permite morir para renacer. Significa sacralizarse. Por eso los Maya dibujaron fachadas serpentinas en los templos a los que sólo tenían acceso los Iniciados, personas respetadas entre las que se encontraban maestros, curanderos, adivinos, niños polifacéticos. Algunos ejercían la brujería con ayuda de plantas medicinales y hongos psicoactivos.

Si Oscar e Iván consiguen completar el rito, lograrán transformarse en animales, en minerales, en suspiros y también en bolas de fuego, incluso en ángeles celestiales y cometas estelares que cruzan la Vía Láctea. Podrán compartir con los antiguos dioses Maya de la Naturaleza, sitios sagrados por excelencia, campos y montañas, ríos y ensenadas mediante la convicción interna de que parte de su alma genera el Quinto Elemento que concibe la vida del universo.

 

Con paso delicado, el príncipe de Tikal silba desde el fondo del pasillo que se ilumina. Y suena el crujido.

_ He visto en ti, Oscar, a La Flor con Cabeza Humana. Acariciarás lo que buscas: armonizar ecología y modernidad, mundo viviente y tecnología. Hermano, hoy el gran espíritu se regocija. Ha terminado el rechazo de tus plegarias. Ya no ocultarás más tu rostro. La fragante llega para que reacciones.

Y Oscar, en trance, contesta.

_ Despiértame por favor del sueño de la razón. Fertiliza mi mente con puros anhelos del corazón. Haz que pueda ofrecer a la comunidad que me rodea una visión equilibrada de la energía cósmica. Permíteme, mediante esta comunión, liberarme de los enemigos interiores y exteriores. Despréndeme de todo aquello que me mantiene prisionero a los niveles inferiores de los mundos, a fin de que a través de mi alma pueda correr el mensaje que proclama el gran espíritu. Y cuando la Fuente de La Vida mane de mis entrañas, mantéenme próximo a la gente para que no vean en mí a un ser extraño. Por favor, que puedan escucharme confiados y ser, para ellos, canal hacia lo eterno.

Y a continuación del parlamento sufre una especie de desmayo. Se escucha un fuerte golpe seco cuando su cabeza se estrella contra la roca.

Y arrodillado a sus pies, como el mejor transmisor exhorta el Jaguar.

_ Yo me encuentro siempre, peregrino del viento, más allá de tus fronteras. No me busques en lo que ves, en lo que tu lógica humana pueda abarcar. Búscame en el horizonte sin fin de lo increado. Allí donde la luz se condensa para formar evidencias. Y cuando me hayas discernido, retenme en tus ensoñaciones para que el pueblo de tus células sienta el placer de ese encuentro y para que tu entusiasmo desborde y puedan los que están junto a ti sentir el misterio de mi presencia. Necesito cantores. Necesito rapsodas. Necesito escribas que relaten mi gesta. Tú has recibido sensibilidad y razón para narrar con belleza la crónica de nuestro encuentro. Purifica tu alma para vivir este día de gloria plenamente. Para que puedas comprender en toda su amplitud el significado del Secreto. Como escritor, podrás invocarme para ver editada tu obra. Conseguirás el consuelo de los avatares de la vida y también que los enemigos nos dejen en paz. Amarás el estudio y la lectura. Y obtendrás protección contra los pensamientos sombríos y el desinterés por las tareas sociales.

Inmediatamente, con una coqueta ovación se dirige el Jaguar hacia su otra alma afín que avanza por el pasillo iluminado. Y se nota el crepitar.

_ He visto en ti, Iván, al Pájaro con Cuerpo de Serpiente. Y puedo asegurarte que vas a conseguir lo que necesitas: el equilibrio entre la ciencia y el arte, la cultura y la naturaleza. Hermano mío, Amigo de la Humanidad, el Primer Elemento está contigo. Siempre te ha pertenecido.

Completamente extasiado, responde Iván, flotando, con los ojos del revés.

_ En mi calidad de serpiente con alas apelo al gran espíritu que sostiene el universo. Que sostiene todos los que caen y levanta todos los que están encorvados. Quiero que mis labios expresen tan sólo lo que es digno. Quiero que mi verbo descubra a quienes escuchan, la profundidad de la Obra. Quiero que, como a ti, todos los que a mí acudan encuentren sostén. Vivifica mi palabra. Haz que con ella pueda abrir anchas perspectivas. Que con ella pueda iluminar insondables abismos. Haz que a través de mi se expresen tus más elevadas virtudes. Hazme por favor, el constructor en la Tierra de esa aldea eterna que vive bajo el Charco Esmeralda.

Entonces Iván soporta un terrible desfallecimiento. Y otro brusco golpe resuena como perpetuo eco en el interior de la Gran Pirámide.

Con una mano en su pecho y la otra en su frente, con el acierto del esperado mensajero exhorta el Jaguar.

_ Te he dado, peregrino del viento, la facultad de poder expresarte de manera convincente. Quiero que estructures en la tierra la obra que se requiere. Que pongas el blanco en los espacios reservados al blanco y el negro en los espacios reservados al negro. Pondrás Luz donde debe estar la luz y las tinieblas en el marco reservado para ellas. Separarás los sentimientos de la razón, de manera que los unos no invadan el espacio de los otros, para que pueda consolidarse el amor. Y cuando tu vida termine todo debe estar en su sitio y en perfecto orden, en perfecta armonía. Conseguirás todo esto con el poder mágico de la palabra, y cuando vuelvas a mí me rendirás cuentas de las palabras vanas que hayas pronunciado. Si no puedes estar en sintonía conmigo, te lo imploro: ¡cállate! Búscame en el silencio y me encontrarás cuando tus labios se cierren y tu alma susurre. Te concedo a ti, Iván,  cualquier cosa que me pidas. Renombre, fortuna, saber filosófico y espiritual. Podrás expresarte con humor agradable, modestia y moderación. Y te protejo contra la tentación de elevarte presuntuosamente por encima de los demás.

Y así es como el Jaguar les entrega una escalera para que asciendan a un estado más elevado donde reunirse con el gran espíritu para conversar cuando quieran. 

Parpadea varias veces. Se frota los ojos sin lastimarlos con sus garras.

Estira los óvulos de las orejas de Oscar e Iván, y se gira de espaldas, extendiendo sus largos brazos con las patas traseras abiertas y la cola enroscada.

Y en ese momento los dos amigos se miran atónitos el uno al otro, preguntándose qué tiene de animal o persona ese ente puro, mientras sus almas escuchan el singular ronronear aterciopelado.

Entonces recuerda el Jaguar a un hombre entregado a Tikal.

_ Alfred P. Mandslay supo combinar su vena aventurera de explorador con una dedicación perseverante del estudio minucioso de la cultura Maya. Sacó moldes, muchos moldes de yeso y pasta de papel de las primeras esculturas que descubrió. Así he recorrido yo Centro América exponiéndome al riesgo, sacando moldes a los sentimientos que imprimo en mi alma de papel. Fue preciso que se abrieran los mismos caminos que en esta jungla.

     Su expedición tuvo que eliminar la densa vegetación que envolvía los edificios cubiertos por espesas capas de tierra y fango, pero no es necesario tanto esfuerzo para comprender un Mensaje que encanta. No se precisa equipo técnico ni recursos económicos, tan sólo recuperar el libre albedrío. No se necesitan planos, ni inventarios, ni tomar fotografías. Pero sí retirar los escombros de las viejas teorías y las enseñanzas tergiversadas.

Y ambos visualizan las imágenes del fabuloso prestidigitador que fue Alfred P. Mandslay embaucando a un grupo de personas para que lo siguieran hasta el fin.

Los dos amigos permanecen en éxtasis ignorando el largo desvanecimiento.

_ Somos seres que gozamos y padecemos. La existencia humana también es padecimiento. Y lo causa el apego a las cosas. No hay que limitarse a los deseos materiales. Tampoco hay que evitarlos. Hay que reducirlos a lo estrictamente necesario que siempre es menos de lo que imaginamos, encontrando ese punto intermedio entre el exceso y la nada, entre el placer y el ascetismo. Noble camino es efectuar conscientemente y con rectitud las actividades humanas del sentir, pensar, decidir, expresarse, esforzarse y gozar. No mediante la conducta. Desde la actitud de un obrar cósmico.

El Jaguar de cósmica piel recita el TRAYINGA de los Annunaki:

_ Oh! Luz que ilumina el universo, ilumina mi alma para que pueda cumplirse la Gran Obra a través de nosotros.

 

De las entrañas del Templo de la Gran Pirámide, desde lo más hondo, aparecen en lo más alto del santuario de El Mundo Perdido.

De repente sienten la fría piedra bajo sus pies. Sopla una suave brisa y, ajenos al vértigo, sin saber como han llegado a la cumbre del templo, intuyen que han ascendido por la gracia de la realidad mágica que los ha llevado hasta la cima.

Oscar e Iván contemplan el panorama que solamente habían captado en ocasiones, cuando este remoto lugar les envió extrañas señales por años.

Y sin sorpresa se dejan visitar por los vocablos del Jaguar.

_ Con mi viaje a Nicaragua despertó mi conciencia. En Ometepe me desnudé y escuché mi voz interior, tocando el fondo de mi ser hasta alcanzar el equilibrio en medio de dos volcanes. Con los Annunaki entendí que se estaba produciendo mi regeneración a nivel celular.

       Tal como me había indicado Oküli, descendiente de los primeros Maya, imaginé los rayos de sol penetrándome, alojándose cómodamente en mi alma y, más tarde, manar desde mis entrañas, proyectándose al exterior con generosidad. El TRAYINGA es una oración poderosa y vigorizante. Comprendo que acaricié el sol, y esta luna hermosa me desvela el gran espíritu que me afané por alcanzar… cuando es lo que por naturaleza ya soy, él, el mismo Dios.

         Reconozco que al inicio los relatos de Oküli me parecieron inauditos, pero ahí estaba su convivencia y la unidad de la tribu para confirmarlos. Hay que volver a nuestros orígenes, reemprender el camino. ¡El buen camino!

        Yo tenía mi historia. Podía haber terminado muy mal, pero gracias a mi estancia en El Encanto hoy estoy en Tikal, y nadie sabrá nunca como estuve a punto de perecer en el combate como cualquier soldado que naciera trágicamente en la guerra que no ha solicitado.

        Mi mutación es evidente, porque igual como la vida, en el principio de los tiempos, no apareció en los océanos como se había dicho, sino en las galaxias lejanas, el las lagunas de cosmos y los pantanos del universo, en lugares secos y calurosos que vieron la luz, a ratos fríos y húmedos por la oscuridad. Lugares que se secan y se rehidratan como el Charco Esmeralda, al igual que al principio de la vida, cuando hubo cuarzo y arcilla en donde largas cadenas de moléculas quedaron atrapadas para asociarse unas con otras y alimentar así la raza humana que se dedica a fundar civilizaciones que se extinguen. Pero la energía cósmica permanece en estado latente. Bruscamente pasaremos del círculo vicioso que nos enferma a la perfección del espiral que se proyecta.

         Cuando hubo la explosión que descompuso el decorado, se inició el punto de inflexión entre mi yo anterior y mi presente, que ya existía adentro como una promesa, justo bajo la superficie del lago que como piel cubre el mundo perdido que está reencontrado. Hubiera sido imposible de no permanecer desnudo, y sin la inspiración de la búsqueda, jamás lo podría haber considerado. Pero del mismo modo como existió el divorcio entre las bacterias y las algas, entre el mundo animal y el mundo vegetal, del mismo modo comenzó mi mutación.

         Sabed que un corazón sucio no puede recibir mensajes. No puede hacer que brote el gran espíritu que alberga. La mente obstruida no sabe leer las señales, y el alma pisoteada ignora como interpretar la Vida.

       Hoy puedo darle forma a aquel que siempre fui desde mi temprana adolescencia. Puedo expresarlo de un modo creativo, porque tengo a mi alcance la energía cósmica necesaria. Me abro en canal para dejar que la luz penetre en el sutil espacio de esa vida que permaneció en silencio, oculta, apartada, escondida, pero nunca extinguida. Finaliza la clausura con esta visita al mundo de los primeros Maya. Tikal ya no es un vasto poema roto. Haber llegado hasta lo más alto de esta pirámide ancestral, y, sobretodo, haber podido conversar serenamente con vosotros…

       ¡Experimento oleadas de poder! Las llamas de universo que emanan de este macizo templo de roca caliza son intensas. Intervienen sabios luchadores cósmicos que me advierten de obrar con cautela. Sí, sabedlo ¡hay que pelear! Pero debemos guardar las armas con las que atacamos y nos defendemos de los demás. Hemos de mirarnos adentro para batirnos en duelo con nosotros para vencernos definitivamente y desechar el cadáver como un abrigo viejo.

       Tú Iván, has puesto demasiadas veces tu vida en peligro. Has agotado tus siete vidas, y ahora, sólo puedes trabajar con la única que te queda y te equilibra. El ocho es el número de la armonía infinita en la igualdad. Símbolo eterno de la perfección.

      Tú Oscar, te has ocultado demasiado y casi te pierdes en tu escondite detrás de las sombras. Pero todavía puedes realizar el sueño, la misión, porque aún estás a tiempo en tu permanente caminar.

        La diferencia fundamental entre las personas ordinarias y los ciudadanos cósmicos es que los ciudadanos cósmicos tomamos todo cuanto acontece como un desafío, mientras que las personas ordinarias toman todo como una bendición exenta a ellos o como una maldición sin solución cuyos culpables nunca son ellos.

        Los Ciudadanos Cósmicos saben que si hay luz en el alma, habrá belleza y bondad en la persona; y si hay belleza y bondad en la persona, habrá armonía y generosidad en el hogar; y si hay armonía y generosidad en el núcleo familiar, habrá orden y sensatez en la nación; y cuando existe la sensatez en la nación, es imposible que exista la violencia y la injusticia. ¿Queréis paz en el mundo? Empezad realizando en vosotros mismos la transformación que queráis ver en nuestro planeta. Aportad un granito de arena. Un gran viaje se emprende con la convicción en el primer paso, a menudo, un paso bastante discreto.

Y mientras la jungla se extiende tan lejos como la mirada puede alcanzar, la Danza que los Annunaki enseñaron a los Miskito de Selva Adentro se celebra en la cima de El Mundo Perdido.

El Jaguar se alza majestuoso lleno de magnanimidad para moverse bailando la Danza en este remoto lugar. Y lo hace porque la ha traído desde el oasis de paz donde inicia el invisible puente de cristal.

En El Encanto viven Iniciados en el Secreto de su propio Misterio, un puñado de Annunakis disidentes y los hijos de las culturas Maya y Miskita, todos juntos como muestra que los pueblos dispares y antagonistas, tolerándose con respeto y amor, encuentran la forma de convivir en la concordia. Son un pueblo que ha revelado la riqueza profunda y variada que aun hoy alberga nuestro mundo, porque todavía se puede variar la manera de ver y de hacer las cosas, más allá de las leyes que pretendemos lógicas, y lejos de las rígidas estructuras de un sistema agotado. Este grupo de elegidos, son conscientes de una concepción del universo y de la existencia humana que no les son propias a ellos, sino al gran espíritu que conforma la Humanidad. Genialmente intuitivos, se esfuerzan por liberarse, por rescatar el libre albedrío permitiendo aflorar la energía cósmica en cada acto.

Los habitantes de El Encanto escapan al encierro del lenguaje y a la relatividad de un conocimiento absoluto. Se concentran en la coincidencia maravillosa que son los afectos y en lo fortuito que es la comunicación entre los seres puros, por esto utilizan la silenciosa comunicación activa. Dejan que vuele alto su mensaje aparentemente sin rumbo, alimentándose y guiándose por el sentimiento y la voluntad de vivir en plenitud. Y nos envían señales.

 

Oscar e Iván improvisan con espontaneidad sencillos pasos. Ronroneando al compás de insólitos movimientos, reciben chorros de energía cósmica que se traslada desde la bóveda celeste para descubrirles con pinceladas y así liberar su propia vitalidad energética igual que brota la lava de un volcán.

Han logrado interpretar el extraño zarandeo, porque han escuchado la música de su alma, y consiguen que baile la Vida a través de ellos. Este baile es en realidad un enlace final con el poder universal del orden preestablecido. Esta danza, es la fusión suprema con el gran espíritu universal.

Bajo sus pies, claramente dibujado en la piedra caliza el enigmático jeroglífico de un espiral infinito se sale de la cima de la pirámide.

Y sucede un cataclismo que altera la atmósfera y los tres se volatilizan.

Sus cuerpos se desintegran inmediatamente después del fogonazo.

Quedan sus pellejos esparcidos por la roca, y su vieja piel por el suelo, y el viento sopla y se lleva sus restos.

 

Cuando conoces El Secreto descubres Tu Misterio.

La materia orgánica viva inventa. El esplendor de la naturaleza sabia fabrica. Y el universo infinitamente gigantesco vive en el Secreto. Por esta razón existe la inconmensurable energía cósmica incandescente, genuina y maravillosa.

¿Qué tantas infructuosas disputas se darán en nuestra raza antes de celebrar el próximo renacimiento?

 

Recuerdo que los tres fueron fundidos por un rayo.

Un pueblo, igual que una persona, desaparecerá y nada quedará a menos que deje impresas sus huellas en las rocas del camino o en las páginas de una plataforma en Internet, detallando el viaje recorrido que nos llevó… de aquí a la eternidad.

Toda persona se desvanecerá y nada quedará a menos que haya plantado su semilla en los corazones de la gente y en las almas de sus hijos, para que su legado perdure por siempre más.

 

Un rayo puede caer en cualquier parte. Suelen hacerlo en los árboles y en los cerros, en los edificios altos.

Un rayo es un gran chispazo que cae de grandes alturas seguido por estruendos y retumbos. Nunca cae del cielo despejado. Pero en el amanecer del tercer día en Tikal, de repente el cielo se cubrió de nubes espesas y solo hubo un rayo que rebotó entre montañas y barrancos, relampagueando con singular belleza.

Cuando un rayo cae en la tierra arenosa y fofa, puede formar una piedra. El calor tan intenso, funde las arenas y las convierte en una especie de piedra de vidrio llamada fulgurita, antaño, piedra con la que nuestros antepasados realizaban sus hachas y las puntas de sus lanzas y sus flechas para cazar y defenderse.

 

He rescatado aquél suceso que todavía palpita bajo mi piel, entre las articulaciones de mis huesos, donde los vientos han empujado a terribles velocidades espesas neblinas formadas por millones de gotas.

Aquél rayo único en su género produjo una espantosa explosión en el aire que ha resonado en el ahora mismo desde allí. Nunca supe si ese tremendo tronar fue escuchado por alguno de los tres. Seguro  que vieron llegar el chispazo en el mismo instante que caía certero sobre ellos, pero cuando aparecieron los estruendos y los retumbos, Oscar, Iván, el Jaguar, ya no estaban. Llegó como cegadora luz por un lado del cielo y en el término de pocos segundos, yacían en el suelo sus cuerpos inertes como tramos de mi epidermis hecha girones.

Unos vientos subieron con rapidez al tiempo que otros, caprichosos, llegaron de la derecha, chocando contra los que venían de la izquierda, y zarandearon con furia las nubes, frotándolas unas con otras, cargándolas de gran cantidad de corriente magnética. Y la rabiosa electricidad produjo ese fantástico trueno que a su vez, me dio nueva forma y mayor dimensión.

Ese intenso rayo se erigió en sanción libertadora, en veredicto supremo, en sentencia implacable pasando de una nube a otra, y de otra nube al centro de la Tierra, para que pudiera celebrar su presencia inmediata en mi núcleo. La descarga eléctrica fue tal que tembló la zona entera. Todo el istmo centroamericano sucumbió ante aquel feroz estruendo que despertó a la población del planeta.

 

Wuaooo… igual que ese fenomenal 25 de diciembre del 2012, después de aquella inmovilidad mortal de tres días, de igual modo vuelvo a amanecer hoy, viernes       13 de junio del 2014, plenamente resucitado. Y miro por la ventana ante la vida que nace y me digo que me encanta esta luminosidad que vibra perfecta. Ya solo aguardo sentado en el porche el anaranjado brillo que anuncia el nuevo día.

Lo recibo no como hacha, sino como punta de lanza conectada al flujo de la corriente magnética. Me convierto en espiral que crece y se ensancha y se despliega, evolucionando con la totalidad del cosmos palpitando en mis entrañas.

 

Entiendo que no soy un cuerpo con alma… soy un alma en un cuerpo.

Una alma misionera, cuya misión es favorecer el despertar de almas dormidas, aletargadas, apagadas, ignoradas, menospreciadas.

Se hace imprescindible el acceso a la Consciencia de Unidad. La consciencia encerrada en un círculo se limita.

Somos torpes si no damos paso al espiral. La consciencia implica la expansión para alcanzar la sintonía con El Gran Espíritu del Universo.

 

A CONTINUACIÓN…

TE INVITAMOS A SEGUIR EL VIAJE A TRAVÉS DEL EPÍLOGO

UN ACIERTO SERÁ ADENTRARTE EN “EL ENCANTO”

SUGERIMOS QUE REPASES EN DETALLE EL PREFACIO

RECOMENDAMOS LEER EL PUNTO DE PARTIDA –PRÓLOGO

PUEDES VOLVER ATRÁS Y SABER ACERCA DE LOS DOS AMIGOS

LA HISTORIA COMIENZA COMO PEREGRINOS DEL VIENTO

REPASA PORQUÉ SE COMPORTA COMO LLAMA AL VIENTO

COMPRENDE EL PERÍODO DEL ERMITAÑO

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